NO SEAS COBARDE I

Apocalipsis 21:7-8
El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo.
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

Hay una distinción entre vencer y ser un derrotado, hay una diferencia entre estar sentado en lugares celestiales y el infierno. Nosotros tomamos la decisión, nosotros elegimos.

Jesús apareció a Juan en la isla de Patmos y en varias ocasiones le repite: Al que venciere. ¿Quiénes son aquellos que vencen? Aquellos que han creído, aquellos que tienen fe porque la fe es la victoria que ha vencido al mundo. Si tienes fe en tu vida eres un vencedor, un vencedor para heredar todas las cosas, para estar en el Señor, para ser un hijo de Dios, porque un hijo de Dios es uno que ha sido guiado por el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios siempre te guía en el rumbo de victoria para vencer esta vida y todos los obstáculos y todas las eventualidades que puedas enfrentar.

La palabra de Dios enseña y habla sobre un grupo determinado de personas que irán al lago que arde con fuego y azufre, se refiere a que es la muerte segunda, se refiere al infierno queridos hermanos (Ap.21:8).

Después que una persona muere, sino ha sido lavado por la sangre del Cordero, sino ha recibido la palabra de Dios, a Cristo en su corazón, entonces la persona está destinada para ir al lugar que arde con fuego y azufre y Jesús habló sobre eso, Jesús predicó sobre el infierno y llamó ese lugar como el lugar en el que el gusano nunca muere y el fuego nunca se apaga y dice que es el tormento, es el lloro y es el crujir de dientes.

Nosotros no estamos jugando al evangelio, no estamos jugando a una religión, nosotros sabemos que esto es asunto de vida o de muerte. Es asunto de tomar una elección porque fuimos elegidos por Dios y es asunto de permanecer fiel en su palabra, permanecer fiel en él y mantenerse íntegro delante de Dios y tomar la decisión de ser de los que vencen, de los que triunfan, de aquellos que son hijos, que son guiados por el Espíritu Santo.

La palabra de Dios enseña que hay un lugar de tormento y que después que la persona está en este lugar nadie puede sacarle, no importa que hagan reuniones, no importa que hagan plegarias, no importa como lloren como griten, como se lamenten ya dice la Biblia que está dispuesto que el hombre muera una sola vez y después de esto el juicio y el que no se halló inscrito en el libro de la vida será lanzado al infierno y esta es la muerte segunda.

Pero a lo que quiero referirme en este mensaje es al listado de personas que tienen ciertas características como lo menciona el verso 8 del libro de Apocalipsis 21 el cual estamos leyendo, está hablando de los cobardes y de los incrédulos, pero menciona también a los abominables y homicidas, a los fornicarios y hechiceros, a los idólatras, fornicarios, dice la palabra que esta gente no entrará al reino de los cielos sino que será echado al lago que arde con fuego y azufre, habla también de los idólatras, aquellos que no buscan a Dios sino que hay cualquier tipo de cosas, personas, o institución en su corazón primero que Dios, eso es idolatría, aquellos que adoran imágenes, aquellos que adoran situaciones, aun personas, acontecimientos, esas personas que tienen primero en su corazón cualquier cosa que no sea el Dios verdadero se llaman idólatras y el idólatra no entrará al reino de los cielos, dice también, los mentirosos, aquellos que no se conducen conforme a la palabra de Dios tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre que es la muerte segunda.

Podemos ver un listado de cosas que no son agradables delante de Dios lo cual podemos ver en el libro de Gálatas cuando habla sobre las obras de la carne (ver Gálatas 5:16-26). Dice la palabra de Dios que tales personas no heredarán el reino de los cielos y lo que practican cosas semejantes a estas de igual forma, lo que quiere decir es que este listado sigue.

Pero lo interesante de todo esto a lo cual quiero referirme es al listado que estamos leyendo en Apocalipsis, me quiero detener en las dos primeras características de este grupo de personas que menciona este listado. Se refiere a los incrédulos y a los cobardes.
Un cobarde no entrará al reino de los cielos, los incrédulos no entrarán al reino de Dios. Aparentemente ser cobarde no es algo tan malo, ser incrédulo no es algo tan inmundo como el hecho de ser un fornicario u homicida, o hechicero, o ladrón. Sin embargo queridos hermanos el Señor menciona a este grupo de personas en un mismo verso dándoles un mismo destino.

Un cobarde irá al lago que arde con fuego y azufre, el incrédulo está anotado para el lago que arde con fuego y azufre. Y precisamente así se llama este mensaje: “NO SEAS COBARDE”. La cobardía y la incredulidad van de la mano, así que queridos hermanos, desde este momento en adelante vamos a aprender a como ser valientes, cómo no ser cobardes.

Es interesante que podamos definir esta palabra. En el original griego es la palabra DEILOS que significa: tímido, amedrentado o tener miedo. Se trata de una persona tímida, una persona que tiene miedo, cobarde, que es tímido para desenvolverse, para realizar o hacer algo, que tiene una introspección demasiado aguda y exagerada en su vida. Esta palabra está relacionada con ser un incrédulo, los cobardes e incrédulos van de la mano.
Incrédulo viene de la palabra griega: APISTIA. A: significa privado de. Y PISTIA o PISTIS: significa fe. Un incrédulo es una persona privada de fe.
En varias ocasiones se traduce esto como poca fe. Tener poca fe no es bueno; en una ocasión alguien dijo que la fe del grano de mostaza es una fe tan pequeña que uno solamente necesitas un poquito de fe para alcanzar grandes cosas.

La fe del grano de mostaza no es una fe pequeña, el grano de mostaza sí es pequeño pero cuando es sembrado en tierra crece hasta llegar a ser la mayor de las hortalizas, de modo que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

Lo que la palabra de Dios indica es que hay una clase de fe que es una fe grande y es la fe del grano de mostaza, es una fe que cuando haya lugar en el buen terreno de tu corazón y eres como aquellos que oyeron la palabra acompañada de fe entonces la fe será grande. Los que oyen la palabra con una buena actitud, los que oyen la palabra con una certidumbre, con una convicción, entonces la fe de ellos crece. Estamos hablando de una fe que cuando comenzó en ti está llamada a crecer, nunca ha decrecer, siempre a crecer, a avanzar y a ser fuerte.

Hoy tu fe es más fuerte que el día cuando recibiste a Cristo como Señor y Salvador, porque la fe viene y es por el oír y el oír por la palabra de Dios, y con el tiempo la palabra te ha fortalecido, esa palabra hace que la fe crezca. Sin embargo la fe también crece por nuestras acciones y por el ejercicio de la palabra, el ejercicio de la palabra implica hacer lo que la palabra de Dios dice e indica lo que debemos hacer. Pero queridos hermanos, para hacer lo que la palabra de Dios dice que debemos hacer tenemos que ser valientes y no cobardes, para hacer lo que Dios te dice que debes hacer y creer como Dios te dice que debes creer implica una acción, y para actuar es necesario ser valiente y no cobarde.

Por esa razón el cobarde no entra al reino de los cielos, porque la cobardía está relacionada con la desobediencia, la cobardía está afiliada a la carne y a los deseos de la carne, está afiliada a la indiferencia y no al propósito de Dios. Sin embargo la fe rompe la coraza, la fe te hace caminar hacia delante, la fe te levanta.
La fe está ligada de las acciones, el libro de Santiago 2:18 dice: “Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras”. Es decir que la fe se muestra, pero no se muestra con palabras, se muestra en hechos y en acciones. Puedes tener un listado de muchas cosas, hablar de forma muy elocuente, hablar con mucha fe aparentemente y decir lo que vas a lograr, lo que vas a alcanzar, pero es necesario que venga la acción, alguien diga: “Acción”.
Para actuar en el Señor hay que ser valientes no se puede ser cobarde, no se puede ser tímido para actuar en Dios. Cuando vayas hacer algo no lo hagas tímidamente, hazlo creyendo con todo corazón, no con poca fe, no siendo incrédulo, hazlo creyendo y confiando en que él estará contigo.
Alguien diga: Estoy listo para tomar lo que es mío, es ahora cuando me levanto en valentía.

Esta palabra “incredulidad” la cual está relacionada con la cobardía se define con un nombre y es la palabra “APISTOS” que significa: Indigno de confianza. A que significa negativo y PISTOS que significa fiel. Está hablando de una persona desconfiada en sí misma y una persona en la que no se puede confiar, se está refiriendo a un infiel, a un no creyente, a un incrédulo, uno que carece de fidelidad. No se puede confiar en una persona así y no solamente no se puede confiar sino que en sí misma esta persona no está bien concertada para confiar en sus propias obras y en sus hechos, en lo que habla y en lo que hace.

Quiere decir que ser un incrédulo es tener poca fe, es carecer de fe y el que carece de fe carece de victoria porque la fe es la victoria que ha vencido al mundo, es carecer de fidelidad, de confianza y de persuasión.

La palabra de Dios nos enseña en el evangelio de Mateo 8:26
“El les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza”.

Temer en este verso es la palabra DEILOS que es cobarde, tímido. Y Jesús les reprocha a sus discípulos y les dice: ¿Por qué son cobardes, o por qué teméis, hombres de poca fe? Hombres con una fe pequeña, hombres pequeños en fe. Queridos hermanos, si tener una fe pequeña o tener poca fe hubiera sido algo bueno para lograr grandes cosas, Jesús no hubiera reprendido a sus discípulos diciéndoles: “Hombres de poca fe”. Algo que está relacionado con el temor, con la cobardía.

La palabra enseña que Jesús estaba allí, durmiendo en la barca, y se levantó una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca, los discípulos llenos de miedo, desesperados dijeron: “Maestro levántate porque perecemos, te cuidado de nosotros”. Y lo primero que Jesús hace cuando se levanta es decirle a sus discípulos: ¡Cobardes! hombres de poca fe, incrédulos, hombres de fe pequeña”. Jesús se refirió a los vientos, habló al mar y a la tempestad, reprendió con autoridad y vino grande bonanza.

Queridos hermanos, aquí hay algo que nosotros necesitamos mirar y palpar para no ser cobardes y ser valientes, de fe, así como se le dijo a Josué: “Esfuérzate y se valiente, esfuérzate y se muy valiente para que hagas conforme a como en la palabra de Dios está escrito” (Josué 1:7).

Esta cobardía que es la misma que se refiere en el libro de Mateo capítulo 8 y en el libro de Apocalipsis, está relacionada con no creerle a Dios, está relacionado con no ser una persona de fe, es la antitesis de la fe, la cobardía, prima de la incredulidad. Queridos hermanos no se está refiriendo a una persona que en medio de la oscuridad escucha el ladrido de un perro y tiene miedo, no se refiere a eso. Al tipo de cobardía al que se refiere el libro de Apocalipsis es la misma palabra a la que se refiere Jesús en la barca cuando le dice a los discípulos: ¿Por qué tienen miedo, es decir por qué son cobardes, hombres de fe pequeña, incrédulos?

Se está refiriendo a creerle a Dios en su palabra y a aplicar la fe en tu generación, se está refiriendo a creerle a Dios sin importar las circunstancias, sin importar el sonido y el bramido del mar, sin importar lo fuerte que venga el viento en tu contra, créele a Dios, no seas cobarde, sé valiente en el Señor.