PON TU MIRADA EN LAS COSAS DE ARRIBA

Hageo 1:14
“Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios”.

Dios despertó el espíritu de Zorobabel y de Josué que representaban el gobierno y el sacerdocio y luego, el resto del pueblo fue despertado para enfocarse y trabajar en la obra de Dios.

Despertar = Inquietar, vigorizar

Cuando Dios va hacer algo grande, inquieta y despierta el espíritu de su pueblo; Antes de Dios hacer algo te despierta para que puedas ver lo que viene, de manera que no te lo puedas perder.

Lo que Dios tiene para tu familia, para tu casa, para la iglesia, es extraordinario, así que si no quieres perderlo, permanece despierto.

La bendición está en enfocarnos en su obra:

Mateo 6:33
“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Todas las cosas te serán añadidas: vestido, casa propia, vehículo de transporte, todas las cosas materiales que estás necesitando serán añadidas a tu vida si buscas primero su reino.

Buscar primeramente quiere decir: Enfocar tu mirada, tu espíritu, tu mente, en lo que conviene y aprovecha para tu vida.

Colosenses 3:1-3
“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”.

Si has resucitado con Cristo, busca arriba donde está la gracia, el favor, la sanidad, la prosperidad, la bendición de tu familia, etc. Lo bueno se busca arriba, donde está Cristo sentado.

Poner la mira significa: pensamientos, intenciones, corazón, tu meta, el blanco que tienes en la vida, el impulso, hacia donde está dirigida tu mirada, hacia donde está dirigida tu fuerza, en qué estás invirtiendo tus días, tu ánimo, el propósito, qué es lo que te oxigena para vivir.

“Las cosas de arriba”, es donde está la buena voluntad de Dios, lo que conviene, lo adecuado, lo que debe ser, lo que Dios quiere de ti.

Hebreos 12:2
“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”.

Tu bendición está en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Jesús dijo:

Lucas 2:49
“Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”.

Cuando estamos en los negocios del Padre, estamos en los negocios de alcanzar a las personas para que entren al reino de Dios. Y si nuestro impulso, nuestro corazón y nuestra vida está involucrado con esto, entonces las cosas de arriba vendrán sobre ti en bendición, en gracia y favor.

Jesús dijo: “Me conviene estar”; me conviene predicar, me conviene hacer discípulos, orar, sembrar, diezmar, ser parte de la visión, me conviene estar bajo cobertura.

No hay satisfacción más grande en el mundo que saber que estamos en el centro de su perfecta y buena voluntad para nuestra vida. Muchas cosas pueden proveerte satisfacción, pero no hay nada como hacer la voluntad de aquél que nos amó.

Jesús dijo: “La voluntad del Padre, he venido a cumplir”. (Juan 5:30)

Que nuestra gran satisfacción cuando estemos en la presencia del Señor sea que nuestro enfoque primero haya sido la voluntad del Padre, las cosas de arriba y lo que pudimos hacer en su reino.

Quiero que leamos este texto:

Mateo 16:23
“Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”.

Jesús le dijo a Pedro, un discípulo esforzado, valioso, un hombre de Dios que había pasado tres años siendo dirigido por Cristo: “quítate delante de mi, Satanás”!! Imagine qué pensó Pedro.

En el contexto Jesús estaba hablando a sus discípulos sobre la cruz, sobre el sacrificio que haría y Pedro muy bien intencionado, lo llamó a parte y le dijo: “Maestro, que no te acontezca esto”. En ese momento Pedro estaba operando bajo una influencia satánica, aunque no se daba cuenta, estaba sinceramente equivocado. Por esa razón Jesús le dijo: “Quítate, me eres tropiezo, porque no pones tu mirada en la cosas de arriba, sino en las cosas de los hombres”.

Quiero decirte que no importa a quién tienes cera, todo aquél que está desenfocando tu mirada de la cosas de Dios, está operando bajo un espíritu satánico. Así que no permitas que nadie estorbe tu bendición, que ninguna persona, cosa, motivación, organizaciones, aunque parezcan buenas, aunque parezcan santas o apostólicas estorben tu bendición; Pedro era todo esto, era un discípulo, era bueno, había pasado tres años con Jesús, era un apóstol, sin embargo el Señor lo pone como ejemplo.

Así que te dijo que no importa lo que sea o quien sea, todo lo que te estorbe de enfocarte en las cosas del reino, en ganar almas, en discipular, en hacer la obra de Dios, lo está haciendo bajo una inspiración de Satanás.

¿Tienes tú el discernimiento, la revelación, el entendimiento, para poder decir a eso que parece bueno: ¡Quítate, me eres estorbo!? Nada puede sustituir a Dios ni desviar tu mirada de él, sea bueno, sea la misma bendición que Dios te ha dado, no puedes dejar al Dador.

Jesús estaba enfocado, tenía su mirada muy bien puesta en la voluntad del Padre (la cruz), y a pesar de que era difícil, aunque era un sacrificio, aunque costaba mucho, a pesar de todo esto, él tenía sus ojos puestos en el resultado final.  

A pesar de que cumplir la voluntad del Padre sea un sacrificio, o parezca un trago amargo, que en ti esté la disposición de seguir adelante, porque al final de todo esto vendrá resurrección. Hay que darlo todo por el todo, cuesta, claro que cuesta, pero no veas esto, pon tu mirada en la gloria, en el resultado final así como Jesús tenía su mirada puesta en su lugar, a la diestra del Padre, él sabía que al tercer día sería resucitado.

No quites la mirada de las cosas de arriba, pon tu mira en el resultado final y no en las pruebas pasajeras. La palabra dice:

Hechos 14:21-22
“Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios”.

Te van a criticar, perseguir, tendrás que poner de tus fuerzas, de tus bienes, de tu ánimo para hacer la obra de Dios y ganar a otros que la voluntad del Padre. Pero dice la palabra:

2 Corintios 4:17
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”.

Las pruebas producen y trabajan para ti, pagar el precio produce un eterno y excelente peso de gloria. Trabajar en la obra de Dios, te lo da todo, hacer la voluntad del Padre, te lo da todo.

En el contexto de Jesús en el pozo con la mujer dijo:

Juan 4:35
“¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega”.

Alzar los ojos significa ver lo que Dios ve, conectarte con el cielo; implica una visión amplia. Quiere decir, que aunque en lo natural veas una cosa, si alzas tus ojos podrás ver de acuerdo al cielo: ¡La cosecha está lista”.

¿Sabes lo que Dios hará cuando dispones tu corazón a mirarle a él? Quiero mostrarte cuatro beneficios en estos versos:

Isaías 60:1-2
“Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti”.

  1. Dios amplía tu visión.
  2. No verás lo que necesitas en la tierra, sino has visto al cielo.
  3. Se maravillará tu corazón.
  4. Si miras entonces verás.

Si pones la mira en las cosas del reino verás con los ojos de la fe, verás todo lo que él tiene para ti, verás las bendiciones que no ves en lo natural en el plano espiritual, verás la provisión de Dios: si miras, entonces verás.

Pon la mira en las cosas de arriba y verás la bendición de Dios en tu vida, tu matrimonio restaurado, salud, fuerza, vigor, todas las necesidades y mucho más suplidas. Mira al cielo y entonces verás en la tierra, mira arriba y se maravillará tu corazón, será tan grande que tu corazón se ensanchará, tendrás la revelación, la capacidad para poder recibir, entendiendo que no hay nada que sea demasiado grande que no puedas tener o alcanzar, no habrá límites.

Si nos has mirado primero arriba, no verás lo tus bendiciones cumplidas en la tierra. Muchos quieren ver en la tierra pero nunca han mirado arriba; esto es de primer orden.

Jesús nos enseñó a orar: “Así como es el cielo que sea también en la tierra” (Mateo 6:10)