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UN EJÉRCITO DE ORACIÓN II


Zacarías 12:10
“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.

Es fundamental enfatizar en la oración para que más personas tengan la revelación de la oración y la intercesión. Que haya revelación en la oración, pues es en la oración donde ganamos el terreno; primero la oración y luego la acción. 

Dios derrama espíritu de gracia y de oración. Eso es lo que estamos anhelando, la gracia que es el favor de Dios, el apoyo divino que no lo recibimos por nuestras habilidades ni por obras que hayamos hecho sino “un favor inmerecido”. Y yendo más allá, la gracia es un don que va más allá de la fe porque cuando actúas en fe necesitas el favor de Dios sobre tu vida para que se logre y se alcance lo que estás haciendo por medio de la fe.

En este sentido Dios derrama, espíritu de gracia y de oración. Quiere decir que para que la gracia sea efectiva es necesario que sea acompañada de la oración; puede que tengas la gracia, pero si no hay oración quizás esa gracia no se manifieste como debe ser y viceversa; si tienes oración pero no tienes la gracia delante de Dios, y gracia delante de los hombres, de alguna forma las cosas no sucederán como deberían ser. Dios no pone nada junto sin que tenga una razón de ser.

Más allá de tomar los detalles del contexto de este verso, quiero destacar cómo Dios derrama espíritu de gracia y de oración.

Sin la gracia de Dios no podemos hacer nada y el Señor ha puesto gracia sobre nosotros; para lo que estamos haciendo necesitamos esa gracia, sin ella nada sucede. Sin embargo esa gracia se sostiene cuando hay oración.

Por esta razón es necesario que el pueblo esté enfocado hacia la oración, que haya un anhelo hacia la oración.

2 Corintios 2:11
“Para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”.

Satanás tiene maquinaciones contra el pueblo de Dios, él quiere ganar ventajas sobre la iglesia, sobre el liderazgo, con sus malicias, con sus asechanzas, ataques; pero gloria a Dios por su gracia, gloria a Dios por la oración. Si tu conoces las maquinaciones de satanás y no las ignoras, él no podrá tomar ventaja alguna sobre nosotros. La palabra declara: “Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento” (Oseas 4:6)

Cuando no hay conocimiento, cuando no conoces tu enemigo, y vas a una guerra sin conocer tu enemigo y cuáles son sus armas, sus acechanzas y maquinaciones para tomar ventaja sobre ti, entonces llevas la batalla perdida.

Una estrategia de guerra es conocer como opera tu enemigo; satanás es uno de los enemigos pero también lo es la carne (deseos, inclinación hacia el pecado que tiene cada persona), que se considera uno de los peores enemigos porque está en ti y trata de levantarse y vivir, sin embargo nosotros la mantenemos crucificada; el otro enemigo es el mundo que según la palabra no podemos conformarnos a este sistema que está contrario, que no tiene a Dios.

En este caso en particular no podemos ignorar las maquinaciones del enemigo; por la oración podemos echar fuera a los demonios, tomar control sobre cualquier actividad demoníaca o satánicas que vienen en contra de la iglesia.

En el nombre de Jesús podemos echar fuera a los demonios del círculo en el que nos movemos, fuera de las vidas y de las personas en las que se encuentren.

Marcos 15:17
“Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas”.

Efesios 6:10-11
“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.

Santiago 4:5-7
“!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
¿O pensáis que la Escritura dice en vano: El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente?
Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.

Estos versos hablan de uno de dos de nuestros enemigos (el mundo, y satanás), destaca que el Espíritu nos anhela celosamente, que no podemos ser una alma adúltera teniendo comunión con el mundo y comunión con Dios, a esto el Señor le llama: adulterio espiritual, él nos anhela celosamente y la instrucción es que nos sometamos a Dios y resistamos al diablo, que significa saltar sobre él, perseguirlo, atacarlo.

No puedes atacar al diablo si no estás fortalecido en el Señor y en el poder de su fuerza (Efesios 6.10) que implica someterse a Dios, tener comunión con Dios y ser fortalecido en él.

En el libro de Efesios, en los versos anteriores, vemos que el apóstol Pablo habla de una armadura, no solo quiso hacer una ilustración, sino que nos habla de una armadura genuina de parte de Dios con la cual debemos vestirnos como ejército y soldados que somos.

Es importante que entendamos que estamos en un guerra espiritual, no podemos ser ignorantes a ello, ignorar que tenemos un enemigo e ignorar que tenemos una armadura con la cual podemos vestirnos para atacar.

Lo que estoy haciendo en este momento es reafirmando esta verdad:

Efesios 6:12
“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”.

Tenemos la cobertura de Dios pero el diablo está continuamente maquinando, mal contra, planeando mal contra la iglesia. Pero dice la palabra que “las puertas del Hades no prevalecerán contra ella” (Mateo 16:18).

Qué son las puertas del Hades? Son las puertas del infierno. Anteriormente a las puertas de las ciudades se reunían los sabios de guerra para planificar en contra de los enemigos. Y cuando la palabra hacer referencia a las puertas del infierno quiere decir, que todos los planes que allí hagan no prevalecerán contra la iglesia.

Hay una cobertura de Dios, el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende, hay una cobertura de la sangre de Cristo, tenemos el sello del Espíritu Santo y el diablo distingue esto. El problema radica cuando el cristiano no conoce la cobertura que tiene, la autoridad que tiene en el Señor.

Es importante que reconozcamos la autoridad que tenemos, estamos sentados con Cristo en lugares celestiales:
Efesios 1:3
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”.

La diestra del Padre es el lugar de autoridad, debajo de sus pies está toda autoridad y nosotros somos el cuerpo de Cristo, tenemos la autoridad. Los infiernos tiemblan cuando hay gente, cuando hay una iglesia que conoce su autoridad y la usa.

Lo que quiero es que nos enfoquemos no solo en defendernos sino en ser ofensivos, adelantarnos a todo plan y cubrir todo lo que somos y lo que Dios nos ha dado en oración.

Tenemos una armadura definida de oración, la palabra de Dios, la sangre de Cristo, el Espíritu Santo.

Una de las cosas que Dios nos ha dado es que el reino de Dios se manifiesta en nosotros y vemos que los demonios salen de la gente. No podemos tener reuniones sin oración, sin intercesión espiritual, una casa dividida contra sí misma no puede prosperar, es algo espiritual lo que estamos haciendo y no podemos quedarnos de brazos cruzados sino que debemos estar orando y velando en una actitud ofensiva.

Efesios 6:13-17
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.
Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

Y el punto fundamental para que esta armadura funciones está en el verso 18:

Versos 18-20
Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar”.

Podemos destruir las asechanzas del diablo, tenemos una autoridad que debemos usar, Dios nos ha dado un poder de autoridad. No hablo de una fantasía espiritual sino de ser entendidos.

Hay diferentes tipos de oración, una de ellas es la oración de guerra, de ataque que se hace bajo la unción, bajo revelación. Quiero que dejemos de ser superficiales en la oración, ser un liderazgo que conoce el poder de la oración, el poder de la oración continua.

Que haya una súplica en el Espíritu, una oración dirigida por el Espíritu en otras lenguas, en el entendimiento pero guiado por el Espíritu Santo delante de la presencia de Dios.

Orar en lenguas nos edifica, recibimos revelación de los misterios profundos de Dios por la interpretación de lenguas para entonces orar en el entendimiento.

Nuestra oración, nuestra súplica por todos los santos debe ser continua, y el apóstol también se incluye y dice: “y por mi”. Por eso yo también les pido que oren, que me cubran en oración, que intercedan para que Dios me use y pueda seguir haciendo lo que hago.

Necesitamos guerreros de oración, por eso les comparto este tema, porque el liderazgo debe ser gente de oración, que sus discípulos sean personas que sepan orar, gente que asista a las oraciones, que haya espíritu de oración, haciendo guerra espiritual. Todos necesitamos la oración para que haya un fortalecimiento espiritual.

Amados, es necesario que haya oración continua en la casa de Dios.