Hebreos 13:7
“Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe”.
Haya sido Apolos o Pablo, el Espíritu Santo inspiró al escritor a los Hebreos para darnos esta palabra con autoridad.
El pueblo de Hebreo tenía un entendimiento mayor, habían experimentado y conocido que Dios obraba de manera sobrenatural al haber sacado a sus antepasados de tierra de Egipto y los milagros que Dios hizo allí. Es el único pueblo que su historia es teología pura, un trato del Señor directo con ellos.
Este verso en específico el cual estamos leyendo habla de la fe, del liderazgo, de lo que tenemos que hacer como discípulos y de quien es el Señor Jesucristo cuando dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Verso 8).
El texto inicia nombrando a los pastores, aquellos que fueron llamados a dirigir y a guiar al pueblo y nos indica que nuestra función es acordarnos de ellos, considerar cual ha sido su conducta, el testimonio, marido de una sola mujer, no pendenciero, etc. (1 Timoteo 3:1-3); en sentido de su integridad. Pero también nos habla de su fe, de cómo han creído a Dios, y esto es lo que debemos considerar.
Pastor significa: El que preside, el que guía, el que cuida a las ovejas.
Dios es el que llama y señala a una persona, no es de quien quiere o de quien corre, él se place en tener misericordia de quien quiere.
A esta fecha la pastora y yo cumplimos veinte años de ministerio, en los cuales hemos creído a Dios, hemos esperado en su misericordia, nos hemos atrevido a actuar, a hacer lo que muchos no se han atrevido a hacer y por esto hemos sido perseguidos, difamados, traicionados, sin embargo, estas cosas quedan atrás y son minúsculas al comparar el gozo, la paz, la satisfacción de servirle a Dios y ver el fruto de estos años por su gran amor y misericordia.
En este tiempo nuestra obediencia ha sido probada, nuestra fe ha sido probada, no estamos inventando, hay un trabajo de por medio y un tiempo de proceso y prueba en el Señor.
En este sentido es que se considera un ministerio, por la trayectoria que ha tenido esa familia, esa pareja a la que Dios llamó.
De esa manera nuestra función es mirar la trayectoria, el camino de fe e imitar la fe de ellos.
Con esto les digo: Consideren mi conducta e imiten mi fe.
Cuando un liderazgo ha sido probado no está inventando, hay una visión dada por Dios, una proyección. Cuando el liderazgo dice, esto es lo que haremos, no lo hace como una improvisación, lo hace con una dirección de parte de Dios.
Cuando este líder dice algo, créalo, involúcrese, imite su fe, siga su camino. La palabra declara: “Mis ovejas oyen mi voz y me siguen” (Juan 10:27)
Dios llamó a Abraham y le dio una visión de multitud, lo mismo hizo con Moisés, con otros líderes a los cuales llamó con un equipo de personas los cuales han abrazado la visión.
El Señor ha mostrado algo, nos ha dado una visión y todo aquel que se quiere involucrar recibirá recompensa.
Cuando hay dos visiones lo que existe es división. La Biblia habla de una misma fe, de un mismo espíritu, de un mismo bautismo; de manera que debemos correr con un mismo propósito, con la misma unción que Dios ha depositado sobre mí para que todo aquel que quiera correr con esta visión y ser parte imite esta fe y lo asuma como su vida.
No se puede estar en un liderazgo pretendiendo cumplir luego su propia visión.
Esto es de suma importancia porque lamentablemente, en nuestra visión vemos pocos ministerios grandes, porque hay una falta de entendimiento de imitar la fe de un hombre, la visión de un hombre, y en la mayoría de los casos la gente quiere correr con su propia dirección.
No solo pasa en la iglesia, lo vemos en los partidos políticos, en las empresas, en los negocios; gente que dice, estoy contigo pero mi objetivo es aprender de ti para tener mi propia empresa totalmente divorciada de la tuya y mejor.
Este tipo de pensamiento debemos desarraigarlo. No podemos pretender que lograremos alcanzar el propósito de Dios para esta generación si cada persona tiene su propia visión.
Debemos correr hacia un solo sentido y propósito, siendo fiel y leal.
Esto no quiere decir que una persona no tenga ministerio, pero se mal interpreta tener un ministerio con hacer tienda aparte. Esto es lo que ha sucedido en el panorama dominicano en las instituciones sin importar el orden que sea.
Muchos no tienen la capacidad de imitar la fe de otros y seguir con la visión que Dios le ha dado a esa persona.
Como dijo el apóstol Pablo les digo: “Imiten mi fe”.
Que cuando les diga, amados, vamos hacia este proyecto, que todos se involucren.
Creo que para este 2010 debemos consolidar a la iglesia en este sentido, que juntos levantemos la gran obra de Dios, adelante, con la proyección que Dios nos ha dado, haciendo lo que tenemos que hacer.
Si hay gente dormida, o personas corriendo con su propia visión, entonces no se logrará el propósito.
Saúl fue muy llorado por Samuel, hasta que un día le dijo Jehová, hasta cuando estarás llorando, toma el cuerno porque me he provisto de un nuevo rey.
Nosotros tenemos que tener el cuerno lleno de aceite. Tenemos la capacidad, tenemos la fe, tenemos la unción para hacerlo. Toma el cuerno del aceite sigamos hacia delante, que los ánimos no se bajen, ahora tenemos que consolidar la cosecha, que no se la robe Madian, que no se pierda.
1 Corintios 2:9-10
“Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios”.
Esto es lo que Dios hace con sus líderes, les muestra, les dirige, les enseña, Dios habla a su gente para que el pueblo corra en buena dirección.
Dios es quien hace la obra y que bueno que él está con nosotros.
Honremos la fe que Dios ha puesto sobre mi vida, sobre este ministerio, imiten mi fe, mi conducta, la unción que Dios ha puesto en mi vida. Por la fe y la unción se honra, se respeta, se reconoce, se imita.
Les hago esta observación porque lo que viene es grande, vienen cosas para hacer y las haremos con fuerzas, con la fuerza que viene por la fe. “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”. (Eclesiastés 9:10)
Dios está en el negocio de que alcancemos esta nación para su reino. Ha llegado el momento y la hora de grandes cosas para el aproximo año, y para los años venideros. Después de la prueba viene el momento en el que Dios se desborda.
No se desenfoque, imiten mi fe, hoy más que nunca necesitamos un liderazgo de gente guerrera, de gente linda y dispuesta con un corazón y un solo ánimo para Dios.
Todo esto se los digo porque ahora es el tiempo de que conservemos el fruto que se ha alcanzado en estos 21 días de cosecha. No podemos bajar el nivel, no podemos ser como el mercurio que cambia de acuerdo a la temperatura que le rodea, tenemos que creerle a Dios.
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