Vamos rumbo a lo mayor, lo que ha sucedido es bueno pero no nos vamos a quedar en el lugar en el que estamos, vamos rumbo a cosas mayores y a cielos abiertos en el nombre de Jesús.
Podemos decir: es bueno lo que acabamos de recibir, es bueno lo que acabamos de experimentar, es bueno que se haya llenado la iglesia dos veces, que tremendo, lo alcanzamos, lo logramos, que bueno. Pero, ¿Ahora qué, nos vamos a quedar con lo bueno? No, vamos hacia el siguiente paso, y el siguiente paso es lo grandioso.
Vamos rumbo a cosas mayores, vamos de lo bueno a lo más grande, y para que esto permanezca y haya continuidad en lo que Dios ha comenzado y que continúe de un nivel de gloria a otro nivel de gloria más alto hay algunas cosas importantes que tenemos que conocer.
Algunas cosas importantes que debes tener en cuenta para ir de lo bueno a lo grandioso:
Lo primero es que tenemos que tener el volante en nuestras manos, tener el guía, el volante. No podemos perder el control, estamos manejando en un rumbo y en una dirección, y no podemos permitir que nada nos quite de ese volante.
El diablo quiere quitarnos de la dirección hacia donde vamos, y para eso quiere quitarte de la posición en la que tú estás para tener él el control; lo que le da rumbo al vehículo donde vamos en esta visión, es el volante. Si alguien te quita el volante, entonces esa persona toma el control de la situación y puede extraviar y sacar de rumbo la proyección hacia donde vamos.
Tenemos que tener eso en cuenta, que nadie te quite del volante, llévalo bien claro porque ahora quizás el diablo se va a levantar para tratar de estorbarte y meterte cosas en la cabeza. Sí, va a intentar sembrar división sobre tu vida, “una casa dividida contra si misma no puede prosperar (vea Lucas 11:17; Marcos 3:25). Por esa razón es necesario la unidad, por esa razón es necesario ponernos de acuerdo. El diablo lo que hace es que siembra división, trae desacuerdo.
Diga: tenemos el volante, Dios está con nosotros, Dios nos dio el volante y nos dijo, ustedes vayan por ese rumbo. Te voy a decir algo, si Dios te dio el volante, y Dios te encargó para que llevaras el timón de todo esto, y vamos bien todos juntos avanzando en el mismo rumbo, en el rumbo que Dios ha dicho, entonces Dios estará allí cuando alguien te quiera quitar el volante.
Así que nadie te quite el volante de tu grupo de alcance, que nadie te quite el volante de tus discípulos.
Hay gente que ha dejado el volante, lo tenían, llevaban el rumbo, estaban bien enfocados, y por alguna razón algo los estorbó. Pablo decía: ¿Quién los estorbó a ustedes, iban bien, quién los sacó del propósito, de la visión, si iban bien? (Vea Gálatas 5:7). Alguien vino y les habló, alguien vino y les susurró al oído, alguien vino y los contaminó, quién sabe si fue el diablo, quién sabe si fue la codicia, quién sabe si fue una amargura que había en el corazón y entonces el diablo la alimentó, una obra de Satanás y de la carne moviéndose en todo su potencial.
Pero si usted es sabio no deje que nadie tome su corona, la Biblia dice, “que nadie tome tu corona” (vea Apocalipsis 3:11). Y es que nadie puede tomar tu corona a menos que tú lo permitas, nadie te puede pasar por arriba, nadie te puede rebasar, a menos que tú lo permitas, o sea, a menos que tú entregues tu parte.
La Biblia enseña que cuando Dios hizo al hombre en el huerto del Edén le dio todo, lo puso a señorear sobre los peses del mar, sobre las aves de los cielos, sobre todo lo que se movía en la tierra, y sobre todo lo que Dios había creado, les dio autoridad, y todo lo que Dios había hecho era bueno (vea Génesis 1:26,28). Y lo que iba hacer el hombre era tomar eso bueno y seguir adelante con ello para que fuera algo grandioso. Él lo puso en la mano del hombre, y les dijo, ahora sojuzguen la tierra, multiplíquense, reprodúzcanse, pongan la tierra a producir, pónganla a trabajar, cuiden el huerto, y labren todo esto. Pero ¿Qué sucedió? Se descuidaron y le entregaron el control a Satanás.
Queridos hermanos, el control, el volante, el timón que Dios le había dado al ser humano les fue quitado por el diablo. Vino un trabajo del diablo, vino un proceso, y entonces en un momento el hombre perdió todo, por esa razón entró la maldición, entró la muerte eterna, entró la muerte física, entraron las enfermedades, entraron las discordias, los pleitos, el pecado, las contiendas, y todas las consecuencias de lo que es el pecado.
Por esa razón Jesús vino a la tierra, él vino a restaurar lo que se había perdido, a rescatarnos y a darnos otra vez el volante (vea Mateo 18:11), él vino a entregarnos el control otra vez. No sé si usted entiende lo que le estoy diciendo, él vino a darnos las llaves, él dijo, yo les doy a ustedes el control, el volante, les doy las llaves del reino, y todo lo que ustedes aten en la tierra será atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra será desatado en el cielo (vea Mateo 16:19).
O sea, él nos dio el control, nos dio las llaves. El que tiene las llaves tiene el control, el que tiene la llave toma el volante y nosotros tenemos la llave, nosotros tenemos la autoridad dada por el Señor Jesucristo, ahora nos toca a nosotros seguir en ello.
Nosotros vamos a actuar, vamos a mover montañas y Dios va a traer una bendición grande. Pero hay momentos en que la iglesia está estática y nada sucede, ¿Por qué? Porque algunos pierden la visión, pierden el control, pierden el volante de la situación.
Imagine que a usted le entreguen el volante de un avión, esa es una responsabilidad grande, usted necesita tener horas de vuelo, saber lo que está haciendo, y todo lo demás, y después que usted está preparado, que ya se le ha dado en la mano algo, y usted sabe lo que está haciendo, y usted está capacitado para esto, y se le entrega en la mano el volante del avión, y le dicen, siga adelante, siga el curso de vuelo, si luego usted dice, ¡ah no, ya yo no quiero! Entonces, ¿Qué va a suceder?
Tienes que tener cuidado y tratar de tener el control, tener el volante siempre, no dejes el lugar que Dios te ha dado porque eso te va a llevar a cosas mayores, a cosas más grandes.
Diga: yo tengo el volante y no me lo quita nadie, lo que Dios me ha mandado hacer yo lo voy hacer, las piedras no lo harán por mí. ¿Sabes por qué? Porque se dijo, aún de estas piedras si ustedes no le alaban Dios puede levantarse gente que le alabe (vea Lucas 19:40), Dios puede levantarse alabanza y adoración, pero diga: yo voy hacer mi trabajo, ninguna piedra hará mi trabajo.
Cuando nosotros hablamos de lo que hemos logrado es necesario tener el timón para mantenernos en la posición correcta tomando el volante, con las manos puestas en el volante y en el rumbo correcto.
2- Proceso
Llegar a lo bueno para ir a lo grandioso no sucede de la noche a la mañana. Hace ya casi 13 años que Zuleyka y yo decidimos formar esta iglesia, este ministerio, ha llovido mucho después de esto, han sucedido muchas cosas, han acontecido un montón de situaciones, pero todavía estamos aquí, y ya llegamos a lo bueno y vamos rumbo a lo grandioso, no ha sucedido de la noche a la mañana, no fue el resultado de tronar los dedos. Hay mucha gente que piensa que las cosas son así de fáciles, yo me río de eso porque hay gente que te ve ahora, ve lo que Dios ha hecho contigo, te ve en la televisión, te ve bendecido a ti y a tu familia, y todo lo demás y codician lo que tienes.
Hay gente que codicia, y el que codicia no es el que está afuera, los que están dentro son los que codician lo que tienes y dicen: si él lo tiene yo lo puedo alcanzar también, yo lo puedo tener también, y quieren ponerse en tus zapatos, y al final del camino cometen el grave error de creer que todo sucedió de la noche a la mañana, que fue el resultado de decir: yo deseo o yo quiero tal cosa y nada más. Algunos piensan que fue algo mágico, no fue mágico, hubo un proceso, hubo un llamado, hubo años, madurez, y todavía falta mucho más.
Cuando las cosas vienen por un proceso, por un tiempo, por una maduración de las cosas, etapas, fases, crecimiento, te salen las canas de la madurez y todo, entonces es el momento para recibir algo. Llegaste al punto y vas a apreciar lo recibido, lo vas a cuidar y lo vas a valorar, pero siempre hay gente que te va a codiciar. Bueno es que digan: si él lo hizo yo quiero aprender de él y voy a dar los mismos pasos.
Es un proceso de años el lograr lo grandioso y esperar que haya un rompimiento y que haya un avance más adelante, que haya un avance en lo que hacemos y que los cielos se estén abriendo ahora; es como la piñata, que de repente se abrió, y empezó a caer la lluvia de todo el contenido que tenía dentro.
Pero hubo un proceso, esa piñata se tuvo que armar, esa piñata se tuvo que colgar, la gente tuvo que esperar el día del cumpleaños y además se tuvieron que quedar en el cumpleaños hasta el final.
Si entendemos que ha sido por medio de un proceso vamos a llegar a lo grandioso, vamos a seguir en el mismo rumbo. Las grandes corporaciones, las grandes compañías que usted ve no surgieron de la noche a la mañana, ha sido un proceso y les ha tomado años.
Por ejemplo: la corporación Woldmax es una red grandísima de tiendas por departamentos en los Estados Unidos, comenzó en el 1945 con una simple tienda de baratillo y tomo el volante de los baratillos, tomo el volante de la situación y comenzó a prosperar. Pero les tomó tiempo, no fue sino hasta los siete años de su fundación que él comenzó su segunda tienda, abrió su segundo local y todavía era conocida como algo simple de baratilla. Después en el 1970, es decir casi 25 años después, ya tenía 38 tiendas, más adelante en el 1990 subió a 1,528 tiendas en los Estados Unidos, todavía tenia el control del volante, y en el año 2,000 tenia 3,151 tiendas Woldmax. Esto comenzó con algo pequeño, pero hubo un proceso, hubo un tiempo, se mantuvo, se le dio crecimiento y mire lo que es ahora las distribuidoras Woldmax.
3- Consistencia:
¿Qué es consistencia? Es duración, estabilidad, solidez.
En el evangelio de Mateo 10:22 Jesús nos enseña sobre esos principios. Al final del texto dice: “más el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
O sea, consistencia es duración, es solidez, consistencia es permanecer, es tener estabilidad en lo que uno hace. Y aquí la Biblia dice que si nosotros somos consistentes o si perseveramos vamos a ser salvos, aun nuestra misma salvación depende de una consistencia en nuestro estilo de vida y así es con todo lo que Dios pone en tu mano.
Si Dios pone en tu mano un negocio, si Dios te abre una puerta, si Dios pone en tu mano un proyecto, pone en tu mano un matrimonio, pone en tu mano una familia, pone en tu mano una carrera, pone en tu mano algo, entonces él quiere ver en ti consistencia.
Usted tiene que ser consistente en su grupo de alcance, consistente con su gente, no le saque el guante, no le saque el pie a las cosas, no se recueste, no se eche fresco, sea consistente y siga en el proceso. Esta iglesia ha crecido en la visión, ha crecido por la consistencia en el modelo, ha tomado tiempo, ha sido un proceso el preparar personas, llevarlas a un encuentro y guiarlos hasta ser lanzados; primero la pastora y yo fuimos a un encuentro, luego el grupo de lideres de la iglesia fue a un encuentro, luego todos pasaron por un tiempo de capacitación, y ha tomado tiempo, ha tomado mucho tiempo pero por la consistencia hemos llegado a lo bueno.
Cuando el pastor Aquiles y la pastora Zuleyka decidieron entrar en esta visión, hubo gente dentro de esta iglesia que apostó a que eso no iba a tener madurez, a que lo de nosotros no iba a tener duración ni iba a ser algo que iba a continuar, que no iba a permanecer, que no iba a ser consistente. Y lo entiendo porque hay gente que son así, hay gente que cree que todo es una emoción pero quiero decirles algo queridos hermanos, esa gente ha visto esta iglesia crecer, ha visto crecer este modelo, ha visto crecer y formar todo lo que se ha hecho, y doy gloria a Dios porque ahora esa gente puede decir: me equivoqué y me quiero conectar con lo que Dios está haciendo a través de ustedes.
¿Por qué esta iglesia ha crecido? Porque ha sido consistente. Usted siga siendo consistente en lo que Dios ha puesto en sus manos pues Dios le va a bendecir por su consistencia, porque usted persevere, porque usted continúe, porque usted se mantenga en todo lo que está haciendo, no se desespere, no se desanime, créale a Dios, piense que en esta semana hay más almas que salvar, en esta semana hay discípulos que seguir formando, no desenfoque ni se desanime.
Santiago 1:25
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
Si hay consistencia prepárate, porque vas a llegar a lo bueno y a lo grandioso, tienes que mantenerte y perseverar en la palabra ¿En que? En observar la palabra, consistencia en mirar atentamente la perfecta ley de la libertad y perseverar en ella.
¿Cómo vas a perseverar, cómo vas a ser consistente? No siendo oidor olvidadizo.
Quiere decir que si Dios te ha entregado algo y no le prestaste la atención que merecía y solamente lo escuchaste y lo dejaste ahí, eso se olvida y allí se queda.
Es necesaria la consistencia, si comenzamos algo debemos continuarlo, no puedes cruzar los brazos, no puedes sentarte en la hamaca ni sentarte en la mecedora a echarte fresco, hay que ser consistente, ¿Cómo se es consistente? Haciendo lo siguiente: lo que yo sé que Dios ha hablado, lo que yo sé que Dios ha dicho porque he estado atento a la palabra de Dios, perseverando en ella, eso lo voy a seguir haciendo, no me voy a dar por vencido, voy a seguir siendo consistente, voy a perseverar en ello.
Hay gente que ya se cansó, tú tienes que seguir en el mismo ejercicio, sigue en el mismo entrenamiento, cuando tu estás haciendo ejercicios tu cuerpo esta adaptado al ejercicio, tus músculos están fortalecidos, están entrenados, pero cuando dejas de hacer ejercicios y duras una semana y después duras dos semanas sin hacer ejercicio, entonces para poder hacer nuevamente los ejercicios tienes que romper una barrera, una barrera quizás de pesadez, de falta de hábito, y entonces necesitas poner más esfuerzo, tienes que comenzar otra vez a trabajar los músculos poco a poco, porque si comienzas rápido te puedes atrofiar un músculo, te puede dar dolor o se puede dañar algo en ti, claro dependiendo del ejercicio que hagas.
Pero si ya tu estas ejercitado y estás entrenado en un sistema, continua en ello, es mas difícil detenerse para volver a comenzar que continuar, aunque no es fácil continuar será mas difícil volver a empezar, no te descuides en hacer lo que estás haciendo, sigue en el mismo ejercicio.
Santiago 1:25
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
La Biblia dice: bienaventurado, aquí la palabra bienaventurado es bendecido, es prosperado. Tú vas a ser prosperado en lo que haces ¿Cuándo? Cuando tienes consistencia, se va a ver el fruto poderoso y explosivo de la bendición de Dios, así que diga: yo voy a seguir adelante ganando almas, haciendo discípulos y trayendo las personas de mi gal a la iglesia.
Es bienaventurado en todo lo que hace aquel que es consistente, aquél que permanece, aquél que persevera en lo que hace.
No te des por vencido, que no te tiren la toalla, no te desanimes, no te des por vencido ni mucho menos llegues al punto de comodidad de decir: ya lo alcancé y aquí me quedé, ya llegué a lo bueno. El peor enemigo de lo excelente es lo bueno, sigue creyendo en cosas mayores, por esa razón Dios nos habló y nos dijo: cosas mayores van a ver, así que no nos conformemos con lo bueno vamos rumbo a lo grandioso.
Entonces consistencia a través del tiempo, en las diferentes fases, etapas, en los diferentes momentos, eso va a traer máximos resultados, usted va a ver que si sigue así vas a ser bienaventurado en lo que haces.
Tu gal va a seguir creciendo, la obra de tus manos será bendecida, aun tu negocio va a prosperar, lo que tu haces va a ser prosperado y va a crecer en abundancia en el nombre de Jesús, no seas de doble animo, la Biblia dice que el de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos (vea Santiago 1:8), puede ser en tu trabajo, puede ser en tus estudios, puede ser en tu relación matrimonial, en tu relación con tus hijos, puede ser en la visión que tienes, puede ser en tus proyectos, en tu estabilidad como soltero, lo que sea, pero si eres de doble ánimo vas a ser inconstante en todo lo que hagas.
Para que haya consistencia en lo que hacemos es necesario que tú tengas un solo ánimo. Un solo ánimo significa una sola alma, en este texto de Santiago 1:8 la palabra ánimo significa pensamiento, alma, actitud, que tu tengas un solo ánimo. El hombre de doble ánimo, de doble alma, doblemente almado dice una versión, es decir con doble emoción, un día dice sí lo voy a lograr y otro día dice no lo voy a lograr, un día dice gloria a Dios este es el día que hizo el señor, día de alegría y día de gozo, solo porque salio el sol, al otro día amaneció lloviendo, y entonces está deprimido. Eso es doble ánimo, pídale a Dios: Señor dame un solo ánimo, que cuando yo ponga la mano en algo continúe, no importa que venga lo contrario, no importa que se levante lo que se levante porque no estoy por emoción, yo estoy por convicción.
Cuando hagas las cosas por emociones ahí mismo te quedaste. Cuando te cases no puede ser por emoción, tiene que ser por una convicción, por una decisión, yo hice un pacto, tome una decisión tengo una convicción de que voy a seguir adelante y Dios me bendice.
Cuando tomas una decisión e incluyes a otros te vas a gozar, porque dice la Biblia que la obra que hizo cada uno será pasada por fuego (vea 1 Corintios 3:11-13), y lo que es heno, hojarasca, madera o paja ¿Qué sucede cuando se pasa por fuego? Se quema, pero el oro, las piedras preciosas, la plata, cuando pasa por el fuego se purifica mas, se hace mas preciado, tiene más valor, más hermosura. Entonces trabaja para que las obras que tú hagas aquí en la tierra sean piedras preciosas, que sean oro y que sean plata.
¿Cuales son esas obras pastor? Lo que hacemos con carácter y con el concepto de perpetuo, que el día que pasó hoy en mi vida no pasó por pasar, el día que pasó hoy en mi vida yo hice algo y lo que hice es porque allá, en aquel día, yo voy a ver almas, gente transformada y cambiada, por esa razón somos obreros del Señor.
La palabra de Dios dice en Isaías 56:5: “…nombre perpetuo les daré, que nunca perecerá.”
Dios ha prometido que él nos da un nombre perpetuo que nunca va a perecer, yo se que mi nombre es perpetuo, eso no va a perecer, en aquel día mi nombre va a sonar en el cielo, ¿A qué se refiere esto? A la obra que Dios te dio, a lo que Dios puso en tus manos, a eso se refiere con el nombre, eso va a sonar en el cielo, es perpetuo y no va a perecer. Cada paso de tu existencia, cada suspiro y cada respiro tuyo, cada latir de tu corazón está enfocado a lo perpetuo de Dios, la obra que Dios te ha puesto en tus manos, lo que Dios te ha entregado ponlo a trabajar para aquel día.
Por esa razon dice la Biblia: busca primero el reino de Dios y su justicia y todas las cosas serán añadidas (vea Mateo 6:33). Para que trabajamos sino es para el reino, para que tienes una familia sino es para encausarla en el propósito de Dios y que conozca a Dios y sea bendecida y prosperada, para que tienes un empleo ahora que eres cristiano sino es para saber que Dios te va a bendecir, para bendecir a tu familia y para diezmar y ofrendar y saber que es para la obra de Dios ¿Para que quieres hacer dinero? Antes querías hacer dinero para otra cosa pero ahora quieres hacer dinero porque sabes que Dios prospera y como Dios prospera entonces Dios te va a bendecir y te va a prosperar para que tu sigas bendiciendo y sea prosperada la obra de Dios.
Nosotros tuvimos una reunión “Prosperidad Con Propósito”, hay gente con testimonios de las cosas que el Señor ha hecho con ellos ¿Por qué? Porque le han creído a Dios, porque si tu entras en el concepto de lo que es perpetuo con el Señor, de lo que va a permanecer, de la vida eterna, entonces Dios bendice la obra de tus manos y prospera lo que tu haces porque él sabe que tu tienes ese conocimiento y ese concepto, que lo que él puso en tus manos va a tener carácter de eternidad y no se va echar a perder.
Que duro es cuando tú le entregas algo a alguien y lo echa a perder y dices: oye, lo echó a perder y pudo mantenerlo. Que duro es cuando un padre le deja una herencia a un hijo y el hijo toma el dinero y lo malgasta y lo vota en vez de poner ese dinero a producir e invertirlo para que se multiplique, para que continúe, para que permanezca, para que haya algo perpetuo allí. ¿Qué dijo el Señor al que tomó el dinero y lo escondió? Le dijo: ¿Por qué no diste mi dinero a los banqueros para que creciera y se multiplicara? (vea Mateo 25:14-30).
Haga esta confesión:
Señor gracias porque en esta hora tu abres mi entendimiento para que yo tenga un concepto claro de lo perpetuo en el nombre de Jesús.
Dios le da a esta iglesia un nombre perpetuo que no va a perecer, una función, un trabajo, una obra, una proyección perpetua que no va a perecer.
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