Guardando el Corazón I

 

- Proverbios 4:23 -
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Salomón inspirado por el Espíritu Santo nos habla sobre guardar el corazón y nos dice que sobre toda cosa guardada que guardemos nuestro corazón porque de él mana la vida.

Cuando hablamos de corazón en la palabra de Dios, se refiere al asiento de la mente y la voluntad de la mente. La palabra corazón en la Biblia se refiere a nuestros pensamientos, se refiere a nuestras actitudes, se refiere a nuestras emociones, a nuestra voluntad y también a nuestro intelecto. Es parte de lo que es el alma.

Corazón = pensamientos, actitudes, emociones, voluntad, intelecto.

La palabra de Dios resalta el hecho de proteger la mente, de proteger tus emociones, la voluntad, nuestros pensamientos, lo que estamos haciendo con nuestra mente. Y es interesante porque dice: - “Sobre toda cosa guardada…”; Es más importante guardar el corazón más que cualquier otra cosa, es decir sobre toda cosa guardada guarda tu mente, guarda tu voluntad, guarda el asiento de tus pensamientos, guarda tus emociones, guarda tu corazón sobre toda cosa guardada, ¿Por qué? Porque de él mana la vida.

Como está tu corazón así vas a estar tú, como están tus pensamientos dice la palabra:

- Proverbios 23:7 -
Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él.

Ese es el área donde el diablo ataca. Dice la Biblia que hay deseos carnales que batallan contra el alma (el asiento de las emociones, de la voluntad, de los pensamientos, o sea es contra el corazón) – 1 Pedro 2:11 –.

Cuando el diablo puede penetrar o puede atacar el corazón, la mente de una persona con pensamientos, con ideas para que tome ciertas actitudes, para que su voluntad se incline hacia ciertas cosas entonces, ya ahí el diablo tiene ventaja. Por tal razón nosotros tenemos una batalla en el área del alma, en el terreno de las emociones, de la voluntad, de nuestros pensamientos.

Usted se da cuenta de que hay gente que se deprime, personas que entran en depresión, en una serie de situaciones porque los pensamientos, la mente hay que guardarlos. Lo que tome la mente de una persona va a tener triunfo sobre esa persona porque de allí mana la vida.

Para que tu tengas la vida de Cristo y la vida en abundancia tu corazón tiene que estar dirigido, cuidado, guardado por el Espíritu Santo, por el Espíritu de Dios.

Me contaban una historia sobre una señora la cual era muy dinámica, muy dispuesta, muy emprendedora. Pero tuvo una caída y se le afectó parte de su columna, y a partir de allí la molestia era tan grande que ya no podía hacer su trabajo y tuvo que dejar su empleo, y por el problema que tenía su estilo de vida cambió. La mujer entró en un estado de depresión tal que no podía consigo mismo por la depresión que tenía, por todas las cosas que le estaban pasando, lo que estaba a su alrededor, lo que estaba viviendo la estaba afectando tanto. Y la mujer terminó deprimida, depresiva, llena de medicamentos, y ahora es una mujer totalmente dependiente emocionalmente para hacer cualquier cosa, sin iniciativa, ¿Por qué? Porque algo tomó su mente.

La crisis que estaba pasando, lo que estaba sucediendo a su alrededor y lo que ella estaba enfrentando en ese momento de su vida tomó su mente y pudo ser más fuerte que ella. Por esa razón la vida misma que había en ella fue opacada.

Queridos hermanos, el corazón hay que cuidarlo, porque uno puede ser afectado si el corazón está siendo atacado y no nos damos cuenta de guardar el corazón, hay que guardar el corazón, guardarlo, cuidarlo, protegerlo. Que nada toque tu corazón para mal, que nada toque tus pensamientos, que te dañen.

Por esa razón es que la palabra de Dios dice:

- Filipenses 4:8 -
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

El libro de Filipenses lo declara, que pensemos en todas las cosas que son de Dios, de la palabra, de lo que es de Dios para vencer las crisis y las circunstancias que presenta la vida; sea de pérdida, sea de ataques, de persecuciones, de situaciones adversas, en el área de tu trabajo, si alguien se ha levantado contra ti, si alguien quiso hacerte una zancadilla, si cometieron una injusticia. Hay que guardar el corazón pues a veces hay situaciones que no te dejan ni dormir, que no te dejan ni conciliar el sueño porque todo eso ha tomado tus pensamientos, ha tomado el corazón.

Queridos hermanos si se daña el corazón se daña la vida de la persona, si el corazón es afectado es afectada la vida de la persona, si los pensamientos, el corazón, el alma, el asiento de las emociones y de los pensamientos, de tu meditar, de lo que tu… Si eso se daña la vida se atrofia. Por esa razón dice la palabra: “guarda tu corazón sobre todas las cosas”.

Queridos hermanos si se daña el corazón se daña la vida de la persona, si el corazón es afectado es afectada la vida de la persona, si los pensamientos, el corazón, el alma, el asiento de las emociones y de los pensamientos, de tu meditar, de lo que tu… Si eso se daña la vida se atrofia. Por esa razón dice la palabra guarda tu corazón sobre todas las cosas.

Ahora. ¿Cómo guardamos nosotros el corazón?

- Deuteronomio 6:5 -
Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

- Marcos 12:29-30 -
Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.
                                                                                                        
Si usted se da cuenta aquí añade la palabra “mente”. En Deuteronomio dice corazón, el alma y tus fuerzas, pero aquí añade la palabra mente y se está refiriendo a una misma cosa pero en detalles.

Cuando se refiere al corazón se refiere al alma, el asiento de las emociones, de la voluntad y del intelecto; cuando se refiere a la mente se refiere a los pensamientos, a lo que tú estás dejando anidar allí en tus pensamientos.

 

1. Amar a Dios con todo nuestro corazón.

Entonces lo primero para guardar el corazón es: amar a Dios con nuestro corazón sobre todas las cosas, que Dios sea primero, el Señor está en primer lugar, está primero que mi trabajo, que mi profesión, está primero que el ministerio, está primero aún que mi propia familia, primero aún que mi propia vida. Tiene que estar Dios primero.

Por esa razón es que dice:
- Marcos 12:29-30 -
Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.

¿Por qué queridos hermanos? Porque cuando tu amas a Dios con todas tus fuerzas, con todo tu corazón, el asiento de tus pensamientos, de tus emociones, de tu voluntad, y Dios es lo primero en ti y tú amas a Dios con toda esa fuerza, todo estará bien.

Todo estará bien, el diablo no va a tener oportunidad allí. Cuando el diablo venga a merodear entonces tú lo vas a detener, ¿Por qué? Porque tu corazón estará delante de Dios, en las manos del Señor.

Entonces, dentro de qué marco amamos a Dios, dentro de qué contexto entonces vamos nosotros a guardar nuestro corazón.

Amar a Dios sobre todas las cosas, con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con toda nuestra alma, nuestros pensamientos, nuestras actitudes, que todo lo que hagamos sea por amor a Dios, amando a Dios, Dios primero.

 

2. Que la palabra de Dios esté sobre nuestro corazón.

- Deuteronomio 6:6 -
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón.
Conocer la palabra de Dios, la voluntad de Dios y ser obedientes a ella, que la palabra de Dios esté sobre nuestro corazón, en el conocimiento de la palabra de Dios. Cuando la palabra de Dios está sobre nuestro corazón, estamos guardando nuestro corazón.

Todo el que conoce la palabra de Dios, en un momento de crisis, en un momento de turbación, en un momento de preocupación, en un momento de tentación, en el momento de lo que tú estás oyendo o lo que tú estás viendo entonces pasa todo eso por la palabra de Dios.

¿Qué vas hacer en un momento de crisis? Recurrir a la palabra.

Vemos en el libro de los Salmos como oraba David en sus momentos de crisis a Dios, aferrado a la palabra, aferrado a lo que Dios había dicho, a las promesas de Dios.

Como iglesia Dios nos ha dado palabra para guardar nuestro corazón, esa palabra que Dios nos ha dado, que está incluida en su palabra, sobre lo que vamos hacer, lo que vamos a conquistar y lo que vamos a lograr.

Vamos a agarrarnos de esa palabra en los momentos más difíciles, en los momentos más críticos y más complicados.

En esos momentos yo me agarro de la palabra profética que Dios me ha dado, me agarro del plan divino y del propósito de Dios para mi vida y para este ministerio, me agarro de lo que Dios ha hablado en su palabra y de lo que él me ha mostrado y lo que él me ha dicho. Tomo todo lo que es el colchón gigantesco de la palabra de Dios para yo soportarme sobre ello y recostarme en esa situación y descansar en el Señor, porque su palabra es veraz, su palabra se cumple, y cuando tu tienes la palabra de Dios en tu mente y en tus pensamientos vas a estar guardado. La palabra de Dios es la espada aguda de dos filos, la palabra de Dios es la espada aguda de dos filos que penetra hasta partir y dividir el alma y el espíritu y discierne los pensamientos y la intención del corazón del hombre.
- Hebreos 4:12 -
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Entonces quiere decir que cuando la palabra de Dios está en nosotros, en medio de una crisis, sea cual sea la situación, la palabra puede penetrar a lo más profundo de nuestra alma y de nuestros pensamientos, y esa línea tan frágil que separa el espíritu del alma, (el espíritu que es lámpara de Dios donde mora el Espíritu Santo y el alma el asiento de nuestros pensamientos, de la intención de nuestro corazón, de nuestra voluntad y de nuestras emociones), ahí entra la palabra de Dios para traer sanidad, entra el bisturí de la palabra de Dios para traer bendición y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón para bien nuestro y nos damos cuenta de qué está pensando nuestro corazón.

Por esa razón decía el salmista:
- Salmos 42:5 –
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Cuando el alma, los pensamientos y el corazón se están turbando háblale a tu corazón y a tus pensamientos por la palabra y la palabra va a penetrar.

La Biblia dice que por nada estemos afanosos, que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en súplica y acción de gracias, y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará nuestro corazones y también tus pensamientos – Filipenses 4:6 - ¿Cuándo? Cuando oramos y cuando tomamos la palabra.

Entonces aquí hay una combinación para guardar el corazón: la oración, la comunión con Dios y la palabra de Dios; la palabra revelada, que tú puedas hablarle a tu alma por la palabra.

Háblale a tus pensamientos, el salmista le habló a sus pensamientos y sometía sus pensamientos, le hablaba a sus emociones y sometía sus emociones y su voluntad por la palabra de Dios, porque el corazón se revela queridos hermanos, el corazón se ensaña y se revela fácilmente. Por esa razón es que dice la palabra:

- Jeremías 17:9 -
Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

- Proverbios 4:23 -
Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.

Entonces queridos hermanos, hay que tener cuidado con las emociones, con los sentimientos, con lo que estamos pensando. Por esa razón decía el salmista:

- Salmos 19:14 -
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.

¿Por qué razón? Porque un arma que usa Satanás son los pensamientos que vienen a tu corazón, y tú no te das cuenta a veces de que esos pensamientos son espíritus, influencia de espíritus que Satanás lanza a ver si tú le das cabida, y si él encuentra espacio allí, en una tentación, en una vanagloria, en una altivez, en algún aspecto vulnerable de temor, de miedo, de pánico, de terror en tu vida, de incredulidad, de desconfianza en Dios y ahí penetra y hace un territorio.

Por esa razón dice la palabra de Dios que las armas de nuestra milicia, de nuestra guerra, no son carnales, son poderosas en Dios y si no son carnales son espirituales, y son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando todo argumento que se levante contra el conocimiento de Dios y refutando toda altivez y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo Jesús.

– 2 Corintios 10:4-5 –
Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

Entonces hermanos ahí está la batalla, ahí está la guerra.

Ustedes son líderes en esta iglesia, tenemos un montón de líderes en nuestra iglesia. ¿A quién ataca Satanás? Al liderazgo, ¿A quién ataca? Al pastor. La Biblia dice: Heriré al pastor y serán dispersadas las ovejas  – Mateo 26:31 –.

El diablo sabe y dice: - bueno, esto es sencillo. Le doy al de arriba y todos los que están abajo ya sufrieron.

El pastor siempre tiene que guardar su corazón de no caer en engaño, de no caer en vanagloria, de no caer en orgullo, de no caer en altivez, de no caer en incredulidad, de no caer en temores, en miedos, de no caer en derrota en sus pensamientos.

Hay que analizar siempre los pensamientos ¿Qué tú estás pensando? Pero para pensar algo tienes que oírlo primero, tienes que oírlo, o lo oyes en tus pensamientos o lo escuchas por alguien hablado.

Por esa razón Dios dice: Mira bien lo que estás oyendo y luego dice: Mira bien cómo estás oyendo.
                        - Marcos 4:24 -                                                       - Lucas 8:18 -     
             Les dijo también: Mirad lo que oís…                           Mirad, pues, cómo oís…

En uno de los evangelios dice mira bien lo que oyes y en otro dice mira bien cómo oyes.