Dos aspectos importantes:
1.Todo lo que tu oigas tienes que analizarlo guardando tu corazón para que eso no entre a tu corazón.
Tu vas a dejar entrar a tu corazón lo que tu quieras que entre. Por esa razón es que la Biblia dice que tú puedes guardar tu corazón; dejarás entrar la derrota, la incredulidad o las victorias y los éxitos que tu quieras dejar entrar y que tu permitas dejar entrar a tu corazón.
Por esa razón dice: “Mirad pues lo que oyes”. Eso de mirar lo que uno oye significa: prestar atención y cuidado en lo que tú estás oyendo.
Entonces cuando tu oyes algo, sea lo que sea, con tus amigos, en la iglesia, con tu familia, en la televisión, por la radio, en el internet, como sea, tu tienes que supervisar qué estás oyendo. Y por otro lado si son pensamientos verificar qué es lo que tu estás oyendo en ese momento, qué es ese pensamiento que viene a hablarme de miedo, que viene a hablarme de incredulidad, que viene a hablarme y a traerme un pensamiento de pecado, de fornicación, de adulterio, de mentira, de vanagloria.
Es que tomes el arma y lleves todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo.
¿Cuál es la obediencia en Cristo Jesús? La palabra, lo que la palabra de Dios dice. - Así que apártate de mi en el nombre de Cristo Jesús, me cubro con la sangre, todo pensamiento que no es de Dios, me cubro con la sangre de Cristo en mi mente y en mi corazón, se fue.
Pero si tu eres del tipo de persona que deja que todo entre a tus pensamientos, y luego que entró lo estás anidando allí, lo estás acomodando y entonces se va haciendo más grande y se hace una fortaleza. Hay gente que tiene fortalezas del pasado en sus pensamientos, en su mente que el diablo ha venido trabajando allí con inseguridades, con temores, con una serie de frustraciones del pasado, y el diablo aprovecha esas coyunturas para entonces hacer su fortaleza allí.
“Tu no puedes impedir que los pájaros o las aves vuelen sobre tu cabeza, pero sí puedes impedir que hagan nido sobre tu cabeza”. Tu no puedes impedir que vengan los pensamientos a tu mente. Porque es posible que digas: - oye yo no estaba pensado eso y de repente me vino ese pensamiento. Pero si puedes impedir que esos pensamientos hagan nido y encuentren lugar en tu corazón. ¿Qué haces? Lo reprendes o lo recibes. En eso consiste guardar el corazón.
¿Cómo nosotros lo hacemos? Amando a Dios, en oración, en comunión con Dios y metidos en la palabra del Señor, ¿Para qué? Para que analicemos todo pensamiento por el cedazo de la palabra, lo pasemos por el cedazo de la palabra, es decir: - vamos a ver si esto pasa por el colador de la palabra, si esto puede filtrar, ¿No, no se filtra? Es para fuera que va porque entonces no es de Dios, no es del Espíritu.
Pero hay un área en el corazón que son las emociones las cuales suelen ser engañosas. Queridos hermanos así como engañoso es el corazón las emociones que están en el corazón pueden ser engañosas.
Hay gente que se deja llevar de sus emociones, si siente o no siente. Dice la Biblia el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos, no piense pues quién tal haga que recibirá cosa alguna del Señor, porque dice la Biblia que es como la ola del mar que es llevada por el viento de un lugar a otro – Santiago 1:6-8 - , así es el que está dirigido por las emociones, hoy siento, mañana no siento, las emociones son afectadas por lo externo, ¿Qué está sucediendo? Si salió el sol sino salió, si vino la gente si no vino la gente, si me abrieron la puerta o no me abrieron la puerta, si se me pinchó la gorra del carro o si las cuatro ruedas están bien, si me acabó el gas o si todo está bien en la casa. Entonces las emociones suben y bajan como el mercurio del termómetro.
Uno no se puede dirigir por lo que está fuera, por lo que son las emociones, uno tiene que caminar por convicción en la palabra de Dios y ser uno quien dirija sus emociones.
La palabra de Dios dice:
- 3 Juan 1:2 -
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Tu no puedes prosperar más que tus emociones, que tu voluntad y que tus pensamientos porque es así como prospera tu alma. Tu no vas a estar más saludable que lo que van a estar tus pensamientos, tus emociones y tu voluntad porque es así como prospera tu alma, es así como serás prosperado y estarás saludable.
Por esa razón nosotros tenemos que guardar el alma, guardar el corazón, las emociones, la voluntad y el intelecto.
Una persona que gobierna su intelecto y no que el intelecto le gobierna a él es una persona que tiene el Espíritu Santo y que su conocimiento está lleno de la palabra de Dios. Una persona que gobierna su voluntad y que no es gobernada por nada externo, ni por la voluntad de otro, es una persona que está dirigida por el Espíritu Santo, porque los que son hijos de Dios son dirigidos por el Espíritu de Dios – Romanos 8:14 –. Personas que no son influenciables por otros. Vino una situación que influyó sobre mí de tal forma que me hizo hacer esto y no era lo que yo quería hacer.
Hay gente que comete errores en la vida y dice: - oye pero no era eso lo que yo quería hacer. Sin embargo la influencia fue tal, alguien influyó tanto en su vida, alguna circunstancia, alguna situación que mira lo que hizo, y después hay gente cuando se da cuenta de la situación hasta se arrepiente y dice y ahora qué hago, y a veces son situaciones que lamentablemente son irreversibles.
Cuando uno está siendo prosperado en su corazón además de gobernar su corazón está siendo dirigida por el Espíritu Santo y dice: - qué es lo que tu quieres Espíritu Santo, qué tu me muestras Señor sobre esto, cuál es la integridad de la palabra que tu me haz mostrado, qué hago y cómo actúo ante esta situación y ante esta circunstancia.
2. Gobierna tus emociones.
Una persona que se deja gobernar por sus emociones es una persona que no ha prosperado en su alma. Pero una persona que gobierna sus emociones por el Espíritu Santo y por la palabra es una persona que ha sido prosperada en su alma.
– Vea Juan 11 –
Jesús estuvo delante de la tumba de Lázaro, su amigo y aquí se registra el verso más corto de la Biblia: Jesús lloró.
- Juan 34-36 -
Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
Jesús lloró.
Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.
Ahí vemos las emociones humanas del Señor Jesucristo, pues él estuvo delante de la tumba de su amigo, la gente estaba llorando, estaba su amigo allá enterrado y él lloró.
Sin embargo es el pasaje más corto de la Biblia, después de ese momento, ¿Qué hizo Jesús? él siguió caminando en el Espíritu, siguió caminando en obediencia, en la palabra, en la convicción de la palabra en su vida.
Él controlaba sus emociones, y no estoy diciendo que no tengamos emociones, lo que estoy diciendo es que si te dejas dirigir por las emociones puedes ser una persona depresiva, amargada, desequilibrada y debilitada en las emociones. Por esa razón hay gente derrotada, hay personas que no han podido levantar cabeza porque en un momento recibieron ataques tan fuertes y no supieron guardar su corazón.
Queridos hermanos que sepamos nosotros guardar nuestro corazón porque de él mana la vida, guardando nuestro corazón guardamos nuestra vida, guardamos nuestros hijos, guardamos nuestra familia, guardamos nuestra integridad, guardamos el ministerio, guardamos la iglesia y el propósito de Dios.
No es asunto de emoción, es asunto de convicción. ¿Dónde hubiera estado el pastor Aquiles Azar si no hubiera sido por convicción?
Una de las cosas que yo le pedí al Señor con todo mi corazón cuando me convertí fue: “Dios dame un solo ánimo”.
Dice Santiago 1:8:
El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.
Doble ánimo significa: doblemente almado; una persona de doble pensamiento, de doble voluntad en sus emociones. Un día te dice: - sí vamos hacerlo. Y otro día: - no espérate creo que no lo vamos a lograr, no lo siento. Hay gente que son así.
Yo le pedí al Señor: - “Señor dame un solo pensamiento, dame una sola voluntad, una sola emoción, que yo sea una persona con un perfil claro, definido, que sea una persona que tenga identidad, que no sea afectado ni influenciado por otros, ni por circunstancias, ni por situaciones”. Porque esta vida no es sencilla, y a veces golpea duro, la sociedad a veces te da duro, la cultura a veces te da duro, las presiones, todo eso. Y yo lo sabía, en mi adolescencia había vivido eso y ahí recibí a Cristo y le decía: - Señor, si eso es lo que dice tu palabra entonces dame una solamente, un solo pensamiento, dirígeme, guíame con tu Espíritu que yo sea una persona con un perfil claro. Y Dios concedió mi oración.
Dónde hubiera estado yo hoy en día y dónde hubiera estado este ministerio si yo hubiera sido una persona afectada por los ataques y las situaciones, en los pensamientos en el corazón, en las emociones, sino hubiera tenido un solo perfil, de tomar decisiones en el momento que hay que tomar decisiones, y de enfrentar situaciones en el momento que hay que enfrentarlo, y no tirarme en una cama ni tampoco deprimirme, tampoco irme en lágrimas, en llanto, y tener los pensamientos adecuados en el momento adecuado para actuar.
Eso lo hace el Señor queridos hermanos cuando le pedimos: - ¡Señor ayúdame a guardar mi corazón!
3. Para guardar el corazón hay que tener una sola alma, no doble alma.
Queridos hermanos dónde hubiera estado yo en medio de las pérdidas de esta vida, de las complicaciones y de las situaciones, los miedos, los terrores.
Yo era una persona que en mi adolescencia, en mi niñez el diablo me afectó mucho, en mi alma, en mis pensamientos y en mi corazón, y él me decía: - tu no vas a llegar a nada, y él me decía: - tu nunca vas a poder lograr algo en la vida. Y eran tantas cosas que me hablaba que ya había una fortaleza en mi y yo era dirigido por esos pensamientos, estaba lleno de miedos, de temores, de inseguridades. Por eso es que cuando ministramos en los encuentros, cuando comenzamos a ministrar en los encuentros yo decía, yo voy a tomar este tema: “Mi valor, mi autoestima”. Porque yo sé lo que Jesús hizo conmigo. Yo era una persona temerosa, pusilánime en mis pensamientos, una persona que no se atrevía, estaba limitado por todo lo que el diablo había sembrado allá, por situaciones, por diferentes cosas, pero todo eso el Señor lo cambió, ¿Cuándo lo cambió el Señor? Cuando recibí a Cristo y empecé a prosperar en mi alma y comencé a creerle a Dios.
No se dejen deprimir por nada, no se dejen afectar por nada, pídanle al Señor: - Señor hazme fuerte, prospera mi corazón, prospera mi alma.
¿De qué otra manera guardamos el corazón?
- Deuteronomio 6:6 -
Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.
Entonces, ¿Cómo yo hago que las palabras de Dios estén sobre mi corazón para guardar mi corazón, de qué manera?
Primero repitiendo la palabra de Dios a los que están dependientes de mí, hablándole la palabra de Dios a mis hijos porque ellos dependen de que yo crea a Dios, y esté firme, y eso va a fortalecer que la palabra esté sobre mi corazón.
Que en tu casa se hable la palabra de Dios, que tu casa sea un sitio de la palabra, no un sitio donde se hable cosas negativas, donde se hable cosas ofensivas, donde se hablen chismes, críticas, murmuraciones, nada de eso. Que se hable de Cristo, que se hable la fe de Dios, que se hable el ánimo, por esa razón te digo: ¿Qué es lo que estás oyendo, y cómo estás oyendo? El cómo es la actitud mía como un receptor, ¿Cómo, cómo? ¿Lo que estoy oyendo lo estoy recibiendo, me está gustando? Cuidado con eso.
Que te guste la palabra, que te guste la fe, que te guste la victoria, el triunfo, el éxito, que te guste la integridad, la santidad, que te guste la obediencia a Dios y el someter tu vida delante de Dios. Que se hable la palabra en tu trabajo, donde quiera que vayas, que la palabra te acompañe siempre. Nunca te acuestes, nunca descanses y reposes tu cabeza sin hablar la palabra, meditar la palabra, orar a Dios, y cuando te levantes en la mañana que haya una alabanza en tu boca, una confesión, una declaración de la palabra, eso guarda tu corazón y guarda tu vida, que en la obra de tus manos que se vea el testimonio de la palabra, la integridad, ¿Dónde estará tu enfoque? En la palabra. Eso es protección y cobertura.
Entonces queridos hermanos, de esta forma guardamos el corazón.
- Deuteronomio 32:45-46 -
Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras a todo Israel; y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley.
Aplicar la palabra al corazón es obediencia a la palabra, someter los pensamientos, las emociones, el corazón, es obediencia a la palabra, ¿Qué dice la palabra? Obedece.
Ustedes son líderes, tenemos un cuerpo de liderazgo muy fuerte y como decíamos anteriormente herirá al pastor y serán dispersas las ovejas, herirá a los líderes y las ovejas serán dispersadas.
¿Cómo los hiere? Atacando en el corazón.
El diablo sabe por donde cojeabas antes de conocer a Cristo, y te va a venir a atacar por esa misma área. Pero a medida que nuestro corazón y nuestra alma prosperan seremos fuertes, y cuando venga el ataque, el Espíritu de Dios en nosotros levantará bandera.
Y cuando venga el ataque y venga la circunstancia, ¿A quién vas a ir? Al libro.
No puedes ser una persona influenciable por otros, debes dejarte influenciar por la palabra, enfocados en la palabra. |