Mateo 21:13
Y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.
Nosotros estamos llamados a ser una casa de oración, la iglesia está llamada a ser casa de oración. Y en este texto Jesús está citando Isaías 56:7 que declara:
Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos
La oración es primordial en la casa de Dios y él dice que cuando su casa es casa de oración entonces él recibe las ofrendas, recibe nuestras oraciones y peticiones. Cuando nosotros estamos orando se edifica un altar, el altar donde Dios desciende, ministra, oye. Y ese altar se establece en nuestro corazón, esa casa de oración más que un edificio somos nosotros, los lavados por la sangre del Cordero.
En el libro de los Hechos vemos que los discípulos tenían su tiempo de oración, subían al templo a la hora de la oración y cosas sucedían. En medio del avivamiento del libro de los Hechos estuvo presente la oración como lo fue en el aposento alto (Hechos 1), cuando descendió sobre ellos el Espíritu Santo (Hechos 2), cuando subieron al templo a la hora de la oración (Hechos 3). Todo esto produjo un mover de Dios, un avivamiento, un mover de sanidades, milagros y liberaciones extraordinarias así como de multitudes que seguían a Jesús.
Ese es el panorama de los primeros capítulos del libro de los Hechos en el tiempo del avivamiento y del derramamiento del Espíritu Santo pero para todo esto era necesaria la oración.
Jesús dijo en el verso que acabamos de leer del libro de Mateo: “Como está escrito”; Si nosotros nos enfocamos y caminamos en lo que está escrito y establecido, será allí donde vendrá nuestra fe y nuestra bendición. Jesús le dijo a Satanás cuando fue tentado en el desierto: Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios. Escrito está, no tentarás a Jehová tu Dios. Escrito está, solamente a Jehová adorarás y solamente a él servirás (Mateo 4:3-8).
Jesús se sostuvo de lo que estaba escrito en el antiguo testamento, se fundamentó en ellos porque Jesús en sí mismo era la palabra personificada. En el principio era el verbo y el verbo era con Dios y el verbo era Dios. Luego dice: Y vimos su gloria, gloria como la del unigenitito del Padre lleno de gracia y de verdad (Juan 1:1-14).
Jesús es la palabra, Jesús es el verbo hecho carne y la palabra se hizo vida y habitó en medio de nosotros. Si nos agarramos de la palabra, si nosotros nos aferramos a la palabra de Dios, a lo que está escrito, es allí donde las cosas suceden.
Nuestras oraciones tienen que estar fundamentadas en lo que está escrito. Cuando nosotros oramos con la palabra de Dios, con el conocimiento de las promesas, con el conocimiento de nuestra herencia, de lo que está escrito, y declaramos de lo que Dios dice y el propósito de Dios, esa es la oración que abre los cielos.
Romanos 10:8; Deuteronomio 30:14
“Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón…”
La palabra está cerca, está en tu boca y en tu corazón y si tu te aferras de la palabra de Dios en tus oraciones cosas van a suceder, la palabra de Dios es creadora. Si confiesas con tu boca habrán milagros, habrá salvación, habrá gloria de Dios (Romanos 10:9).
La palabra de Dios es creativa, la Biblia dice en el libro de Hebreos 11:3:
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
En Génesis 1 Dios dijo la palabra y entonces las cosas sucedieron, él hablo y fueron formados los cielos y la tierra. Ese mismo principio es el que tenemos cuando oramos declarando y confesando la palabra, pedimos a Dios conforme a su palabra y a su voluntad. Cuando oramos de esta forma es un acto profético en el que la palabra va generando cosas y va creando. El universo fue hecho de lo que no se veía por la palabra de Dios, la palabra fue dicha y las cosas que no se veían comenzaron a suceder.
Comencemos a pedirle a Dios conforme a su palabra lo que aun falta por verse, vamos a profetizarlo y a declararlo para que sea hecho. La oración tiene que estar relacionada con lo que ya está escrito. Por esa razón oremos usando la palabra, confesando la palabra y lo que Dios dice y declara.
Abraham es el padre de la fe, y así como él creyó en lo que no se veía ese es el mismo ejemplo que tenemos nosotros, seguir las pisadas de Abraham. Dice la palabra de Dios que los que son de fe, estos son desdientes, hijos del padre Abraham (Gálatas 3:7; Romanos 4:12; Gálatas 3:9).
Abraham fue un hombre de oración con el cual Dios hizo pacto, un hombre al que Dios sacó de Ur de los caldeos. No tenía familia pero Dios le dio una familia, no tenía pueblo ni nación pues Dios le había sacado de su tierra pero Dios hizo una gran nación de él, en los lomos de Abraham estaba la bendición para las naciones de la tierra.
La misma palabra que Dios le dio a Abraham la ha dado a la iglesia, el pacto, el juramento de Dios con Abraham es para toda la iglesia. Somos hijos de fe, somos gente de fe, aquellos que hemos sido lavados por la sangre del Cordero, vivimos por la fe.
Génesis 15:1
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande.
Lo primero que vemos es que Dios le dijo a Abram: No temas. El perfecto amor hecha fuera el temor, el temor lleva en sí castigo, él nos ha dado espíritu de poder, de amor y de dominio propio. No existe el temor. Dios ha dicho: Yo estoy contigo, no temas.
Queridos hermanos no hay por que temer al futuro ni a lo que vendrá. El temor paraliza, es un obstáculo, es contrario a la fe porque la fe es activa, siempre lleva una meta hacia el objetivo, la fe es acción y el que teme se paraliza.
Santiago 2:18
Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras.
Que no haya temor sino que actuemos de acuerdo a lo que Dios declara, actuar en contra de las circunstancias. Cuando David fue a pelear con el gigante todos estaban petrificados, paralizados por temor, sin embargo como en él no había temor entonces pudo actuar en fe.
No podemos mirar las circunstancias con miedo y con temor, el que tiene miedo no puede avanzar y lo único que hace es criticar a aquellos que están avanzando.
Que no haya miedos ni temores sino prosigamos hacia delante, Dios nos lleva a proyectos grandes así que nadie tenga temor sino confiemos en Dios, Dios es escudo cuando tenemos fe (Efesios 6:16).
Cuando tienes fe Dios te paga y te recompensa. Cada paso que damos en fe Dios lo respalda, lo cubre, paga, por eso no hay temor, porque él nos bendice, él bendice cada paso de fe.
Hebreos 11:6
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
Al principio de este ministerio era un reto cuando pagábamos 5,000 pesos en el hotel Cervantes, pero tuvimos fe y Dios ha ido recompensando cada paso. Recientemente estábamos creyéndole a Dios para que fuera cubierta la campaña de San Juan de la Maguana, ya no tenemos fe por 5,000 sino que creemos en millones, en que Dios provee y lo ha hecho.
Por cada paso de fe que nosotros damos, Dios dice, yo pago. Si nos quedamos estáticos, con temor en el corazón mientras las almas se pierden nada va a suceder, pero si nos movemos en fe, Dios nos paga. Si quieres que Dios haga algo necesitas moverte y actuar en fe.
Prepárense porque Dios va a tomar a aquellos que tienen su corazón y todo su afecto en la casa de Dios y los va hacer millonarios.
David dijo: Tengo todo mi afecto en la casa de Dios. Quién soy yo para darte de lo recibido de tu mano (1 Crónicas 29:3,14).
La gente en el libro de los hechos de los apóstoles tenía tal convicción de lo que Dios estaba haciendo que estaban tan envueltos en el mover de Dios que decían que no era suyo lo que poseían, y en momentos determinados tomaban lo que tenían y lo ponían a los pies de los apóstoles. Esto lo hacían porque tenían confianza en los apóstoles, tenían confianza en que el dinero que ellos ofrendaban iba a ser bien usado en la obra de Dios para ganar almas.
Por eso doy gloria a Dios porque hay fruto en esta casa, más o menos 500 personas fueron salvadas en San Juan de la Maguana en un solo día, sanidades, liberaciones. Esta es la obra de Dios y en todo lo que estamos invirtiendo Dios nos paga.
Hermanos va a llegar un momento en el que no van haber necesitados en medio nuestro. Así como se sanan los enfermos, así como hay liberaciones, así como las almas son salvadas, de la misma forma vendrá un mover en el que las personas dirán: lo que tengo lo pongo en la obra de Dios.
Que nadie tema sino entendamos que cada paso de fe que damos Dios lo va a cubrir, que tenemos un escudo que es la fe. Vendrán las ventas, los millones, los recursos, siempre y cuando las personas tengan su afecto en la obra de Dios.
En un mover como este Dios bendice y prospera a personas genuinas. Ananías y Safiras mintieron delante del Espíritu Santo, sin ninguna necesidad, dijeron haber vendido a un precio cuando trajeron a los apóstoles otro precio diciendo que era el total de lo vendido. De todas formas el dinero les pertenecía, entonces por que mentir al entregar el dinero (Hechos 5:1-5). Dios bendice a gente genuina, no puede haber apariencias. No es pecado que decidas dar una parte de algún dinero que hayas recibido y utilizar otra en lo que necesites, donde está el pecado es en la apariencia, en la mentira.
Génesis 15:5
Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia.
Dios puso a Abraham a ver lo inalcanzable, lo incalculable, lo ilimitado. Dios puso a Abraham a ver su descendencia en la grandeza de su creación. ¿Dónde estamos nosotros mirando el propósito? El único límite que tienes es el techo que está sobre tu cabeza pero si te atreves a salir de ese lugar y a posicionarte en lo inalcanzable, así hará el Señor contigo.
Vamos a pensar en multitudes, el Señor nos ha sacado de la tienda y nos ha llevado a un auditorio de nueve mil personas. Que nadie tenga límites, es tiempo de que los jóvenes crean a Dios por más, que se desarrollen, que el reino de Dios se establezca en medio nuestro, mujeres levantadas por Dios para ser pilares. Prepárense porque Dios nos va a sorprender. Lo que estamos mirando no es nada en comparación con lo que vamos a ser, mira las promesas, mira el milagro, mira lo que Dios ha dicho, ora conforme a eso, visualízate, mírate, créele a Dios.
Dios no tiene problemas con darnos millones, Dios no tiene problemas con darnos toda esta nación para llevarlas a Cristo. Dios nos ha sorprendido, nos ha llevado a un lugar más grande de lo que imaginamos, lo ha hecho conforme a sus riquezas y Dios va a llenar ese lugar, estamos en medio de un avivamiento porque le hemos creído a Dios.
Génesis 15:6
Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia.
Cree a Dios, cree que lo pides lo recibes, cree para que te sea añadido a tu favor. Cuando la palabra declara que le fue contado por justicia a lo que se refiere es como si tuvieras una cuenta en el banco en la que has recibido un depósito extraordinario. Cuando tienes fe y le crees a Dios en tu cuenta estará puesta tu sanidad, tu gozo, tu prosperidad, tu restauración.
Dios rompe los cielos, no se desanimen, tengan ánimo, fe porque hay bendición para que este avivamiento permanezca y continúe. |