- Juan 15: 1-5 -
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hacer”.
Dar fruto es sumamente importante en la obra Dios, nuestro Señor Jesucristo habló sobre ello, y la manera de dar fruto es estar arraigados, cimentados en el Señor, en su propósito y en su palabra.
Dios quiere que nosotros llevemos fruto y luego nos prepara para llevar más fruto según leímos en el verso 2, es decir que se trata de un proceso en cual damos fruto para luego llevar más fruto y según el verso 5, que entonces llevemos mucho fruto.
Podemos ver en estos pasajes que hay tres niveles:
- Dar fruto
- Más fruto
- Mucho fruto
Estos niveles no solo se aplican en nuestro trabajo en la obra de Dios, sino que también se aplica en nuestra vida, en la obra de nuestras manos, en nuestro carácter, y en todo lo que nos desempeñamos. Fuimos llamados a ser personas fructíferas, a dar fruto, más fruto y mucho fruto cosa que solo puede hacerse arraigados de nuestro Señor.
“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” (Verso 2). Es decir, el que no da fruto será quitado y cuando demos fruto entonces seremos limpiados. Si estás dando fruto entonces Dios te hará entrar en un proceso de purificación, en un proceso de limpieza y transformación, e inclusive puede ser un momento de prueba en el cual se manifestará lo que está en el corazón. Dios va a probar, ¿Quién eres, por qué estás dando fruto, qué es ese fruto para ti, cuál es el objetivo de dar fruto?
En una ocasión el apóstol Pablo dijo: “Unos predican por contienda, otros predican por vanagloria. Pero de una manera u otra Cristo es predicado”. El punto es el siguiente: ¿Cuál es el propósito de dar fruto?
Damos fruto a causa del evangelio eterno, Jesús nos mandó a que diéramos fruto, ése ha sido su mandamiento. Lo que nosotros hagamos aquí en la tierra para ganar almas, para producir personas en el reino de Dios, es lo único que nos llevamos. Esta vida presente, es solo la primera etapa de lo que sería toda una eternidad la cual será en la presencia del Señor. Lo que hacemos ahora es caminar en el propósito de Dios y nuestra preocupación debe ser ganar almas, hacer discípulos, que todo lo que hagamos sea beneficioso para el reino, beneficioso para las personas. Cada cosa que hagamos en el Señor tendrá su recompensa en aquel día de la entrega de los galardones en el cielo, cuando estemos celebrando las bodas del Cordero. Dice la Biblia que en ese momento las obras serán probadas, y el que edificó sobre el heno y la hojarasca entonces el fuego lo probará y si así ha sido entonces el fuego lo consumirá, pero lo que se edificó con oro, con plata y piedras preciosas entonces el fuego también lo aprueba, trayendo como resultado que sea mayor esplendor, que sea más hermoso y se purifica.
Así que queridos hermanos, cuando uno hace la obra de Dios con el objetivo real de que la gente sea bendecida, de darse por el Señor, de que el reino de Dios sea establecido, de amar a las personas y que el evangelio del Señor sea predicado aún cuando tengas de desgastarte en ello, entonces veremos el fruto y de la misma forma recibiremos el galardón de parte de Dios.
Nosotros estamos edificando sobre piedras preciosas que serán probadas en aquél día.
Cuando des fruto procura que el propósito y el objetivo sea genuino, que no sea por contienda, ni por envidias, ni por vanagloria, ni por hacer dinero, porque en aquél día serás probado delante del fuego.
Cada quién necesita estar conectado con Dios y cuando tienes en tu corazón la motivación correcta para hacer su obra de la misma forma él te capacitará, te respaldará y también serás limpiado y purificado para que des más fruto. Al que mucho se le da, mucho se le exige, y a ese se prueba.
Aún dice la palabra: “Cuídate de la boca del que te alaba”. Tú eres probado en el momento en el que alguien te alaba, ya sea porque fuiste de bendición o por algo que hiciste en el reino de Dios, esto prueba si tu corazón se inflama o se llena con esas alabanzas, esto prueba si pierdes el enfoque de que ha sido por su gracia y por su misericordia. Es necesario que siempre examinemos nuestro corazón y que recordemos de donde nos ha sacado el Señor, el corazón siempre será probado.
- Proverbios 17:3 -
El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones.
- 1 Tesalonicenses 2:4 -
Sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones.
- Proverbios 4:23 -
“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.
Hay personas que han dado fruto, pero en el momento de la limpieza entonces no volvieron a dar frutos, Dios te limpia para que lleves más fruto, te prueba para subirte a otro nivel, pero primero es necesario que te dejes limpiar, que te deposites en las manos de Dios y que él como “Labrador” entonces pode y limpie para que puedas seguir dando fruto. Cuando esto suceda entonces tendrás una gran victoria.
¿Puedes resistir el proceso de ser limpiado?
- 1 Reyes 19:1-2 –
“Acab dio a Jezabel al nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.
Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos”.
En el capítulo anterior Elías había tenido una victoria extraordinaria, había hecho descender fuego del cielo y degolló a los profetas de Baal, sin embargo luego de todo esto vino Jezabel diciendo: “Te cortaré la cabeza, tal y como lo hiciste con los profetas de Baal”.
Después de todo lo que Dios ha hecho a través de ti, después que has echado fuera demonios si le has dado la gloria a Dios, en el momento de la prueba y el contraataque tendrás el favor de Dios para enfrentar la situación porque todo lo que hiciste fue obra de Dios y así como te dio una victoria, te dará la segunda también.
Es necesario que aún en el momento de la prueba puedas mantenerte para que lleves más fruto. Y la forma de mantenerte es dándole la gloria a Dios, reconociendo que tu corazón va a ser probado, siendo diligente y fiel en lo que Dios ha depositado en tus manos, no por vanagloria, ni por contienda, sino para que la gloria de Dios sea vista y su reino sea establecido.
¿Cómo vamos a permanecer? Lo haremos por la palabra. Juan 15: 3: Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Si estás sometido a la palabra de Dios y creces en ella, formas tu carácter por la palabra, permites que ella ministre a tu corazón entonces estarás limpio y harás las cosas para agradar a Dios, por amor al Señor y darás fruto.
Somos limpios por la palabra y permanecemos en Dios, en sus propósitos.
- 1 Juan 2:17 -
“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”.
Vale más despojarnos de los deseos de este mundo para permanecer en su palabra, al final esto será un fruto para la eternidad. Muchas veces tenemos que abstenernos de ciertas cosas para permanecer en él.
No es por nuestras habilidades, tampoco por lo que tengamos, “separados de él nada podremos hacer” (Juan 15:5).
Verso 6: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden”.
Todo se basa en permanecer, no de cuanto corras ni cuan rápido lo hagas, sino de permanecer. Esta no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. Permanecer en el Señor, permanecer en su palabra, permanecer en su amor, porque separados de él nada podremos hacer.
Juan 15:7-8
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.
Si somos discípulos, que el Padre sea glorificado en nosotros llevando fruto, más fruto y mucho fruto.
El discípulo que glorifica a Dios es el que lleva mucho fruto, no el que tiene excusas, sino el que lleva mucho fruto. No puedes ser uno que se ha cansado o que ha perdido su primer amor y que ya no da fruto, el primer amor debe permanecer en tu vida.
En el libro de Apocalipsis el Señor le dice a una de las iglesias: “Pero algo tengo contra ti, que has perdido tu primer amor”. Que el fuego arda en ti siempre, permanece en el Señor. |