LA IMPORTANCIA DE LA DOCTRINA II

 

Seguiremos estudiando sobre la sana doctrina del Señor Jesucristo la cual es invariable. 

Doctrina = Enseñanza, instrucción. 

Hay aspectos básicos que hablan de nuestra salvación como parte de la doctrina y vemos seis de estos aspectos en el libro de Hebreos:  

- Hebreos 6:1-2 -

Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. 

  • El arrepentimiento de obras muertas.
  • La fe en Dios.
  • La Doctrina de bautismos.
  • La imposición de manos.
  • La resurrección de los muertos.
  • El juicio eterno.
 

Ya estuvimos hablando de estos aspectos en el discipulado anterior, y en esta ocasión vamos a enfocar el punto del JUICIO ETERNO. 

- Apocalipsis 20:1-3 -

Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo. 

Cuando la palabra de Dios habla del juicio eterno, no solamente se refiere a un evento, sino que se refiere a la condena de la persona que muere en sus delitos y pecados.  

No sabemos cuándo sucederá esto del juicio eterno, pero la palabra habla de mil años en los que Satanás será atado para que no pueda engañar más a la gente. Este será un tiempo en el que el Señor Jesucristo establecerá su reino en la tierra; esto era lo que estaban esperando los judíos, ellos esperaban al Rey, esperaban este tiempo milenial. Sin embargo Jesús vino a establecer el reino de Dios con los hombres, pero no vino como Rey sino que primero se manifestó como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo trayendo por medio de su muerte la reconciliación con el Padre. Pero cuando le volvamos a ver entonces él vendrá como el Rey de reyes y Señor de señores.  

La segunda venida de Cristo está contemplada en dos etapas:  

  • Acontecerá que antes de la gran tribulación vendrá el rapto de la iglesia.
 
  • Sonará la trompeta y el Señor vendrá en las nubes y nosotros con él.
 

Apocalipsis 20:4

Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. 

La Biblia dice que estaban sentados sobre los tronos los que recibieron la facultad de juzgar. Esto se refiere a la iglesia, los lavados con la sangre del Cordero. Durante los siete años de la gran tribulación en el cielo se celebran las bodas del Cordero, hay celebración y la entrega de los galardones del Señor Jesucristo. Dice la palabra que las obras serán probadas por el fuego, y quienes edificaron sobre heno y hojarasca entonces sus obras se desaceran, sin embargo aquellos que edificaron sobre la roca sus obras como el oro al ser quemadas con fuego serán purificadas. Pero no se refiere a un juicio sino a la entrega de los galardones. 

Antes de la gran tribulación será primero el rapto de la iglesia, pues la palabra declara que el Señor no ha guardado su pueblo para ira. 

El tiempo de la gran tribulación será un momento de gran persecución, todavía habrá tiempo para el arrepentimiento, pero la persecución será demasiado grande. Dice la palabra que las personas serán obligadas a ser selladas con un código el 666, pero no necesariamente será algo externo o visible, no necesariamente será un sello evidente en el cuerpo pero sí un código interno en la frente o en la mano el cual será requisito para todos. Y dice la palabra que aquellos que no quieran aceptar este sello serán muertos y decapitados por no adorar a la bestia, al falso profeta y por no haber aceptado el sello.  

Pero cuando venga el tiempo milenial nosotros vendremos con el Señor Jesucristo a este gran evento en que Dios establecerá su reino y el diablo será atado por mil años. 
 

Versos 5-10

Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. 

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. 

Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos. 

Luego de los mil años Satanás será soltado y engañará a las naciones para convocarlos contra la ciudad amada. Pero Dios va a intervenir y el diablo será lanzado en el fuego junto con el falso profeta y el anticristo. 

El diablo y los demonios saben que esta palabra se cumplirá.  

Versos 11-15

Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 

Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

La palabra de Dios habla de un juicio ante el cual todos estaremos presentes y seremos juzgados. Y el que no se halló en el libro de la vida será lanzado en el fuego.  

Cada cual será juzgado según sus obras. El juicio eterno conlleva muerte eterna o vida eterna. El que muere en esta tierra se ausenta del cuerpo pero no deja de existir, y seguirá existiendo o en vida eterna o en muerte eterna, según se hayan encontrado sus nombres inscritos en libro de la vida. 

Hechos 17:30-31

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. 

Hechos 24: 23-25

Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré. 

Esto nos indica que es necesario predicar, es necesario hablar del juicio y algunos se espantarán para bien y otros se espantarán para mal. 

Mateo 10:15

De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad. 

En el día del juicio se definirán castigos, los que sean condenados todos irán al lago de fuego pero no todos recibirán el mismo castigo. 

Jesús predicó sobre el juicio eterno y nosotros debemos predicar de él también. 

- Mateo 12:36 -

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 

De todas tus obras y de todos tus dichos darás cuenta delante del Señor. 

Cuando tienes el conocimiento de la doctrina básica esta será una plataforma que te ayuda a crecer en el Señor Jesucristo.