La oración fortalece en medio de la aflicción, trae seguridad, confianza, provoca que puedas vencer y salir triunfando en medio de las circunstancias que estés viviendo.
- Santiago 5:13-14 -
¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
La palabra de Dios declara que si hay aflicción o enfermedad, entonces es necesario orar. Y no solo se refiere al caso de la aflicción, sino a cualquier necesidad que haya en la iglesia, ante cualquier necesidad, la palabra de Dios dice: oren.
Nuestra oración necesita estar ligada al Espíritu Santo, el verso que acabamos de leer dice: “… oren por él, ungiéndole con aceite”. Y el aceite es tipo del Espíritu Santo, y tipo de la presencia de Dios. La manera en la que necesitamos orar es unidos al Espíritu Santo, creyendo que Dios cambia las circunstancias.
Esto es lo que vemos en la palabra de Dios, ellos creían que por medio de la oración podían ser sanados, y activaban el poder de Dios para ver milagros.
- Verso 15 -
Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
La oración de fe salva, salva de la enfermedad, salva de la calamidad, salva de toda circunstancia, la oración de fe levanta a aquella persona por la que se ora de su condición y de su enfermedad, la oración de fe trae el milagro y perdona los pecados.
En este caso nos enfocamos en la oración por los demás, estos versos hablan sobre la oración por otros para que sean levantados de la depresión, levantados de la crisis, levantados de todo problema que se pueda presentar.
Vamos a leer el verso 16:
“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”.
En estos versos que acabamos de leer desde el 13 al 16 vemos los siguientes aspectos:
- La oración te saca de la aflicción.
- La oración te salva de las situaciones por las cuales puedas estar atravesando.
- La oración te levanta.
- La oración permite que tus pecados sean perdonados.
La palabra de Dios nos motiva a orar unos por otros, nos motiva a tener un espíritu de oración porque la oración eficaz del justo puede mucho. La oración que se hace con fervor, con carácter, con fe, creyendo en el Señor, ésta oración nos hace alcanzar mucho, nos hace conquistar, es una oración que puede.
- Verso 17-18 -
Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto
En este verso la palabra nos dice que si Elías, siendo un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, oró y un gran milagro de que no lloviese por tres años aconteció. De la misma forma si nosotros oramos de manera ferviente, con una oración de fe, con una oración eficaz, entonces veremos milagros acontecer, veremos las maravillas de Dios.
Nosotros pensamos que Elías fue un hombre extraordinario que degolló a los profetas de Baal, que hizo descender fuego del cielo, que oró para que no lloviese, oró y luego volvió a llover. Sin embargo Elías era tan común como lo podemos ser uno de nosotros, pero era un hombre de oración.
Elías provocó una reforma en su generación, restauró el altar de Dios que estaba destruido, restauró el sacrificio y la ofrenda a Dios que estaba desvanecido, restauró el culto, la adoración a Dios, y estuvo en medio del pueblo trayendo dirección diciéndoles: Es tiempo de que decidan, si Baal es Dios, sírvanle, pero si Dios es Dios, entonces es tiempo de dejar de claudicar entre dos pensamientos.
Este acto del profeta Elías, en monte Carmelo provocó que las personas de su generación fueran afirmadas en el Señor por su decisión de servirle. Durante el tiempo que no hubo lluvia sucedió toda una reforma, y Elías dijo: Responde Jehová, responde!! Siendo una oración de ruego, una oración en el espíritu, una oración con fuego, insistente, una oración de fe.
La oración de fe es la que levanta al enfermo, la que te levanta de la aflicción y la que necesitas hacer por tu hermano para que sea perdonado y salvado de toda circunstancia.
Cuando hablamos de la oración intercesora, nos referimos a la oración que hago por los demás, no a la oración que hago por mí y para mí, sino que la oración es por los hermanos y aquellos que están en algún tipo de necesidad.
Hay dos eventos que quiero mencionar sobre la oración intercesora:
Éxodo 17: 8-11
Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim. Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones, y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía Amalec.
Cuando hablamos de Amalec éste tipifica la carne, se refiere a la atracción hacia el pecado.
Moisés como lider envió a Josué a pelear contra Amalec, mientras él estaba en la cumbre del collado junto con Moisés estaban Aarón y Hur, que es tipo de estar en un nivel de fe mayor. Sin embargo cuando Moisés levantaba sus manos, Israel ganaba, pero cuando las bajaba, Israel perdía.
Al hablar de Moisés nos referimos al hombre que Dios había seleccionado y que había sido ungido para guiar al pueblo de Israel por el desierto hasta la tierra prometida, y en este caso en particular, la palabra declara que cuando Moisés levantaba las manos, el pueblo de Israel ganaba, pero si las bajaba perdía.
Cuando levantas las manos, puedes mantenerlas levantadas por un tiempo, pero al cabo de unos momentos se cansan, y es natural. Es decir, los líderes nos cansamos, sin embargo cuando el líder se cansa, sea cual sea, necesita la ayuda y la fortaleza de un trabajo en equipo.
Las manos levantadas tipifican que hay victoria, significa estar bajo la fortaleza de Dios, significa estar en el ejercicio de la fe, implica un esfuerzo, y así como cuando levantas las manos al cabo de un tiempo te cansas, de la misma forma los líderes nos cansamos.
Pero cuando el líder baja las manos, sea por un cansancio físico, un cansancio emocional, espiritual, sea cual sea, es necesario la ayuda y la fortaleza de un trabajo en equipo, y en este caso estamos hablando de la oración. Tener las manos levantadas implica intercesión, acciones de fe, y es natural que un lider pueda llegar a cansarse.
Las manos de Moisés se cansaron, y nosotros podemos pensar, pero cómo se cansó Moisés, si él abrió el mar rojo, si Moisés guió alrededor de tres millones de personas por el desierto, si Moisés sacó agua de la roca, si Moisés clamó a Dios y él envió codornices del cielo, si Moisés oró a Dios y descendió maná del cielo, si Moisés fue defendido por Dios cuando Coré, Datan y Abirán se levantaron en su contra y la tierra se abrió y se los tragó. Pero de la misma forma que Elías, Moisés era un hombre que como hombre tenía debilidades, y es normal que se canse.
No obstante lo que fortalece al líder es estar en la presencia de Dios, buscar del cielo, recibir la unción de Dios, y entender que no está solo, que hay otros a su lado. En el caso de Moisés, cuando él subió a la cumbre del collado con Moisés estaban Aarón y Hur, mientras Josué estaba en la batalla. No todo el pueblo estaba con Moisés pero sí estaban con él Aarón y Hur, los cuales tenían el criterio, el carácter, la unción, el amor y la fidelidad para estar allí con él.
¿A quiénes llamaba Jesús en momentos determinados? Llamaba a Pedro, a Jacobo y a Juan, ellos estuvieron en el monte de la transfiguración, cuando Jesús dijo: “acompáñenme a orar”, fueron ellos los que estuvieron con él.
Jesús siendo el Maestro, pidió oración, en su humanidad él era un hombre de oración, de comunión con el Padre, pero en el momento difícil, allí en la cúspide de su ministerio, en el momento más crítico de toda su humanidad, antes de la cruz del calvario, él les pidió oración, pero no a todos, sino a Pedro, Jacobo y Juan, que de hecho también se cansaron.
Jesús estuvo en un momento muy fuerte, la presión fue tanta que los vasos capilares de su frente se rompieron sudando grandes gotas de sangre, la agonía en la oración no fue sencilla, de tal forma que un ángel del cielo descendió para fortalecerle.
Y nosotros vemos que en el caso de Moisés, él estuvo con Aarón y Hur en la cumbre del collado.
- Éxodo 17:12 -
Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol.
Cuando Moisés se cansó Aarón y Hur pusieron la piedra para que Moisés se sentara, no lo hizo Moisés, sino que ellos le ayudaron a estar fundamentado y a tener un lugar en el cual pudiera sostenerse, mientras, Josué estaba en la guerra, había una batalla que se estaba peleando y Moisés necesito de ayuda para mantenerse con los brazos arriba hasta que la guerra terminó.
Es necesaria la oración, es necesaria la ayuda y la intercesión en oración, es diferente estar en batalla mientras otros oran por ti y te ayudan. Aarón y Hur sostenían las manos de Moisés y le ayudaron a mantenerse firme, así también la oración de intercesión levanta, y trae firmeza.
Cuando hubo firmeza en los brazos del líder, del hombre que Dios había escogido, entonces el pueblo de Israel pudo ganar la batalla, porque si Moisés bajaba los brazos, entonces Israel perdía, pero ganó la batalla porque Moisés se mantuvo firme con la ayuda de Aarón y Hur que estuvieron con él.
Moisés estuvo firme hasta que se puso el sol, es decir, hasta el final. Para nosotros estar firmes en la batalla hasta el último momento necesitamos orar con fe los unos por los otros, interceder unos por otros y levantar las manos de aquél que está puesto en liderazgo.
En esto consiste, los discípulos necesitan orar por sus discipuladores y por el pastor, cada quién necesita estar intercediendo, haciendo guerra espiritual, clamando. Ustedes como discípulos deben orar por los pastores para que alcancemos y logremos mucho, y cuando los brazos estén cansados podamos prevalecer.
- Versos 13-15 -
Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de Amalec de debajo del cielo.
Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nisi.
La oración debe ser una oración de intercesión, una oración de guerra y veremos la conquista.
Al final de todo esto Dios se reveló a Moisés como Jehová-nisi, que significa, Jehová es mi bandera. Dios se reveló como nuestra bandera, y cuando la bandera se levanta llama al pueblo a unirse, a recibir dirección para la guerra.
Quiero que veamos otro aspecto de la oración intercesora en el libro de 2 Samuel 21.
Volvieron los filisteos a hacer la guerra a Israel, y descendió David y sus siervos con él, y pelearon con los filisteos; y David se cansó.
David siendo el guerrero, el que desde su juventud había aprendido a matar al oso y al león, el que mató a Goliat con una honda, un hombre que era matador de gigantes, que enseñó a otros a matar gigantes, el gran rey, se cansó a mitad de la batalla en plena guerra. A pesar de ser un hombre de mil batallas, diestro y capacitado, se cansó.
Y justo cuando se cansó dice la Biblia al respecto:
- Verso 16 -
E Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David.
¿Cuántas conquistas nos ha dado el Señor, cuántos demonios hemos echado fuera, cuántas vidas han sido libertadas por Dios, cuántas situaciones difíciles hemos enfrentado? Ha sido mucho, pero tengamos cuidado, porque cuando viene el cansancio, esto mismo se levantará en contra nuestra. Los demonios que enviamos al infierno, las circunstancias que hemos vencido se levantarán a tratar de matarnos, sin importar el tiempo en que los hayas vencido, por más viejo que sea ese gigante que venciste, en el momento en que te vea cansado se levantará con armas nuevas a tratar de destruirte.
- Verso 17 -
Más Abisai, hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel.
Abisai era uno de los guerreros de David, había sido instruido por él, y estaba ungido para ser guerrero, él estaba cerca y vino en su ayuda, matando al filisteo.
Luego de esto los hombres de David le dijeron, hay cosas que ya nosotros podemos resolver y manejar, hay cosas que nosotros ya hemos aprendido y podemos hacerlo, está demás que vengas a la guerra, nosotros lo podemos hacer por ti. Ellos dijeron, si recibimos un golpe, no importa, todo puede seguir adelante, pero si tú David eres tocado, entonces la lámpara de Israel se apagará.
Ellos tenían el entendimiento de la autoridad puesta por Dios que había sobre David, y ellos intercedían por él, le ayudaban. Ellos veían a David como un hombre que proyectaba revelación, un hombre a través del cual descendía el fuego de Dios y el Espíritu Santo. David era el rey.
La palabra de Dios declara: “Heriré al pastor y será dispersadas las ovejas”, (Mateo 26:31).
Si el pastor es herido las ovejas se dispersan, Satanás trata de herir y distorsionar al pastor, porque si lo hace, se lleva mucho por delante, si hiere a un miembro, uno o dos son afectados, pero si toma a alguien de liderazgo, todo aquel que está bajo ese liderazgo y que le ha visto como luz, entonces es confundido y se dispersa.
David significaba pacto, intervención divina, propósito de Dios para su generación, y que David sufriera un ataque y cayera en el campo de batalla, era como apagar la lámpara de Israel.
Queridos hermanos, hemos visto varias ocasiones en la Biblia en los que el liderazgo y los que estaban cerca, eran llamados a orar, a interceder, a cubrir la espalda y ayudar a aquel que le había sido por autoridad, para que la lámpara no se apagara, para que sus brazos se mantuvieran firmes, y para que el propósito de Dios se cumpliera, en Jesús se cumplió el propósito de Dios de ir a la cruz y que la voluntad de Dios se cumpliera.
Por tal razón, les pido que ministren a sus discípulos sobre orar e interceder en sus momentos de intimidad, para orar unos por otros, por sus discipuladores, y por los pastores. Para que cuando haya cansancio, sean fortalecidos porque se ha levantado un grupo de guerreros para ayudarles en oración.
¿Alguna vez usted se ha sentido cansado? Entonces necesita de oración, la oración de fe levanta, saca de la aflicción, salva, liberta de las asechanzas, del pecado, y trae fortaleza.
Desde ahora en adelante parte del trabajo de ustedes es orar de manera eficaz por sus pastores, y de la misma manera corresponde hacerlo al resto, orar por sus discipuladores, por los pastores y todo el liderazgo, así Dios se glorifica.
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