LA IMPORTANCIA DE LA CONSOLIDACIÓN 

 

Estaremos estudiando el libro de Judas, el cual tiene solo un capítulo. Se considera que Judas, el escritor de este libro es uno de los hermanos de Jesús, y de Jacobo, según Marcos 6:3.  

Y en esta carta de Judas versos 22 y 23 la palabra declara:  

“A algunos que dudan, convencedlos. A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”.

Vamos a estudiar la importancia de la consolidación, y la manera en la que debemos consolidar, según la palabra.  

Dentro del modelo de Jesús, consolidar es el nombre que le damos a la etapa en la que el nuevo creyente es ayudado a ser establecido en el reino de Dios para que pueda permanecer en el camino de Señor. 

Consolidar: Es brindar la ayuda y la asistencia para que estos nuevos creyentes permanezcan en el Señor Jesucristo. 

No es suficiente con que una persona pase adelante y haga profesión de fe recibiendo a Jesús. La Biblia nos habla mucho sobre la condición de esta persona y la ayuda que necesita. 

Nosotros estamos trabajando con el modelo de Jesús que ha sido una estructura que hemos tomado del ejemplo que nos ha dado el Señor Jesucristo para hacer discípulos, él dijo: Id y haced discípulos a todas las naciones (Mateo 28:19).  

“No consiste solo en ganar almas y que sean creyentes, consiste es que sean hechos discípulos del Señor Jesucristo.”

- Hechos 6:7 -

“Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén…” 

Nosotros estamos creyendo por esta multiplicación de discípulos. 

No es suficiente con que la persona salga llorando de una de las reuniones habiendo aceptado a Jesús, es necesario que esta persona sea ayudada por la iglesia, y la iglesia somos nosotros, no son las cuatro paredes, y es necesario que proporcionemos la ayuda que esa persona está necesitando. Esto es consolidar. 

La unción que Dios ha derramado sobre este ministerio es impresionante; en el Palacio de los Deportes una pareja que iba por primera vez había sido sanada. Y cuando ella daba su testimonio se refería a la reunión como una misa. Eso porque es la primera vez que nos visita, quizás ni sepa muy bien donde se metió, tan solo sabe que el Señor Jesucristo la ha tocado y que ha sido sanada. Luego el esposo sube a la tarima y nos cuenta que él no creía en nada de lo que estaba viendo, que no creía en sanidades, que no creía en Dios, que no creía en nadie, pero que desde que entró al lugar estuvo llorando sintiendo como la presencia de Dios estaba cambiando y transformando su vida. Al final este hombre fue un enlace para llamar a todos los demás que aún no habían recibido salvación y muchos recibieron al Señor. 

Esto fue algo tremendo lo que ocurrió con este matrimonio, pero me pregunto, ¿Dónde está esa pareja ahora mismo? ¿Quién les está ayudando ahora? Luego de la experiencia que tuvieron, ¿Alguien les llamó? Gracias a Dios que si, nuestra visión es: Que todos sean salvos… pero el proceso de salvación implica que las personas sean consolidadas para que puedan ser hechos discípulos del Señor Jesucristo. 

Doy gloria a Dios por las personas que pertenecen a milicia, son personas que tiene disciplina, y porque han sido educados de esta forma conocen lo que es “Responsabilidad”, tienen la conciencia de las cosas que deben cumplir. Cuando a un soldado se le dice algo, este lo hace. 

Es lo que ocurrió con el centurión que le dijo al Señor: “Cuando doy una orden, mis siervos obedecen, y cuando un superior me da la orden, yo obedezco, tomo la responsabilidad y el compromiso, así que di la palabra, y mi criado sanará”. A esto el Señor respondió: “Grande es tu fe”.  

Muchas veces creemos que la fe consiste en sentir, la no consiste en sentir, la fe consiste en actuar, en obedecer a Dios, esta fue la actitud del Centurión, y por ello en ese mismo momento su criado fue sanado. 

Nosotros podemos confiar en gente de disciplina. 

El pastor Paul Yonggi Cho tiene una de las iglesias más grandes, en Soul Korea, y nosotros podemos pensar, ¿Cómo ellos tienen la iglesia más grande hasta llegar a un millón de personas? Ellos tienen un método similar al que usamos: se reúnen en las casas, los discipulan, pasan tiempo con los nuevos creyentes, hay unción y hay palabra de Dios. Pero estas personas son disciplinadas en lo que hacen, trabajan, se esfuerzan, y no en vano tienen la iglesia más grande del mundo. 

En otras culturas y en otras naciones podemos ver como las iglesias crecen, y es porque estas personas tienen disciplina y concepto de lo que hacen. 

Mi oración es que cada obrero de esta casa sea un obrero disciplinado, que cuando tenga una ficha de consolidación en las manos, no la deje abandonada, sino que lo primero que haga sea visitar a esta persona, llamarla, consolidarla, etc. 

Acerca de la consolidación vemos en la palabra de Dios, que el libro de Judas dice lo siguiente:

Verso 22:

“A algunos que dudan, convencedlos”. 

Quién los va a convencer? El texto dice que seremos nosotros, nosotros los que convenceremos a los que están dudando, esto es parte de la consolidación. 

Verso 23:

“A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne”. 

Es necesario salvarlos, sacarlos literalmente del fuego, del camino de pecado. El hecho de que una persona haya recibido a Jesús no implica que todo está ganado, el diablo vendrá con un ataque hacia esta persona, y nosotros debemos guardarlos, salvarlos y cuidarlos del infierno. 

La orientación que nos da la palabra de Dios, es que tenemos que convencerlos, tenemos que salvarlos, tenemos que guardarlos, arrebatarlos del infierno, de la condición en la que están, del pecado, y tener misericordia de ellos aún con temor porque aún están contaminados de pecado. 

Yo no sé usted, pero cuando me convertí a Cristo y di el paso de fe, fue el momento en el que comenzaron las luchas fuertes, es cierto que el Espíritu Santo me tocó y decidí pasar y confesar a Jesús recibiéndolo en mi corazón, junto con la pastora (en ese momento éramos novios), pero al salir de la reunión encendí el cigarrillo. 

En ese momento uno está en un proceso de ser salvado, está en un proceso de ser arrebatado del fuego del infierno, está en un proceso en el que necesita personas que tengan misericordia para ayudarle a salir de esa circunstancia. Necesita gente a su lado que pueda convencerles de aquellas acciones de pecado. 

Yo quería dejar el cigarro? Claro que sí, pero no sabía como hacerlo, hasta que alguien oró por mi, el Espíritu Santo es poderoso, él hace su obra en nosotros. Lo que el nuevo creyente necesita es una persona que le diga: Estaré orando por ti, no estarás solo, oraré para que el Señor te ayude a permanecer. 

Hay nuevos creyentes que aún están en la discoteca, si le prenden el cigarro de marihuana se lo fuman también. Usted no crea que el ambiente que le rodea a la persona se ha salvado, eso está allí todavía haciéndole presión, y como la persona no tiene el conocimiento y no sabe, tampoco puede defenderse, ellos no sabe, algunos han sido sanados y todavía dice, el Señor me sanó en la misa. 

Ellos no entienden mucho sobre el asunto. 

La Biblia dice: forzarlos a entrar en el reino. 

No es el caso de que la persona haya dado el paso, para que permanezcan es necesario que ayudemos a las personas a establecerse en el reino de Dios. 

Le pido que por favor piense, en lo que sucedió en su vida cuando recibió a Cristo en su corazón, ¿Usted continuó yendo a la iglesia, alguien se percató de ayudarle? Piense en cuál fue su historia. 

Tengo más de veinte años recortándome con el mismo barbero, y durante ese tiempo le había predicado, un día llegó a una reunión que tuvimos y cuando hice el llamado él estaba ahí en frente, llorando, compungido, y me dije, pero mira quién está ahí... Sin embargo luego de ese momento no continuó asistiendo a la iglesia, sino que el diablo lo tomó y no volvió a la iglesia, por qué, porque no hubo alguien que le diera un seguimiento. Ahora él está en la iglesia con su familia sin embargo no ocurrió de una vez. 

Yo no sé cuál será su historia, pero la mía y la de la pastora no fue fácil, a pesar de que teníamos personas que nos  daban seguimiento, no fue fácil. Si el mismo día que recibiste a Cristo todo fue fácil conmigo no fue así. 

Hubo gente que en todo momento estuvo arrebatándome del fuego del infierno con oración, con trato, esto es consolidación. 

Si nosotros trabajamos la consolidación como debe ser, esta iglesia explota de discípulos. 

El libro de Lucas 8:5-8 la palabra declara lo siguiente: 

“El sembrador salió a sembrar su semilla; y mientras sembraba, una parte cayó junto al camino, y fue hollada, y las aves del cielo la comieron. Otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad. 

Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno”. 

A partir del verso 11 Jesús explica la parábola, y eso es lo que sucede en la consolidación: 

“Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios”. 

Esta parábola tiene muchas direcciones, pero lo que quiero enfocar, es lo que sucede en el corazón de una persona cuando no es consolidada.  

La semilla es la palabra de Dios, y los terrenos son los corazones. 

Verso 12:

“Y los de junto al camino son los que oyen, y luego viene el diablo y quita de su corazón la palabra, para que no crean y se salven”. 

Hablamos de una persona que recibió la palabra del Señor, dio el paso de fe, pero cuando sale de la reunión entonces el diablo lo está esperando en su casa para tomarle la palabra que está en su corazón para que no se salve. 

Las personas que reciben a Jesús tienen una guerra contra el diablo que trata de quitarles la palabra que ha sido sembrada, la función nuestra es guardar esa palabra para que el diablo no se la robe. Ellos necesitan oración, alguien que vaya a sus casas y profetice bendición y liberación, alguien que vaya a la atmósfera donde vive esa persona y se esconde el diablo, alguien que le dirija y le ministre para que el diablo no tome su semilla. 

Verso 13:

“Los de sobre la piedra son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan”. 

A unos les toma el diablo para quitarles la semilla, otros creen, lo reciben, tienen gozo, pero les dura poco tiempo, cuando viene la prueba se apartan porque no echaron raíces profundas. Cuando viene la prueba se descarrían.  

Consolidación es estar con el nuevo creyente hasta el momento de la prueba. Cuántos de ustedes recibieron pruebas luego de que recibieron al Señor? Algunos sintieron como que los problemas se levantaron luego de haber estado con gozo. 

La consolidación cuida de que el diablo robe la semilla, la consolidación ayuda a que aquel que no tiene raíces profundas entonces crezca y en el momento de la prueba pueda estar firme.

Verso 14:

“La que cayó entre espinos, éstos son los que oyen, pero yéndose, son ahogados por los afanes y las riquezas y los placeres de la vida, y no llevan fruto”. 

Esto se refiere a la atracción del mundo. Cuando la palabra de Dios se refiere a las riquezas habla de los afanes de este mundo, las cosas materiales que ahogan la palabra y son los espinos que ahogan la palabra. 

La consolidación da oxigeno al nuevo creyente, les da oxigeno de las presiones sociales, de los placeres de la vida que quieren ahogar la palabra. 

Hay quienes están tan atados por Satanás porque su pasado fue tan fuerte que aún le persigue, e intenta repetirse en su vida. Ellos necesitan ayuda, dejar el viejo hombre, tener el entendimiento del propósito de Dios en sus vidas, y que son nueva criatura. Eso es importante. 

A muchos les pasó que no sabían decidir entre la iglesia o la novela, la iglesia o salir con los amigos. Es necesario que nos veamos de la manera en la que estábamos y lo que ahora somos en el Señor.

Verso 15:

“Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”. 

Muchos toman esta palabra para excusar su obra diciendo, pero es que no dio fruto porque no era buena tierra, pero quién les ha ayudado a ser buena tierra, si ni siquiera entienden lo que ha sido sembrado en su corazón. La buena tierra es la que se labra, la que se cuida, la que se trabaja. 

Los israelitas han sembrado en el desierto, así que independientemente del corazón, o de la tierra de la persona si encuentra quienes trabajen por ella y la labren entonces habrá fruto. 

Que no se pierda nadie por causa de que no se trabajó en su corazón, por causa de que no se le dio la mano, no se le ayudó. Para que sean hechos discípulos es necesario consolidarlos. 

En nuestra iglesia hay una unción fuerte en el que en cada reunión hay liberación y sanidades, hay personas vomitando los demonios y gente siendo impactada por Dios. 

Hay personas que estando en nuestra reuniones comienzan vivir un proceso de liberación, y por eso los vemos un domingo y otro, porque necesitan un cuidado especial, un seguimiento especial para ser libres, unos recibirán liberación al instante pero otros estarán en un proceso de liberación. 

Si nadie le da seguimiento entonces la persona volverá a su condición anterior y aún peor.

Mateo 12:43-45

Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.

Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.

Ya el demonio considera que esa es su casa, y si la persona ha sido libre, pero luego no ha tenido un seguimiento y ha sido lleno del Espíritu Santo, entonces esos espíritus volverán, qué tiempo usted cree que tarde el diablo en regresar de donde le han echado fuera, no será mucho, así que es necesario consolidarles. 

Consolidar es más que llamar y saludar o hacer una visita social, consolidar es cubrir a la persona en oración, siendo guerreros que arrebaten esa vida del infierno. 

Hay recién nacidos que sufren demasiado por la indolencia y el descuido de aquellos que le trajeron al Señor Jesucristo, pero que no les han cuidado para seguir adelante. 

¿Usted cree que le hacemos un bien a las personas libertándoles para luego no darles seguimiento, para luego no consolidarlas, ni ayudarles? 

Es necesario que los cuidemos y consolidemos. No podemos ser indolentes. 

Jesús fue a la casa de Zaqueo, un recaudador de impuestos que le robaba a la gente, sin embargo cuando Jesús le visitó y le ministró hubo un arrepentimiento sobre su vida. 

A nosotros nos gusta que la gente venga a la iglesia, pero nosotros no vamos a sus casas, es necesario visitarles y ministrarles bajo la unción de Dios. (Lucas 19:1-10) 

Lucas 19:10

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. 

Si quieres unción entonces da por gracia lo que de gracia has recibido. 

1 Corintios 3:13-15

Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. 

Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. 

Mi oración es que ustedes sean de los que edifican oro y piedras preciosas para Dios, que nadie edifique en heno, madera y hojarasca, sino que sean más brillantes tus obras en el Señor. 

Ver discipulado anterior: La importancia de la Doctrina IV