La palabra habla de los inicios de la iglesia, nos muestra el inicio del mover de Dios en Jerusalén y luego una serie de avivamientos que surgieron y brotaron de ese avivamiento en Jerusalén.
Esto sucedió después del derramamiento del Espíritu Santo en el libro de los Hechos 2 en el día de Pentecostés, donde se cumplió lo que había dicho el profeta Joel, y lo que Jesús había prometido en Hechos 1:8
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.
Y en esta cita cuando hablamos de recibir poder, es la palabra “Dunamis”, que significa: Capacidad inherente de llevar a cabo cualquier cosa, poder en acción. En la Biblia poder es también la palabra “Exousia” que en el original griego quiere decir: El derecho de actuar, carente de restricciones. También significa, la habilidad, la eficiencia y la fuerza.
Dunamis: Poder en acción, capacidad de llevar a cabo cualquier cosa.
Exousia: Derecho de actuar carente de restricciones.
Es un poder sobrenatural que Dios nos da cuando recibimos el Espíritu Santo para operar y ser testigos del Señor Jesucristo.
En Jerusalén hubo una conmoción grande después del derramamiento del Espíritu Santo lo cual generó un gran avivamiento. La presencia de Dios se manifestó de una manera poderosa y sin igual, eran los inicios del establecimiento de los seguidores de Cristo, la iglesia.
Todo comenzó en Jerusalén, luego se extendió en Judea, Samaria, hasta lo último de la tierra. Quiere decir que el avivamiento no era solamente para Jerusalén, sino para todos los alrededores, para los lugares cercanos y luego hasta la tierra conocida en ese entonces.
Vemos características de estos avivamientos. Primero dice la palabra que estaban unánimes juntos, cuando de repente vino del cielo como un viento recio que soplaba: era el derramamiento del Espíritu Santo (Hechos 2:1-3). Cuando hay unidad Dios derrama de su gloria, Dios derrama de su poder y de su Espíritu.
Para poder ser testigos de Cristo es necesario estar bajo avivamiento, bajo el poder, bajo la gracia y la dirección del Espíritu Santo, creer en el poder, creer en la llenura del Espíritu Santo, creer en todo lo que Dios hace en sentido sobrenatural.
Sin el Espíritu Santo no somos testigos, él es quien nos viene a llenar del poder y cuando nos llena de poder nos da la autoridad, el derecho de actuar en lo sobrenatural, el derecho de manifestar la gloria de Dios.
Yo creo que el Señor está derramando su gloria sobre nosotros, sobre la congregación, y sabemos que cosas mayores y cosas mejores vienen en el nombre de Jesús.
Hechos 2:43
“Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.
Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos”.
Definitivamente había un mover del Espíritu Santo, la presencia del Señor se estaba derramando, había avivamiento y aún la gente tenía una convicción de lo que es dar para recibir, vemos en el capítulo tercero la sanidad del cojo en la puerta del templo llamada la hermosa, lo cual provoca la bendición de Dios y cantidad de personas reciben al Señor Jesucristo.
Lo que les quiero decir es que hubo unidad, había un derramamiento del Espíritu Santo, la gente tenía una convicción del dar para recibir, habían sanidades, ellos tenían la revelación de participar de la cena del Señor, lo que significaba la sangre y el cuerpo de Cristo, vivían un evangelio vivo y de poder en el que habían sido avivados. Primero fueron tres mil, luego cinco mil, contando solo los hombres, en fin.
Más adelante en Hechos 4 vemos que Pedro y Juan fueron llevados ante el concilio a causa de la sanidad del cojo, y en el verso 12 declaró:
Hechos 4:12
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.
Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”.
Otra característica era que la gente reconocía que ellos habían estado con Jesús, Pedro y Juan estaban delante del concilio para tomarles como prisioneros, pero los sacerdotes vieron el denuedo de Pedro y Juan y se maravillaron, reconociendo que habían estado con Jesús.
Denuedo significa: arrojo, coraje, valentía. Y esta es otra característica que los discípulos tenían, sabían que podían abrir su boca y el Espíritu Santo las llenaría. Todo esto surge en el avivamiento.
Hechos 4:29-31
Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.
Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.
La oración era continua, y oraban para que pudieran seguir hablando la palabra con autoridad, con poder, con denuedo. Sabían que de esta manera es que se producirían los milagros. Tal como fue su oración sucedió, según vemos en el verso 31.
Resumiendo lo antes dicho, estamos hablando de un mover de fe, en el que los primeros cristianos poseían las siguientes características:
- Estaban unánimes en un mismo sentir.
- Tenían la revelación del dar para recibir. De esta manera tenían en común todas las cosas.
- Tenían la revelación de lo que significa participar de la cena del Señor Jesucristo.
- Había oración continua en medio de ellos.
- Hablaban con denuedo la palabra de Dios
- Hacían prodigios y señales por medio del poder que habían recibido del Espíritu Santo.
Los milagros, las señales, los prodigios, hablan de un avivamiento, hablan de la manifestación del Espíritu Santo entre nosotros.
Esta iglesia se ha caracterizado por ser una iglesia que cree en el poder de Dios, que creen en las sanidades, en los repartimientos del Espíritu Santo, que cree en la unción, en el gozo de Dios, creemos en la fe, en el poder que hay en la palabra, el poder de la siembra y la cosecha, todo esto es lo que creemos, para nosotros no es algo nuevo, sino que durante años esta ha sido nuestra plataforma.
Hemos recibido ataques y críticas, pero no nos detenemos por eso, sino que creemos en la obra de Dios, los ataques se han convertido en un estímulo para seguirle creyendo a Dios, para seguir siendo gente que rompe brechas, que es punta de lanza. Pero nuestro compromiso siempre ha sido con el Señor Jesucristo, por eso continuamos hacia delante mientras el Señor nos bendice.
Esta iglesia se ha movido en avivamiento, cambiando la atmósfera de nuestra nación y esto ha sido un gozo. Por esa razón tengo la convicción de que el CENTRO DE FE ES LA IGLESIA DEL AVIVAMIENTO.
Demos gloria a Dios por esto, porque hemos visto señales y prodigios.
Hechos 5:12,14-16
Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.
Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos.
Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados.
Así que estamos contentos con lo que Dios está haciendo en medio nuestro, hay señales y prodigios en medio nuestro.
Una señal es algo dirigido a los sentidos para atestiguar la existencia del poder divino. Quiere decir que cuando hay una señal se está dando testimonio del Dios al que servimos, no podemos ser testigos si no hay señales del poder de Dios, para que nuestra fe esté fundada en el poder del Señor.
Un prodigio es un suceso extraño que supera los rangos regulares de la naturaleza, que provoca que el observador se maraville.
Hechos 6:8
“Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo”.
Cómo dejaremos de creer en los milagros, en las señales y prodigios, si vemos que esto era normal en la Biblia, que era parte del avivamiento, de la gloria de Dios. Esteban lo hacía porque estaba lleno de fe y del Espíritu Santo (Hechos 6:5).
Vamos a leer algunos versos:
Hechos 8:6-8
“Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad”.
A causa del avivamiento y de lo que estaba aconteciendo el evangelio se difundió no solo en Jerusalén, sino en Judea y Samaria.
El avivamiento estalló y se estaba cumpliendo la palabra de Dios en los cristianos.
Hechos 8:5
Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo.
Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía.
Felipe hacía señales en medio del pueblo porque estaba lleno del Espíritu Santo.
Para que el evangelio del Señor fuera difundido no bastaba con que escucharan el mensaje, sino que ellos oían y veían lo que los apóstoles hacían, por lo cual creían.
¿Nosotros vemos señales y prodigios en el Centro de Fe? Entonces somos la iglesia del avivamiento. Siempre vemos milagros y sanidades en nuestras reuniones, hay llenura del Espíritu Santo, muchos están siendo salvos. De esta manera se expande el evangelio del reino.
Dios nos ha dado todo lo que se necesita para que sigamos adelante. Somos gente con una identidad definida, claro que puede salir algo bueno de la República Dominicana, claro que puede salir algo bueno de nuestra iglesia.
Demos gloria a Dios por lo que él hace en medio nuestro, reconozcamos que el Señor nos ha dado algo grande y que debemos honrar lo que nos ha dado, él nos hizo, él ha formado este ministerio, y nosotros podemos lograr lo que otros no han visto.
Tengamos esta identidad, honremos a Dios por lo que tenemos, sigamos adelante creyendo en Dios y en lo que él puede hacer, enfocados en subir a otro nivel. No somos subdesarrollados, somos gente de gloria y de poder.
Que se vayan los complejos vamos a creerle a nuestro Dios.
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