El Apóstol Pablo escribió a Galacia, una región del Asia menor (actualmente Turquía) en la que habían ciertas iglesias. Y en este ministerio apostólico escribe para dar ciertas instrucciones de importancia que podemos aplicar en nuestro tiempo.
Estaremos estudiando específicamente en el libro de Gálatas 5:
- Gálatas 5:7 -
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”
El apóstol dice que estas personas corrían bien porque habían recibido la enseñanza correcta, había recibido la dirección adecuada del propósito de las cosas y caminaban conforme a la fe genuina. Sin embargo una persona puede caminar en la fe genuina y ser estorbado, ser distorsionado en su manera de pensar, y quizás descoyuntado del grupo al que pertenece por causa de ser estorbado de la fe que es común en ellos.
Lo que había acontecido es que existían en esta región ciertos puntos de vista de los Judaizantes (legalistas de la iglesia) que enseñaban que algunas leyes del antiguo testamento eran aún obligatorias para los cristianos que ya estaban en la gracia.
Nosotros sabemos que Cristo vino en sí mismo a cumplir la ley, no abrogarla sino a cumplirla, y en este cumplimiento Cristo abre la dimensión de caminar en la salvación que es por la gracia no por obras que hagamos para adquirir el favor de Dios.
El judaísmo fue el hayo o el fundamento del cristianismo, sin judaísmo no había cristianismo. Pero el judaísmo estaba fundamentado en una serie de leyes, de formas, de reglamentos que cuando Cristo se manifiesta las cosas cambian, Cristo cumple la ley y recibimos la salvación por gracia, como un regalo y un don de Dios no por obras.
Aún los apóstoles del Señor Jesucristo eran judíos, y al manifestarse Jesús comienza un desenlace del judaísmo al origen del cristianismo. Y había mucha gente que no entendía el propósito, la doctrina del Señor Jesucristo que era la doctrina por la cual abogaban los apóstoles.
En Jerusalén hubo un concilio donde se trataron puntos que tenían que ver con la doctrina práctica: Si los gentiles podían ser salvos, si podían disfrutar de la misma salvación que los judíos habían disfrutado, etc. Recuerden que cuando Pedro estaba en la azotea el Señor tuvo que mostrarle una visión varias veces en la que él veía un conjunto de animales que según la ley no eran lícitos para comer al hombre y como judío él tenía estos parámetros muy claros y los seguía, por eso decía, ninguna cosa inmunda he comido jamás y el Señor le decía, mata y come y varias veces se repitió la visión (Hechos 10).
Lo que estaba sucediendo es que Dios estaba enviando a Pedro a casa Cornelio, que era uno de los gentiles, es decir, era una persona no israelita o aquella persona que no estaba bajo la dirección del judaísmo y de acuerdo a la ley de los judíos para ellos era contaminación visitar las casas de los gentiles, y mucho menos hablar de Dios, y en ese momento Pedro estaba en una transición del judaísmo al cristianismo. Pedro entendió la visión cuando el Señor le dijo, no llames inmundo lo que yo he santificado, refiriéndose a Cornelio. Al mismo tiempo el centurión romano fue visitado por un ángel el cual le dio las instrucciones para que buscara a Pedro y Cornelio le envió a buscar. En ese momento el Espíritu Santo le dijo a Pedro: Unos hombres te buscan, no dudes en ir con ellos y Pedro tuvo que obedecer y abandonar su propia teología, el judaísmo, la ley del antiguo testamento y la cultura en la que había vivido.
Les hablo de todo esto porque estas eran las circunstancias que se vivían en el libro de los Hechos y que vemos manifestada en la carta del apóstol Pablo, el cual se encontró en situaciones parecidas y tengamos claridad de lo que estaba aconteciendo.
En este caso en particular del libro de Gálatas, una parte de los judaizantes entendían que Jesús era el Salvador, que él era el Cristo, el Mesías, sin embargo ellos decían que los gentiles, habitantes de Galacia, debían circuncidarse para ser salvos, que debían cumplir una serie de reglamentos de la ley para agradar a Dios, y aquí se encontraba el dilema.
Pablo les había predicado el evangelio en uno de sus viajes misioneros, predicando que por gracia somos salvos, les había hablado de la fe genuina, de la actividad del cielo, de la actividad de Dios en la tierra, les había hablado de una dimensión mayor y más alta del sentido común que tenían los judaizantes hacia el cristianismo en ese proceso de transición.
Pablo era fariseo de fariseos, era un doctor de la ley, fue criado a los pies de Gamaliel, uno de los más grandes fariseos de la ley, pero tuvo un encuentro con el Señor Jesucristo de manera radical y lo envió a predicar y se convirtió en el gran evangelista y apóstol de los gentiles.
Pablo estaba trabajando con los gentiles, pero los judíos cristianos creían que la salvación era solamente para ellos. Sin entender que Jesús había dicho: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura, el que creyere y fuere bautizado será salvo, más el que no creyere será condenado.
Estas cosas para ellos no estaban reveladas. Eso nos muestra que hay cosas en la palabra que todavía están oscuras o de las que no nos hemos dado cuenta, no nos hemos percatado de ello y el Espíritu Santo nos la revela en su tiempo a la medida que nos adentramos en su palabra.
Esto era lo que estaba aconteciendo: Pablo estaba predicándole a personas que no tenían cultura judía, eran paganos, con religiones politeístas, con otras costumbres, estamos hablando de Asia menor, pero Pablo estaba ministrando con poder y gloria, con unción, fe, mientras parte de los judíos todavía estaban en el paso de transición.
Es como aquellos que reciben al Señor por primera vez en una de nuestras reuniones y conocen el mover de liberación, la prosperidad, las sanidades, que Dios sana y transforma y para ellos es algo normal. Sin embargo para otras personas situadas en un lugar diferente y con otras enseñanzas, todavía estas cosas les son extrañas.
En nuestra nación exactamente en la región del este en una ocasión hubo un mover de santidad en el que precisamente la santidad consistía en usar faldas y no pantalones, que si el cabello, la ropa, etc, es decir, según ese mover la santidad consistía en cumplir un conjunto de reglas.
Se generó un sector popular que seguía esta forma, y todavía queda en nuestra nación sectores que siguen iguales, aunque al pasar del tiempo, estas cosas se han ido eliminando, rompiendo, organizando. Y una de las cosas que han ayudado son los medios de comunicación.
Sin embargo nosotros predicamos el evangelio a todos, vienen personas de diferentes lugares y la bendición está servida para todos. Pero sabemos que existen las malas influencias y las malas costumbres.
Dice la biblia que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres (1 Corintios 15:33). Que ninguna mala influencia nos dañe o distorsione lo que ya se ha sembrado, lo que conoces y lo que has vivido.
Como iglesia tenemos un universo diferente de personas, gente que ha conocido al Señor, que vienen de otros lugares, en fin… Pero de las malas influencias no nos podemos escapar, pero si podemos equipar a nuestra gente, preveer para que no sean mal influenciados. Las malas influencias corrompen lo que has aprendido.
Estos eran pueblos con otras costumbres pero que habían recibido el evangelio, la sana doctrina de manos de Pablo que les había ministrado con poder, y siendo una región de gentiles allí fueron las influencias de los judíos, distorsionando lo que el apóstol Pablo les había enseñado y predicado.
Existen personas con problemas personales y situaciones sin resolver donde surgen dificultades en la comunidad donde se encuentra y que luego quieren convertirlo en algo doctrinal o teológico, sin embargo el transfondo del asunto es algo personal.
Por esa razón dice la biblia: “engañoso es el corazón más que todas las cosas” (Jeremías 17:9), y también dice: “guarda tu corazón porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23). Es necesario guardar el corazón para no ser dañados, para no ser influenciados con problemas personales de quienes le rodean para luego convertirlo en un problema teológico o en un problema doctrinal, de la iglesia.
Las personas de Galacia estaban siendo bendecidas por la revelación de Dios sobre Pablo el cual les ministraba, habían visto cambios, restauración, la misma gloria de Dios. Pero luego que estaban establecidos vinieron las malas influencias de los judaizantes con sus doctrinas.
Nosotros sabemos que lo que Dios nos ha dado es bueno, que hay bendición, revelación de la palabra, bautismo del Espíritu Santo, familias restauradas, sanidades, y tenemos muchos testimonios para la gloria de Dios, por alguna razón somos el Centro de Fe La Iglesia del Avivamiento, es lo que declaramos y creemos, estamos en medio de un avivamiento. Pero si los Gálatas fueron estorbados estando en medio de un avivamiento y de una mayor gloria de Dios a través del evangelio predicado por medio de Pablo, entonces nosotros debemos estar alerta y atentos.
- Gálatas 5:7 -
“Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?”
Pablo dice, han sido estorbados, ustedes iban bien, pero están desobedeciendo a la verdad, refiriéndose al evangelio de Cristo que les había predicado. Pablo estaba convencido del evangelio que les había predicado, por esa razón les decía, ustedes están siendo desobedientes a la verdad.
Del mismo modo nosotros necesitamos estar convencidos por revelación del evangelio que predicamos, del evangelio de Jesucristo, que entendamos que tenemos la palabra de Dios, la verdad del Señor Jesucristo.
Pablo tenía esta convicción del evangelio, pero le dijo a los Gálatas, ¿quién los estorbó? El que no está convencido, el que no está claro de lo que tiene, de lo que ha vivido, puede ser estorbado. Por ejemplo: a mi nadie me puede decir que Jesús no sana porque he visto a Jesús sanar, lo he vivido, nadie me puede predicar teología diciendo que Jesús no liberta porque he visto que Jesús lo hace en cada una de nuestras reuniones, nadie me puede decir que Jesús no salva, porque él ha salvado mi vida, es decir, tengo la convicción, tengo la vivencia, lo he visto, es una realidad.
Quiere decir que hay quienes tienen la vivencia y hay quienes no la tienen. Es más fácil estorbar al que no tiene la revelación, que al que tiene la revelación, es más fácil estorbar al que no le ha sido formado el carácter que al que reconoce el lugar en el que está, que sabe la doctrina que ha recibido y que sabe que ha sido bendecido.
En una ocasión Jesús estaba ministrando y los discípulos le dijeron: Palabra dura has dicho, y se habían ido algunos discípulos y Jesús les dijo a sus 12: ¿Ustedes también se quieren ir? Y ellos les dijeron adónde iremos si solo tú tienes palabra de vida eterna (Juan 6:60-69).
Si tú sabes que estás recibiendo palabra de vida eterna, que el Señor te está bendiciendo, que no son asuntos personales sin resolver de tu vida y tu carácter para que conviertas esos asuntos en aspectos doctrinales para que luego eso te estorbe. Pero cuando estás convencido puedes decir, que se vaya quien se vaya, yo sé que Jesús me ha bendecido, que he sido cambiado y transformado. Muchas veces el problema no es el predicador, sino del corazón.
En el tiempo que usted tiene siendo cristiano, ¿ha visto alguna vez a alguien siendo estorbado, una persona que corría bien, que iba bien, pero que ha sido estorbado, ha comenzado a actuar en contra de lo que había creído?. Eso sucede porque quizás la persona nunca recibió la revelación en su corazón porque tenía en su lugar asuntos personales sin resolver, o fue estorbada por asuntos externos.
Al respecto Pablo les dijo:
- Gálatas 5:8-9 -
“Esta persuasión no procede de aquel que os llama.
Un poco de levadura leuda toda la masa”.
Es decir, ustedes han sido estorbados, y eso no proviene de Dios, tienes que darte cuenta de que no es Dios quien te está hablando, que no te hable la carne, el diablo o esos problemas personales sin resolver. Y luego dice: Un poco de levadura leuda toda la masa, también hay un dicho que dice: Una naranja podrida daña a todo el resto de ellas. Entonces ten cuidado de lo que oyes, de lo que escuchas, de lo que recibes en tu corazón.
Verso 10:
“Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea”.
Hay quienes son instrumentos del mal, que causan problemas para contaminar a otros por sus problemas personales, por su corazón y su forma. Y el apóstol dice que estos que perturban llevarán la sentencia. Dice la palabra que quien hace caer a uno de estos pequeñitos mejor le fuera que se ate una piedra de molino al cuello y se arroje al mar (Marcos 9:42).
Quiere decir que una persona puede estar corriendo bien, caminar de acuerdo a la revelación de Dios, en su palabra, y ser estorbada. Por esa razón cuidamos a los nuevos creyentes, para que puedan crecer sanos y fuertes y dirigirlos.
Le vas hacer caso a tu pastor o a uno que ni sus frutos hablan de si mismo, ¿le prestarás atención a cualquiera que te hable para estorbarte? Dios se movía en el huerto del Edén y hablaba con Adán y Eva, sin embargo le hicieron caso a Satanás, escucharon a una serpiente y no al Creador de los cielos y la tierra.
Nuestra fe es probada, nuestro corazón es probado. Pero no te unas con los que se mutilan. Pablo dijo: !!Ojalá se mutilasen los que os perturban! Hablando de los que estaban a favor de la circuncisión, es decir, si ellos están corriendo en su mal, no les acompañes.
No te dejes perturbar, tienes que ver quién te habla, si esa voz que estás escuchando es de quien te llama, esto sucedió con los Gálatas y son cosas que vemos en las iglesias.
Verso 13
Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.
No permitas que nadie te ate, la influencia de los judíos era como una atadura para los Gálatas, del mismo modo que esos comentarios, esa levadura de aquellos que tienen un mal corazón son una atadura para ti.
Verso 14
“Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros”.
La biblia dice que ames a tu hermano, deja esos asuntos de chismes, esos problemas personales que dañan el cuerpo de Cristo, al contrario que crezcamos en el amor. Guardando nuestro corazón y confiados en el evangelio, en la palabra de verdad en que hemos creído.
El que ama y sabe amar, ama tus triunfos, ama tus logros, y los reconoce.
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