- Hageo 1 12-14 -
“Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.
Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.
Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios”.
Jehová despertó a su pueblo, y cuando hablamos de despertar según el comentario de Adam Clark, no se refiere necesariamente a que el Señor los alerta de acerca de algo que no está funcionando, sino a que Dios los vigoriza, les da valentía, coraje, valor al espíritu del hombre. Cuando Dios pone en tus manos un trabajo grande, él se encarga de darte la valentía para llevarlo a cabo.
La NVI dice en el verso 14:
“Y el Señor inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor Todopoderoso”.
Dios nos llena de vigor para la encomienda que nos ha dado, para que seamos la iglesia más grande de la Republica Dominicana, y para esto Dios está trayendo un despertar en el liderazgo y en el resto del pueblo.
Mi oración es que seamos vigorizados y despertemos, que estemos involucrados en la encomienda que el Señor ha puesto en nuestras manos, que cada domingo nos involucremos, no es posible que todavía no hayamos llenado el Palacio de los Deportes.
¿Qué estás haciendo para que la gente de tu columna asista, que estás haciendo para llenar tu gal, para transportar a tu gente, que estás haciendo para traer a la gente? Nuestro espíritu debe ser despertado, oro para que todo esquema maldito que viene a condicionar nuestra mente sea quitado, Dios en este tiempo está vigorizando nuestro espíritu y nos está dando el don de Fe.
No podemos quedarnos enanos, a los enanos los atropellan. Dios nos ha llamado a establecer su reino, y su reino es grande, somos hijos del gran Rey y el Rey nos ha dado el Palacio y es para que lo llenemos.
Cada domingo nos hemos distraído en traer a la gente, viniendo solos y despreocupados, debemos velar por llevar a la gente, que los gales se aviven, todo el mundo debe trabajar con su discipulado, con su gal, debe haber celo por la casa, que sean vigorizados nuestros espíritus.
Debemos velar por la casa y que esa unción baje hasta el borde de las vestiduras, esta iglesia está llamada a ir a todo el obrero y también a la clase social más alta, a toda la nación.
Pero para ello es necesario que haya pasión en el corazón, que sean vigorizados, que todo el que esté inactivo, se active. No podemos sentirnos enanos, un pueblo que no crece y no avanza se petrifica y empieza a decrecer y a retroceder.
Toda mundanalidad debe irse de la iglesia, todo afán por las cosas de este mundo, en nuestro propio yo, cuando ponemos primero el reino de Dios en nuestra vida, todo lo demás viene por añadidura.
Vamos adelante, vamos a ser fuertes y grandes. Dios no ha dado las estrategias y él está con nosotros.
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