UN MINISTERIO APOSTÓLICO

 

Tito 1:1-4

“Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad, en la esperanza de la vida eterna, la cual Dios, que no miente, prometió desde antes del principio de los siglos, y a su debido tiempo manifestó su palabra por medio de la predicación que me fue encomendada por mandato de Dios nuestro Salvador, a Tito, verdadero hijo en la común fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y del Señor Jesucristo nuestro Salvador”. 

En esta introducción vemos como el apóstol llama a Tito “hijo en la fe”. Tal y como leemos en estos versos Tito siendo un hombre joven tuvo la tarea de dirigir la iglesia que estaba en Cretas, y en esta carta vemos a Pablo dándole instrucciones a Tito para dirigir la iglesia. 

La palabra dice que Dios repartió dones a los hombres y constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, (Efesios 4:11). Son cinco dones ministeriales que vemos en la palabra de Dios y estos cinco dones deben estar activos en el cuerpo de Cristo. 

Cuando Cristo subió a los cielos repartió dones a los hombres, por eso cuando la iglesia nace en el libro de los Hechos, lo hace bajo un movimiento apostólico, profético, evangelístico, pastores cuidando el rebaño y maestros enseñando la palabra. 

Esto no ha cesado, entendemos que los cinco oficios ministeriales estarán activos hasta que Cristo venga, para edificación de la iglesia, recibimos estos dones de parte de Dios, no por el hombre, sin embargo nosotros somos los instrumentos para que estos dones sean manifestados para bendición de la iglesia. 

Muchos creen que los oficios de apóstoles y profetas no son para nuestro tiempo, que solamente están en operación tres de estos oficios. Pero este es un punto de vista teológico muy parecido aquella corriente que dice que los milagros no son para hoy, que los nueve dones del Espíritu Santo no son para hoy, sino que fue para aquel tiempo de la iglesia en el libro de los Hechos, y que cuando cesó ese tiempo y cesaron estos apóstoles con ellos cesaron los dones del Espíritu Santo. 

Pero si los nueve dones del Espíritu Santo ya cesaron (palabra de sabiduría, palabra de ciencia, fe, sanidades, hacer milagros, profecía, discernimiento de espíritus, diversos géneros de lenguas, e interpretación de lenguas), entonces también cesó el fruto del Espíritu Santo que es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza (Gálatas 5:22-23). Para la formación de nuestro carácter necesitamos del fruto del Espíritu Santo, para la edificación de la iglesia necesitamos lo sobrenatural de Dios, necesitamos que los cinco oficios estén activos en la iglesia. 

Vemos en el libro de Efesios 2:20 que la iglesia fue establecida sobre el fundamento de apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo. Y ese fundamento continúa funcionando en la iglesia sin importar las corrientes que intentan mutilar el poder de Dios en ella. 

Muchos dicen que para que alguien sea apóstol es necesario que haya visto a Jesús personalmente así como sucedió con los discípulos de Jesús. El apóstol Pablo tuvo una visión con el Señor Jesucristo a pesar de no haber sido de los discípulos de Jesús, así que lo que indica esta corriente es que los apóstoles fueron solo hasta ese tiempo. 

Sin embargo lo apostólico en nuestro tiempo es parte de la columna vertebral del cuerpo de Cristo y tiene una razón de ser así como la tiene el pastor, el maestro y el evangelista.  

Así como está activo el ministerio apostólico en nuestro tiempo, también está activo el ministerio profético; en este sentido es bueno tener pendiente que el don de profecía que es uno de los nueve dones del Espíritu Santo es diferente a tener un ministerio profético como oficio, es decir, el que tiene el don profético no necesariamente tiene el oficio o el ministerio profético, pero sí el profeta como oficio necesariamente tiene el don de profecía del Espíritu Santo. 

El apóstol Pablo tenía un ministerio muy definido, se refería a sí mismo como apóstol, siervo de Jesucristo, en ocasiones hablaba del evangelio como su evangelio, entendía que su ministerio estaba dirigido hacia los gentiles, recuerden que durante mucho tiempo se creyó que el evangelio era solo para los judíos. Pero Jesús les dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio”. Sin embargo esta revelación todavía no estaba sobre los discípulos, recuerden lo que ocurrió con Pedro, el cual no quería ir a casa de Cornelio porque era gentíl, sin embargo a causa de que Dios le habló en visión obedeció. 

Pablo fue el gran apóstol sobre los gentiles, él estableció iglesias en Roma, en Filipos, en Cretas, en Efesos, tuvo varios viajes misioneros llevando el evangelio a todo el territorio conocido donde edificaba iglesias las cuales eran dirigidas a través de sus cartas y sus hijos en la fe, como lo fue el caso de Tito. 

Tito había sido establecido por Pablo en Creta, y esta iglesia tenía ciertos puntos que debían ser corregidas y ya el apóstol Pablo no podía estar allí sino que dando autoridad espiritual sobre Tito le encargó la supervisión de esta obra. 

La función de Tito era esta: “Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé”. (Tito 1:5) 

Había autoridad sobre Tito para establecer ancianos, es decir formar la estructura de la iglesia, la cual tenía un carácter apostólico, así como lo hacía Timoteo. 

Y menciona algunas características que debía poseer el anciano u obispo: 

Versos 6-9

“el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.

Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo, retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen”. 
 
 

Pablo habla de este mismo tópico a Timoteo diciendo: 

“Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.”  (Timoteo 3:1-5) 

Estos obispos estaban llamados a cuidar la iglesia de Dios, estaban llamados ser supervisores del pastoreado local o anciano.  

Lo que quiero enfocar aquí es que cuando vemos la estructura de una iglesia apostólica en ella se verifica el apóstol o pastor principal, pastores en otras iglesias, ancianos y obispos que pastorean supervisan y ayudan en el establecimiento y funcionamiento de la iglesia. 

Este modelo, el modelo de Jesús, nos lleva a nosotros a estructurar la iglesia como una iglesia apostólica donde se desarrolle el liderazgo, la habilidad y el don que Dios ha dado cada uno, y se pone a la disposición también el cuerpo de Cristo, porque un  hombre que ha sido llamado a dirigir una gran multitud necesita también de un equipo de hombres que puedan pastorear junto con él. 

Nuestra iglesia es una iglesia apostólica que ha sido llamada a caminar en esa dimensión, sé que para el próximo año 2009 más gente se añadirá a la iglesia así como también otros pastores y otras iglesias en diferentes lugares, se fortalecerá el liderazgo local y todo esto nos ayuda a que exista un crecimiento interno, en formación, en carácter, que da a luz un crecimiento numérico en el cuerpo de Cristo. 

Cada ves que tenemos un lanzamiento, esa persona que ha sido lanzada es considera un líder que ha sido llamado para predicar el evangelio, para ganar a otros, para formar a otros en el evangelio, no para ser vistos sino para servir. 

Sin embargo cada una de estas personas necesita una supervisión a pesar de tener un carácter más maduro en su formación, se supone que cada discipulador debe tener cuidado de sus discípulos y de sus necesidades porque aunque no todos sean pastores, evangelistas, profetas, apóstoles y maestros sí todos estamos llamados a ganar almas y a predicar el evangelio. 

Esta congregación está abierta a que se desarrolle el llamado de Dios en sus vidas, así que oro a Dios para que ustedes tengan esta revelación y que sean lo que Dios les ha llamado a ser y a honrar lo que Dios ha puesto en sus vidas. 

Estemos enfocados en cumplir el propósito de Dios, que se avive el fuego, que cada uno haga lo que le corresponde hacer.