Génesis 1:28
“Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.
Génesis 2:15
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”.
Estos versos nos hablan de una autoridad y de una multiplicación, una producción. Nosotros tenemos una función en el Señor tanto en lo natural como en lo espiritual, en todo el sentido, en todo lo que hacemos; en lo natural es un reflejo de lo que somos en Cristo Jesús por el nuevo nacimiento y tanto en lo natural como en lo espiritual Dios nos llama a fructificar, labrar y producir.
Lo que quiero resaltar aquí es la producción, el fructificar y dar a luz, el ser personas productivas que nos multiplicamos en todo lo que hacemos, en nuestro trabajo, en nuestro crecimiento, en nuestro carácter hacia el Señor. “La vida del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto”.
Cuando Dios plantó el huerto le encargó al hombre que lo pusiera a producir, del mismo modo todo lo que Dios pone en nuestras manos es para que lo pongamos a producir. Sin embargo para que haya producción se necesita trabajo, la forma en la que se produce es trabajando, así como la fe que si quieres que ella produzca necesitas comenzar a actuar.
La palabra de Dios declara: Haz visto hombre diligente en su trabajo, delante de los reyes estará y no delante de los de baja condición. También declara: El pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará.
Hay algo que el Espíritu Santo estuvo tratando conmigo: En el evangelio de Lucas 2 vemos a Jesús, a la edad de doce años en la fiesta de la pascua.
La celebración de la pascua tipificaba la sangre del Cordero. Cuando el pueblo de Israel estuvo esclavo en Egipto se colocó sangre en los postes para que no muriera el primogénito de cada familia. La pascua significa, pasar por alto, así como Jesús pasó por alto nuestras iniquidades y nuestros pecados redimiéndonos en la cruz del calvario.
Jesús vino a paralizar y a deshacer la obra del diablo, a rescatar lo que se había perdido, a redimirnos, a hacernos libres del pecado. La fiesta de la pascua tipificaba la redención de Cristo.
En esta ocasión se estaba celebrando la fiesta de la pascua, Jesús tenía 12 años de edad y en ese contexto sus padres pensaban que Jesús estaba entre los parientes, los conocidos, pero Jesús no aparecía y regresaron a Jerusalén a buscarlo hasta que lo encontraron en el templo luego de tres días. Tres días duró Jesús en la tumba y en lo profundo de la tierra, tres días duró Jonás en el vientre del pez.
¿Qué se hacía en el templo? En el templo se ofrecía el sacrificio y en ese contexto estaba Jesús.
El conjunto de lo que vemos aquí está hablando de una tipología de la obra de Jesús, de lo que él vino hacer. Aquí vemos por un lado la pascua, por otro lado tres días en el templo. Y el numero tres habla del Padre, Hijo y del Espíritu Santo, habla de la perfección de Dios. Cuando hablamos de doce años, doce fueron los apóstoles, doce fueron las tribus, doce fueron los cimientos de la vieja Jerusalén. Doce es un número de autoridad, de reino.
Lucas 2:47
“Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.
Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?
Mas ellos no entendieron las palabras que les habló.
A la edad de doce años era sorprendente la sabiduría de Jesús. Y quiero resaltar que él dijo: En los negocios de mi Padre me es necesario estar.
“Negocios”, está relacionado con la producción, con la multiplicación en el reino, en los negocios del Padre. Los negocios del Padre trata de la obra redentora, la obra de Jesús, cuando la sangre de Cristo es rociada, cuando la gente nace de nuevo, el establecimiento del reino de Dios, lo que él sufrió por nosotros, que aún descendió a las profundidades del abismo para que nosotros no tengamos que estar allí y al tercer día se levantó de los muertos.
Todo esto habla del plan redentivo y Jesús asume esto y dice, estos son los negocios del Padre. Si son los negocios del Padre son los negocios de Jesús y si son los negocios de Jesús son los negocios de la iglesia.
La iglesia está en negocio, nosotros tenemos un negocio, nuestro negocio son las almas, el predicar el evangelio, hacer discípulos, consolidar a la gente. Y este negocio dice Jesús que es necesario, cuando no estamos en los negocios del Padre no estamos bien, si no estás en los negocios de la empresa entonces la misma decae. Este es nuestro negocio, ganar almas y hacerlas discípulos y a cada uno les corresponde ser parte de este negocio porque allí está nuestro beneficio.
A nosotros se nos entregó el reino para ponerlo a producir, a la iglesia le es necesario estar en los negocios del Padre y no podemos estancarnos, allí está nuestra bendición.
Nuestra recompensa es Cristo, Dios quiere que haya un ejemplo de gente que es productiva en su trabajo, en sus estudios, en la obra de sus manos, y productiva en el reino.
Lucas 2:50-52
Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.
Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres
Vas a estar en los negocios del Padre pero estando sujeto.Es necesario trabajar y poner a producir los negocios del padre.
Lucas 19: 11-15
“Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente.
Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver.
Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo.
Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros”.
La palabra habla primero de un reino, de un hombre que se fue a un país lejano tipificando a Jesucristo, y cuando habla de minas, hace referencia al dinero para que nosotros tengamos un ejemplo pero también habla de aquellos que se opusieron, lo cual se refiere a los enemigos del reino de Dios.
Versos 15-26
Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades.
Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?
Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Negociad en tanto que vengo.
Lo que se te entregó es para que pongas a producir el reino de Dios. Este ejemplo del dinero es para que nosotros entendamos, es decir, te doy esta parte para que cuando venga ustedes lo hayan puesto a producir, lo hayan administrado bien.
No se le entregan responsabilidades a alguien que no está capacitado, sino que luego que hemos conocido a Cristo y a su palabra entonces el Señor nos entrega el reino.
Jesús viene pronto! Al final de estos versos dice: “negociad en tanto que vengo”.
Lo que Dios nos está dando a ministrar es parte de lo que es el reino sobre el cual Dios reina. El Señor regresará y nos llamará para verificar lo que hicimos en su reino, lo que hicimos en los negocios del reino.
Versos 16-17
“Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas.
Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades”.
De acuerdo a como negocies y pongas a producir el reino así será tu recompensa. A todos se nos ha entregado algo, en los negocios del Padre es necesario que estemos.
Versos 21-26
“Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste.
Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo. Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses?
Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas.
Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas.
Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará”.
El dinero hay que ponerlo a producir, guardado no sirve para nada.
Todo el que tiene autoridad sabe lo que le corresponde, sabe producir, así que todo el que saber producir es puesto en autoridad en el reino, así Dios lo hace. Y al que ha producido más se le dará más.
Juan 5:17
“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo”.
El Padre no ha parado, así que nosotros necesitamos seguir trabajando, no ser haraganes en el reino, cuando Jesús escogió a sus discípulos los halló trabajando.
Juan 6:27
“Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre.
1 Tesalonicenses 5:12
Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan.
El que trabaja en las cosas de Dios es el que preside y está llamado a amonestar, aquellos que han sido probados por su trabajo.
Yo estoy delante de ustedes porque he puesto a producir el reino, en obediencia. Es necesario que estemos en los negocios del Padre y que trabajemos por la comida que no perece, que es para vida eterna porque Dios será nuestra recompensa.
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