Hechos 6:1-2
En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria.
Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas.
Verso 7:
Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.
Cuando crece la palabra se multiplican los discípulos, cuando se multiplican los discípulos, también crece la palabra, me refiero a que se multiplica la revelación de la palabra, y del mismo modo, crecen aquellos discípulos que pueden llevar la palabra de Dios a otros.
Estamos mirando en este capítulo seis, unos versos que conocemos muy bien y que ya hemos estudiado, cuando hablábamos de que “no es suficiente con que sean creyentes, es necesario hacerlos discípulos”.
Algo estaba sucediendo en medio del avivamiento en Jerusalén y el número de los discípulos crecía. Luego en el verso dos vemos que los doce convocaron a una multitud de discípulos. El crecimiento era de una multitud, una multitud que se multiplicaba.
Dios nos llama a crecer no ha quedarnos estancados, una iglesia que no crece, se estanca. Es necesario que sigamos creciendo y multiplicándonos porque esa es la voluntad de Dios, que la multitud se multiplique.
Eso es lo que vemos en el panorama de la iglesia en el libro de los hechos.
Del mismo modo cada iglesia local, cada iglesia en una nación determinada está llamada a multiplicarse continuamente.
Quizás usted pueda decir, pero es que la gente es dura y no oye la palabra, sin embargo vemos en el libro de los hechos que habiendo sido crucificado el Maestro, y estando bajo persecución la iglesia se multiplicaba y crecía grandemente.
Comenzó con un número de creyentes que fueron salvos, y estos a su vez se estaban multiplicando invitando a otros a la iglesia, luego dejaron de ser creyentes y se convirtieron en discípulos. Jesús dijo: “Id y haced discípulos a todas las naciones”.
Entonces vuelvo a decirlo, no es suficiente con que la persona sea creyente es necesario que sea hecho un discípulo del Señor Jesucristo, de modo que no sea más un dependiente sino que pueda ser una persona ofertante en el reino de Dios, que puede crecer y entonces bendecir a los demás.
Vemos en el capítulo dos que ellos recibieron el Espíritu Santo, en los capítulos tres y cuatro vemos el crecimiento de la iglesia. Pero luego vemos en el capítulo seis un crecimiento y una multiplicación de discípulos, porque todo aquél que era alcanzado se procuraba porque fuera convertido en un discípulo.
En sus inicios lo hacían los doce, luego de los doce eran 120 en el aposento alto, pero luego continuaron multiplicándose en discípulos.
La voluntad de Dios es que nos multipliquemos.
¿Usted cree que podemos hacerlo?
Podemos hacerlo!
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