LA BENDICIÓN Y LA MALDICIÓN


Deuteronomio 28:1-2
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.

La palabra nos habla acerca de las bendiciones que Dios tiene para su pueblo Israel y sobre nosotros que somos su iglesia.

A partir del verso 15 comienza hablar sobre las maldiciones:

Verso 15
“Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán”.

De modo que de un lado vemos la bendición y luego vemos la maldición.

Vamos al capítulo 27

Deuteronomio 27:9-15
“Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido a ser pueblo de Jehová tu Dios. Oirás, pues, la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.
Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo: Cuando hayas pasado el Jordán, éstos estarán sobre el monte Gerizim para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín.

Y éstos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí. Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón de Israel en alta voz: Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén”.
 
Este es un escenario que nos presenta la palabra donde se dan varias instrucciones al pueblo sobre como recibir la bendición y en caso de no recibirla por no cumplir la palabra, cómo entonces en vez de bendición se recibe maldición.

Vemos que Moisés indicó a un grupo de personas que declararían la bendición y la maldición para el conocimiento de todo el pueblo. La palabra de Dios dice: Mi pueblo perece por falta de conocimiento. Es decir, es necesario tener el conocimiento de Dios para adquirir la bendición, y si no se tiene el conociendo se pueden cometer errores y caer en lo que es maldición.

El punto que quiero resaltar es que hay puertas de bendición y hay puertas de maldición.

Acabamos de ver que estas personas estaban divididas por grupos, unos sobre el monte Gerizin y otros sobre el monte Ebal sobre el cual declaraban y hablaban al pueblo.

Hay declaraciones que son de bendición para puertas de bendición, y hay declaraciones de maldición para puertas de maldición.

En el conocimiento de la voluntad de Dios nosotros escogemos las puertas de bendición, y sabemos que existen puertas de maldición, y decimos, no entramos en esas puertas.

En este caso en Deum 28:1 dice la palabra: “Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra”.

Lo primero es oír atentamente la voz de Dios.

Hay quienes escuchan la palabra de Dios y son insensibles, y me refiero a un contexto de cristianos que escuchan la palabra de Señor y son indiferentes.

Una cosa es oír, y otra es escuchar, prestando atención con interés. Debe existir un interés de la persona hacia la palabra, me refiero a hambre y sed hacia la palabra de Dios.

La Biblia dice: No solo de pan vivirá el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Es necesario tener hambre de la palabra, hambre de Dios. Estos son los que deciden escuchar la palabra del Señor con atención.

El primer peldaño para recibir la bendición es oír atentamente su palabra, apropiarse de ella, entender que lo que Dios dice es para ti. Es importante tener hambre y sed de la palabra para que recibamos la bendición.

2 Timoteo 3:16
“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”.

Para esto es la palabra, la palabra nos corrige, nos enseña.

Guardar la palabra significa apropiarse de ella para tu bendición, para tu instrucción y todo lo que estás necesitando en tu vida espiritual.

6 Beneficios de la palabra:
1- Nos enseña
2- Redarguye
3- Corrige
4- Instruye
5- Es útil para perfeccionarnos
6- Nos prepara para toda buena obra.

La palabra es para el hombre, es para nuestra bendición, todo lo que está escrita en ella es para tu bendición.

La puerta de bendición es la palabra. Ella consiste en:

  1. Estar atento a ella
  2. Apropiarnos de ella
  3. Para ponerla por obra

Entre lo que es la bendición y la maldición vemos que la puerta a la bendición es la palabra de Dios.

Una de las cosas que he aprendido es que la palabra es Dios hablando a mi vida, he aprendido a apropiarme de ella para luego ponerla por obra, que es la fe que atrae el milagro y la bendición de Dios.

Deuteronomio 28:15
 “Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán”.

A partir del verso 16 a causa de no escuchar y oír la palabra de Dios vemos una serie de maldiciones que se nombran hasta el verso 68. Es impresionante lo que aparece en estos versos.

Versos 65-67
“De todos estos quiero resaltar algunos: Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma; y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad de tu vida. Por la mañana dirás: !!Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde dirás: !!Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado, y por lo que verán tus ojos”.

Vemos gente negativa, con escepticismo total, con temor en la vida, depresiones; son solo tres versos, sin embargo podemos leer el resto y vemos que todas estas maldiciones son resultados de no oír, de no escuchar la palabra y por consecuencia ser desobedientes.

Si tu eres obediente comerás del bien de la tierra: “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra”. (Isaías 1:19).

La carne, los deseos en nosotros siempre son desobedientes, pero dice la palabra que hay que crucificar la carne, para que no estorbe. Esto se hace rindiendo cada día nuestras vidas al Señor, permitiendo que el Espíritu gobierne.

Pablo decía, ya no vivo yo más vive Cristo en mi… cada día muero.

Esto es lo que debemos hacer si queremos caminar en la bendición de Dios.

La consecuencia de la desobediencia es la maldición, la consecuencia de obedecer a la palabra es la bendición.
Dios es claro con nosotros y nos pone suma alerta en estos versos para que estemos conscientes de las consecuencias del pecado.

Pero cuando seas obediente esto te acontecerá las bendiciones te alcanzarán, correrán detrás de ti, no tendrás que ir tras ella sino que las bendiciones te perseguirán:

Deuteronomio 28:1-15
“Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, si oyeres la voz de Jehová tu Dios”.
Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo. Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.

Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar. Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir. Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.

Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu Dios, y anduvieres en sus caminos.

Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de Jehová es invocado sobre ti, y te temerán. Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que Jehová juró a tus padres que te había de dar.
Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas, y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy, ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles”.

Si nosotros estamos predicando este evangelio, por qué la gente entonces no entiende cuando Dios nos prospera. Dios te hará sobreabundar en bienes cuando seas obediente, habrá bendición sobre ti, no tendrás que afanarte sino que como resultado de tu obediencia la bendición de Dios te sobrecogerá.