Eclesiastés 9:11
“Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.”
No es por fuerza ni por ejército, la palabra también declara: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca” (Romanos 9:15).
Cuando llega un momento dado por Dios en la vida de una persona lo que uno debe saber es aprovechar ese momento y no desaprovecharlo porque no sabemos cuando volverá, no es por la habilidad o la fuerza que tenga una persona, ni aun de lo sabio que sea; hay gente menos sabia sin embargo tiene más bienes que otros, no es asunto de que tengas un carisma, no es por tu elocuencia, es porque tiempo y ocasión le acontecen a todo el mundo.
Todo el mundo tendrá la oportunidad si está haciendo las cosas de Dios, el que dice, “yo no tengo oportunidad”, sepa que a cada persona le llega su momento.
Ahora cuando llegue ese momento hay que darle la gloria a Dios, no empavonarse, o envanecerse, somos siervos inútiles y si la hora llega es por que hicimos lo que tuvimos que hacer, simplemente hicimos lo que nos correspondía, a cada quien le llega lo suyo, que cuando el Señor llegue te encuentre haciendo su obra y su voluntad. Si estás en humillación y en sencillez de espíritu va a llegar tú tiempo y cuando llegue tienes que saber mantenerlo.
Estamos en nuestra iglesia en un tiempo y ocasión de bendición y gracia, debemos estar despiertos mirando lo que él está haciendo, estamos en el preludio de algo grande y estamos con un gran anhelo de lo que Dios hará. Pero sepamos que cuando el tiempo y ocasión llega algo sucede si no hacemos nada.
Lo primero que debemos hacer es darnos cuenta de que ha sido El Señor.
Los tiempos de avivamiento llegan porque hay personas que han sabido qué hacer en el momento que lo tenían que hacer, y tenían la dinámica en ese sentido de cómo moverse y no tomaron para si la gloria. La gloria es para Dios, hay gente que se vanagloria; debemos estar en sencillez de espíritu y humildad de corazón. Dios rechaza al altivo, no podemos tener mayor concepto de nosotros mismos de lo que debe ser, no creernos la última coca-cola del desierto, porque Dios no puede ser burlado, él es quien o hace todo.
Apocalipsis 3:8
“Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar; porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre”.
Tenemos un desafío delante y es una puerta abierta que dice que Dios ha abierto delante de nosotros, reconociendo que Dios nos ha dado algo grande, que este el tiempo para la iglesia, pero teniendo en cuenta que la gloria de todo es de Dios y que si bien debemos aprovechar este tiempo, también debemos darle la gloria al Señor que es quien lo ha hecho por su misericordia y bondad.
La puerta abierta que Dios pone delante de nosotros es un desafío, el momento oportuno significa desafío, al que mucho se le da, mucho se le demanda.
Versos 10-11
“Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona.”
Nuestro desafío es retener lo que Dios nos ha dado. En la palabra vemos cuatro coronas y cada una de ellas tiene un significado y un sentido:
1. Corona Incorruptible:
1 Corintios. 9:25
“Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible”.
Cuando habla de “incorruptible” se refiere a aquello que tiene sentido de eternidad.
Quienes trabajamos para lo eterno cuando vayamos a la presencia de nuestro Dios no nos llevaremos lo corruptible, sino lo incorruptible.
El haber sido obedientes al llamado de Dios, a lo que él puso en nuestras manos, el asumir esa responsabilidad con obediencia será la razón de nuestra recompensa y de nuestra corono incorruptible.
2. Corona de Justicia:
2 Timoteo 4:8
“Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
Debemos practicar justicia, ser personas justas, amar la venida de nuestro señor Jesucristo.
La carrera del apóstol Pablo consistió en ganar a otros, en ganar almas movido en fe, anhelando la venida del Señor y practicando la justicia al ganar a otros para su reino.
3. Corona de Vida:
Apocalipsis 2:10
“No temas en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”
Estamos en un tiempo de victoria, pero cuidado con las tentaciones, después de una gran batalla, vienen los momentos de depresión y de ataques de Satanás, Dios ha puesto en mi un sentir de unidad, los que son líderes sepan como andan delante de Dios porque tenemos gran nube de testigos, los matrimonios siempre juntos; su mejor amiga debe ser su esposa, y su mejor amigo debe ser su esposo, nada de amiguitas, andando siempre con prudencia.
Los jóvenes consagrados ocupados en las cosas de Dios, en santidad; aquellos que tienen noviazgos, siendo ejemplo siempre y guardando el templo de Dios.
Mantenernos en el Señor, guardarnos en santidad, que antes de actuar sepamos que hay una grande nube de testigos entre los cuales está tu familia, la gente que te sigue y la corona de vida de nuestro Señor.
4. Corona de Gloria:
1 Pedro 5:4
“Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria”.
Esta corona es para los que apacientan las ovejas, los que guardan las almas, los que hacen discípulos.
Mantengámonos haciendo la obra, en unidad, sabiendo que el vínculo perfecto de la paz es el Amor.
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