EL MANTO DE LA UNCIÓN


2 Reyes 2:19-20
“Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron”.

El profeta Eliseo acababa de experimentar el traspaso de la unción de un modo profético a través del profeta Elías cuando éste fue llevado al cielo.

La unción es el poder de Dios manifestándose en la vida de una persona, de un ministerio, es lo que Dios da para equipar a un ministerio o persona para hacer y desarrollar la obra de Dios, es algo que se adquiere por el favor y la gracia de Dios de al ministerio que Dios da a cada uno.

Cuando una persona parte de esta tierra porque el Señor le ha llamado a su presencia, esa unción no se va con la persona; de ello vemos ejemplo en la palabra, esa unción es depositada de alguna forma o de alguna manera en otros ministerios, la unción no se va. Por eso se habla del manto ministerial, refiriéndose a que cuando una persona muere, transfiere esa unción.

En estos versos vemos la transferencia de la unción de Elías sobre Eliseo lo cual no fue algo fortuito, sino que se produjo durante años de servicio al siervo de Dios hasta que llegó el momento de tomar el manto y con ese mismo manto abrió el Jordán diciendo: “Dónde está Jehová el Dios de Elías”, y de la misma manera aconteció y se abrió el Jordán.

Se habla de la unción de la bendición de Dios que es transferida de un ministerio a otro. En el caso de Eliseo, éste tuvo dos veces más no solo de la unción sino del carácter, de la formación de Dios sobre su vida. Eliseo representa un ministerio que ha recibido por transferencia o por llamado de Dios un manto especial, así hay ministerios que reciben un manto especial.

En Estados Unidos hay personas con interrogantes como por ejemplo: Dónde está el manto de Kenneth Hagan, dónde está el manto de Ollan Roberts, dónde está el manto de T.L. Osborn, dónde está el manto de Yiye Avila. Hombres que trillaron, que se movieron en la obra de Dios (muchos han muerto y otros ya están octogenarios), dónde está el manto de muchos otros que han llegado al tope de su ministerio y por razones de edad, han ido soltando el manto, aún estando en vida, o capacitando y formando a otros. Dónde están esos líderes, esas personas que seguirán adelante con el mover de Dios, con el manto.

Este ministerio se debe caracterizar también por una transferencia de la unción en el servicio, en la búsqueda de Dios, en la relación con las personas hacia este ministerio, por esa causa estamos capacitando y formando personas para que el manto siempre esté sobre nosotros y tenga donde caer en momentos determinados para que se continúe haciendo la obra de Dios.

Por esa razón estamos moviendo nuestra gente para que salga a las calles a hacer minimasivas, no es algo simplemente para que crezca la iglesia, es para que cada persona se desarrolle, orando por los enfermos para que se desarrolle la misma unción, echando fuera demonios, salvando almas, enseñando la palabra, siendo guerreros de interseción. Es decir, desarrollándose en su función en su obra como miembro del cuerpo de Cristo de predicar el evangelio, echar las redes para que todo aquel que sea predicado sea salvo y formarlos en el carácter.

EL CARÁCTER DE LA UNCIÓN

Creo firmemente que junto con la unción hay que tener carácter para caminar en la unción. Cuando estás en un ministerio de unción debes tener el carácter suficiente para que cuando el manto sea depositado sobre ti hacia esta ciudad y hacia las naciones, la obra de Dios se lleve a cabo y no se eche a perder.

Les puedo enumerar varios ejemplos de predicadores, por ejemplo: T.L. Osborn tenía un pupilo a quien le entregó todas sus conexiones, toda la dimensión de su ministerio. Y el hombre estaba haciendo una obra poderosa y Dios le estaba usando, pero de repente hubo un problema matrimonial y terminó con una asistente.

Cómo ese ministerio continuará con el manto si no tuvo carácter, no puede seguir con el manto porque no tuvo el carácter de retener y sostener el ministerio que se le había entregado, no pudo mantener el manto que se le había transferido por falta de carácter.

Nosotros no podemos permitir que por falta de carácter, haya gente que eche a perder el manto y la unción que Dios ha depositado sobre este ministerio.

Hay muchos ejemplos de predicadores que sí han tenido el carácter para mantener el manto que Dios les ha dado.

El carácter tiene que se formado y debe haber una pasión por servir a Jesús. El carácter de gente que decide servirle a Dios, con una convicción de seguir a Jesús como lo hizo Eliseo, que dejó todo para seguir el llamado de Dios, que estuvo bajo la cobertura de Elías y en el momento preciso entonces le fue transferido el manto porque fue un hombre que estaba determinando a servirle a Dios, por eso murió a muchas cosas en su vida.

Lo que está sucediendo ahora es que hay gente que está en el ministerio por codicia en el corazón, que no han pagado un precio y están mirando a ver como se enrolan en todo esto, probando a ver si funciona.

Yo estoy analizando el llamado, el llamado en la gente. Es necesario estar abiertos a una pasión a una convicción por Dios.

Dónde está la gente que dice, lo dejo todo por seguir a Jesús. No hablo de gente vaga, como el caso de aquellos que no hacen nada y son los que quieren dedicarse al ministerio, aquellos que no tienen nada que perder son los que quieren dedicarse al ministerio porque allí hay gente que les sigue.

Dónde están aquellos que dicen yo dejo casa, trabajo, profesión, todo por servir a Jesús. Todo aquel al que Jesús llamó estaba haciendo algo, tenía algo que dejar, a lo cual morir para servirle a Dios.

En ese sentido creo que llega el tiempo para este ministerio de que surjan personas dispuestas a ser enviadas, gente que tenga pasión.

Nosotros tenemos una estructura para preparar a la gente en ese sentido, el manto tiene que extenderse en diferentes lugares, que la unción llegue al borde de las vestiduras. Creyendo que en tu columna de discípulos se pueden levantar pastores, gente de ministerio. Sé que está la unción para eso por el manto que tenemos.

El punto que quiero enfatizar es el carácter, porque hay gente que ha dicho, quiero ministerio, pero no tienen un espíritu enseñable, quieren correr con su propia visión, viendo el ministerio como fuente de ganancia; estos no califican, a esos hay que desmontarlos del caballo, pero hay otros que es necesario ayudarlos.

En el contexto en la vida de Eliseo lo vemos:

2 Reyes 2: 19
“Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril”.

El lugar en el que estaba Eliseo era bueno, la localización era buena, estratégica, el clima era bueno. Del mismo modo cuando un manto desciende se puede detectar el lugar estratégico.

Sin embargo, había un factor en esto, era que las aguas eran malas y la tierra estéril; Las aguas es la palabra de Dios. Cuando no hay revelación en la palabra de Dios, cuando la palabra no viene en integridad, cuando la palabra no está basada en un fundamento de integridad, entonces las aguas serán malas.

Hoy en día hay mucha palabra motivacional, hay ministros que nunca hablan del infierno, nunca hablan en contra del pecado. Dios no puede ser burlado; aún vemos en la carta de Pablo a los Corintios cuando les escribe a cerca de un caso de inmoralidad que tenía que ser juzgado, y Pablo dijo: “que se una mi espíritu y ustedes y juzguen y saquen esa situación”.

Muchos se hacen de la vista gorda cuando tienen manchas que le busquen y por eso no se atreven a sacar fuera lo que está mal, solo dicen: “que el Señor tenga misericordia para que no se sepa mi condición”.

No hablo de llegar al punto de la condenación, pero sí nos vamos al punto de juzgar por la palabra para que las aguas sean sanas.

Hay ministerios que reciben un manto pero las aguas son malas. Las aguas deben ser buenas, es necesario predicar desde Génesis hasta Apocalipsis, así como se predica de victoria y prosperidad es necesario predicar del infierno, así como se predica de la gloria hay que predicar de integridad, en contra de las obras de la carne. Que sea visto el carácter, el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

El evangelio tiene que ser completo, con un enfoque fundamentalista en las sagradas escrituras. Cristo viene, existe el juicio eterno, habrá un arrebatamiento antes de la venida de Cristo y de la gran tribulación.

La palabra forma el carácter, y el carácter formado hace que haya fruto y que pueda permanecer, es mejor el fruto que los dones, sin el fruto los dones se echan a perder y la tierra se vuelve estéril porque el carácter no ha sido formado. Es necesario tener dones, carácter y fruto.

Gloria a Dios porque en este ministerio siempre oramos para que haya carácter, para que las aguas sean buenas, para que haya fruto.

¿Qué hace un ministerio?
2 Reyes 2:20-22
“Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron.
Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.
Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo”.

No queremos lo viejo, el profeta pidió una vasija nueva y sal. Tal y como lo dice la palabra: Si la sal se desvaneciera no sirve para nada. Nosotros somos sal de la tierra y luz del mundo, y la luz no se pone debajo de la mesa para que alumbre y la sal sirve para sazonar, para dar sabor, para preservar; para preservar una carne se sazona con sal para que se preserve (Mateo 5:13-15).

Nos referimos al testimonio, así deben ser nuestras obras delante de los hombres, que alumbre, que sea sal, que se vea el testimonio de que somos creyentes en todo lugar. No puedes ser cristiano y caminar en las obras de la carne, en las obras de las tinieblas.

Romanos 13:11-12
“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.
La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz”.

Efesios 5:11-12
“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”.

El cuerpo de Cristo no puede estar enfermo, hace falta carácter, tenemos unción pero hace falta carácter. Gloria a Dios por los ministerios que tiene unción y carácter.

La posición, el ministerio que Dios nos ha entregado hay que cuidarlo con integridad en pensamiento, en palabra, en hechos, en forma y en ejemplo. Que tengamos la capacidad, la unción y el carácter para corregir, para desechar todo lo que está contrario a la palabra de Dios.

Esa era la unción que tenía Eliseo, por eso maldijo la actitud de aquellos que se burlaban de él diciendo: calvo sube, calvo sube.

Versos 23:24
Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: !!Calvo, sube! !!calvo, sube!
Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.

Estos era idólatras que se burlaban de la obra de Dios, del manto en la vida de Eliseo.

Hay condiciones que hay que cancelarlas y destruirlas en el nombre de Jesús, que no proceda, que se detenga. La palabra declara: Sin santidad nadie verá al Señor. Vamos a permanecer en santidad, que nuestro sí sea sí y nuestro no, sea no; o frio o caliente. Ser personas definidas en el Señor porque lo que viene es grande, lo que Dios va hacer en el ministerio es grandioso y no podemos descuidarlo, necesitamos corregir lo deficiente, tener la unción y el carácter, la integridad para corregir lo deficiente. Que se manifieste la santidad, la integridad.