ADELANTE

Filipenses 3:12-14, 17
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros”.

El apóstol Pablo dice, no lo he alcanzado todavía, ni soy ya perfecto, sino que prosigo. Y cuando dice: “prosigo por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”, no lo declara como una posibilidad sino con una seguridad de hacia donde va y qué va a lograr.

ASIR significa: Agarrar, coger, sujetar, aferrarse, apretar, agarrarse de alguna cosa, prenderse de algo. Se utiliza también para definir una planta que tiene sus raíces arraigadas a la tierra.

Entonces el apóstol Pablo está diciendo: No lo he alcanzado ya, sino que prosigo para asir “aquello”. ¿Qué es aquello de lo cual tengo que asirme, agarrarme, apretarme, sujetar con los dientes, aferrarme? “Aquello” se refiere al fin y al propósito de su llamado, de la voluntad de Dios para su vida y para el ministerio que Dios le ha dado.

Dios nos ha llamado con un fin y un propósito, Dios nos ha enviado hacer algo en esta nación. Y en este tiempo de las megas iglesias que vemos en Latinoamérica, Australia, Asia, África, etc. Los cielos se están abriendo sobre las naciones y hay ministerios, iglesias, equipos de personas que Dios ha unido para impactar naciones, para crecer, para que se multipliquen y se desarrollen.

Parte del propósito que está delante de nosotros como iglesia y como ministerio, la visión que Dios nos ha dado: “Que todos sean salvos, y que sea hechos discípulos del Señor Jesucristo para ganar a toda la República Dominicana para Cristo. Y el mundo”.

Dios nos ha dado una visión grande, amplia, ha depositado un sentir en nosotros, ha depositado un propósito en nuestras vidas. El apóstol Pablo hablaba de esa forma acerca de su ministerio, él decía, no lo he alcanzado todavía… Así como nosotros no lo hemos alcanzado todavía, ni somos perfectos.

Pero Pablo habla de su persona y como ministro, así que nosotros como ministros y obreros de Dios, como ministros del evangelio

Cuando hablamos de ministerio hablamos de la persona que dirige el ministerio, cuando hablamos de ministerio hablamos de las personas que comprenden el ministerio y que están llevando a cabo el ministerio. Por esa razón Pablo hablaba de su evangelio, de su apostolado, de su ministerio, él se había apropiado del evangelio de Jesucristo y decía, esto es lo que predico, lo que declaro, lo que hago, en esto me muevo.

Pablo tenía las cosas muy claras acerca de lo que es el ministerio, el carácter, la persona y el significado de todo lo que eso conlleva.

Dios había llamado a Pablo con un propósito, y a ese propósito se refería Pablo.

Cuando él dice que prosigue para ver si logra asir aquello para lo cual fue también asido por Cristo. Quiere decir que de un lado Cristo atrapó, aferró al apóstol Pablo, conquistó su corazón y lo tomó para la obra del ministerio; por otro lado el apóstol Pablo sabe que a través del llamado y el alcance de lo que Cristo le ha dado entonces él debe asirse de ese llamado, atrapar ese propósito, cumplir la gran comisión en el sentido de lo que Dios le había dado a él de predicar el evangelio a los gentiles, a las naciones, no tan solo hacia el puedo judío.

Pablo escribió la mayor cantidad del nuevo testamento, predicó a los gentiles, tuvo tres viajes misioneros, en Asia menor, parte de Europa, un ministerio que ensanchó, multiplicó y estableció el reino de Dios.

Yo creo que Dios nos ha dado un ministerio de ensanchamiento, de multiplicación, y de extensión, del reino Cristo. Congregación de Fe Cristiana, Dios nos ha dado una visión, un propósito de ensanchamiento, de alcance, de multiplicación y de extensión del reino de Cristo en esta tierra y en las naciones.

Hay cantidad de iglesias que están en crecimiento en América, mega iglesias de miles y miles de personas, de diez mil, veinte mil, etc. En esta era de las megas iglesias, República Dominicana no puede ser la excepción.

Dios no ha puesto en este lugar con ese propósito. No somos una iglesia que está dentro de unos esquemas normales, tenemos una visión grande dada por Dios. No nos vanagloriamos al respecto, toda la gloria es de Dios, pero nosotros no podemos tener una falsa humildad.

Dios nos ha dado algo y damos gloria, honra, alabanza, lo publicamos, lo declaramos porque eso bendice a Dios y glorifica a Dios. La pastora y yo estamos cumpliendo 20 años de ministerio y durante ese tiempo Dios ha hecho grandes cosas: estamos en el Palacio de los Deportes del Centro Olímpico, estamos siendo reconocidos como una mega iglesia, no pretendemos haberlo alcanzado pero proseguimos asidos, agarrados, porque Cristo nos ha asido, nos ha atrapado y del mismo modo nosotros nos aferramos a la visión que Dios nos ha dado. Vamos a proseguir, a continuar hacia delante.

Proseguir significa: DIOKO, que se utiliza como una metáfora de la carrera que se hace a pies. También significa, correr con toda intensidad. Seguir adelante. Seguir corriendo presuroso.

Cuando se hablaba de DIOKO, en la antigüedad, en el griego, la gente identificaba una carrera a pie, se refería al impulso y la resistencia del atleta, del competidor. Trata del impulso del atleta cuando está llegando a la meta que extiende el impulso.

Lo que Pablo decía era prosigo con impulso, con resistencia, continúo hacia el frente, asido del propósito.

Una carrera que se lleva a pies tiene que llevar un ritmo, un impulso, una intensidad. No hablo de una carrera de velocidad sino de resistencia; sin embargo DIOKO se refiere tanto a velocidad como a resistencia.

Nosotros no podemos bajar la guardia, no podemos detener el ritmo hacia donde vamos, no podemos retirarnos a un lado. Somos atletas instruidos y capacitados para la carrera que el Señor nos ha encomendado, para la carrera por la cual nos asió el Señor. Por eso nos agarramos de la meta.

No perdamos el ritmo, vamos adelante en el nombre de Jesús. Se pueden presentar obstáculos, barreras, pero ya despegamos hace tiempo, no hay tiempo que perder.

Nuestra meta es ser la iglesia que Cristo nos llamó a ser, la familia que Cristo nos llamó a ser, los esposos que Cristo nos llamó a ser, los hijos que fuimos llamados a ser.

Sin temor a equivocarme puedo decir que somos la más grande iglesia de la República Dominicana, tenemos un alcance internacional a través de los medios de comunicación y Dios nos ha dado tantas cosas, por debemos permanecer asidos a lo que Dios nos ha dado.
Versos 13-14
“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

El corredor no puede seguir adelante y mirar hacia atrás al mismo tiempo, el corredor debe seguir adelante independientemente de quien venga detrás.

Nosotros no miramos hacia atrás, seguimos hacia delante, que las columnas se multipliquen, que los Gales sigan adelante, que cada director continúe avanzando, que cada quien continúe concentrando, diciendo, yo prosigo hacia delante.

Todos los discipulados necesitan proseguir, continuar, que nadie se detenga o se quede rezagado, tenemos una meta, una visión, un propósito. Que ninguna piedra haga nuestro trabajo, que nadie tome tu lugar.

No lo hemos alcanzado, pero tenemos un enfoque, sabemos hacia donde vamos. Si no tienes una visión de ensanchamiento, sino piensas como engrandecer eso que Dios te ha dado es porque no te has agarrado de eso, no te has asido de ello y por eso no prosigues, sino que estás mirando hacia atrás.

Tenemos que extendernos hacia lo que está delante, con la convicción de que vamos a ganar. Somos la iglesia del avivamiento, vamos a declarar lo que Dios está haciendo en nosotros para que cada vez se haga más grande.