TRESCIENTOS: LA FUERZA DE LOS INCONMOVIBLES

 

Hebreos 12:26-29
“La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

Él es la roca que no se mueve, la roca inconmovible de los siglos. Y todo aquél que fundamenta su vida en él no será removido, permanecerá inconmovible, recibiendo las bendiciones del cielo.

Jueces 7:2-7
“Y Jehová dijo a Gedeón: El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.
Ahora, pues, haz pregonar en oídos del pueblo, diciendo: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.
Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.
Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber.
Y fue el número de los que lamieron llevando el agua con la mano a su boca, trescientos hombres; y todo el resto del pueblo se dobló sobre sus rodillas para beber las aguas.
Entonces Jehová dijo a Gedeón: Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré, y entregaré a los madianitas en tus manos; y váyase toda la demás gente cada uno a su lugar.
Eran hombres comunes, ordinarios, pero con la diferencia de que creían en el Inconmovible, si ellos lo lograron, ustedes lo pueden lograr también”.

Este es un evento en el que se manifiestan aquellos inconmovibles. La palabra de Dios enseña que Gedeón se preparaba para pelear contra el ejército de Madianitas, un ejército sumamente numeroso, de miles y miles de hombres a los que Gedeón enfrentó con solo trescientos hombres.

Trescientos hombres que tenían características especiales que los hacían inconmovibles. Características que Dios también pone en nosotros para vencer esta vida, para triunfar sobre las circunstancias, vencer sobre las eventualidades y permanecer inconmovibles ante los sacudimientos de la vida.

Estos tenían una fuerza interna, una fuerza particular dada por Dios. Este ejército comenzó con 32,000 mil hombres, pero de ellos quedaron solo trescientos.

Lo que quiero profetizarte es que tú perteneces al grupo de los fuertes, al grupo de los que permanece porque él te ha dado un reino inconmovible; hay una fuerza en ti que es el Espíritu Santo, las habilidades del cielo, la victoria de la fe, y el triunfo por su sangre. Dios te sella como una persona inconmovible, por su favor, por su gracia eres inconmovible.

Estos trescientos inconmovibles tenían algunas características que son ejemplo para nuestras vidas:

Reconocer que la gloria y la alabanza le pertenecen al Dios de los cielos: Dios le dijo a Gedeón: “El pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alabe Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado.

La palabra dice que Dios mira de lejos al altivo, más al sencillo y humilde Dios le levanta (Salmos 138:6); también dice que antes de la caída viene la altivez de espíritu (Proverbios 16:18).

Dios conoce los corazones, él sabía que muchos dirían: “mi propia fuerza me ha salvado”. si somos lo que somos es por la gracia de Dios, no podemos envanecernos, ni creer que somos más. Lo que tienes es porque Dios le ha placido dártelo.

Él nos creo a nosotros y no nosotros a nosotros mismos. Siempre dale la gloria a Dios, dale gloria a Dios por lo que tienes, por lo que te ha permitido alcanzar y lograr en tu vida.

Una persona que pretende ser inconmovible debe reconocer que es por la fuerza del Señor, no por su propia fuerza, que es por las habilidades dadas por Dios, no por él mismo.

La duda es contraria a la fe:

Verso 3:
“Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad. Y se devolvieron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil”.

El reino de los cielos sufre violencia y solo los valientes arrebatan el reino, que quiere decir, lo establecen.

El cobarde va delante, ocupa espacio, pero al momento de la guerra huye y se esconde. Dios te llama a ser valiente; Le dijo a Josué: “Mira que te mando, esfuérzate y sé valiente”.

Alguien pensó que siendo un cobarde agradaría a Dios, pero solo los valientes, solo aquellos que confían en Dios, que son arrojados, son aquellos que agradarán a Dios.

Una iglesia no necesita cobardes, necesita hombres y mujeres valientes. Somos soldados de Cristo, tenemos una armadura, pertenecemos a un ejército y esta guerra es hasta que Cristo venga, siendo firmes y valientes en contra de las circunstancias y en contra de tu propia carne.

Con gallinas no se progresa, con apariencias no vas a ningún lado. Lo que necesitamos es gente valiente que no se mueva pase lo que pase. La valentía se demuestra en tiempos de crisis, es el momento en el que se demuestra el carácter de la persona.

Principio de pacto:

Se necesitaba gente leal, gente fiel. Ellos se levantaron diciendo: “Por la espada de Jehová y por la espada de Gedeón”. Si no eres fiel al hombre que Dios ha puesto para dirigirte, si no eres leal a la visión que Dios ha puesto en el ministerio, en la iglesia que Dios te ha llevado para bendecirte; sino puedes ser leal a esto como serás leal a Dios que no lo ves.

Es necesario ser gente de principios, de pacto con Dios de ser gente leal. Dios es un Dios de pactos! Que se vea en nuestras acciones la fidelidad, la lealtad, que no se rompa el acuerdo.

Si quieres ser inconmovible, sé leal, que no sea de palabras, que nada te remueva, honra la palabra con la que has pactado, sé de una sola cara, auténtico, de un solo perfil, que lo que hablas es de frente y no por la espalda como aquellos cobardes.

Afirmados en la palabra:

Versos 4-5
“Y Jehová dijo a Gedeón: Aún es mucho el pueblo; llévalos a las aguas, y allí te los probaré; y del que yo te diga: Vaya éste contigo, irá contigo; mas de cualquiera que yo te diga: Este no vaya contigo, el tal no irá.
Entonces llevó el pueblo a las aguas; y Jehová dijo a Gedeón: Cualquiera que lamiere las aguas con su lengua como lame el perro, a aquél pondrás aparte; asimismo a cualquiera que se doblare sobre sus rodillas para beber”.

Dios nos prueba. Las aguas significan la palabra de Dios, el lavacro de nuestras vidas, que es como lluvia que desciende del cielo y nos hace dar fruto.

Es necesario estar de pie en la palabra, la fuerza del inconmovible está en permanecer de pie en la palabra de Dios.

Un inconmovible es aquél que tiene su fundamento en la palabra de Dios, no en los principios de los hombres, ni en su propia opinión. Aunque las circunstancias hablen y digan permaneces en la palabra de acuerdo a lo que Dios dice de ti.

Una persona parada en la palabra no carece de conocimiento, conoce la palabra más allá de las eventualidades, su norte es la palabra de Dios, su dirección es la palabra del Señor, de ese modo tendremos la victoria.

No te muevas de la palabra de Dios. Estar de pie significa firmeza, creerle a Dios antes que a cualquier otra cosa o persona. Esto es ser inconmovible en la palabra, Dios es primero.

La Biblia es la palabra de Dios! Es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino, no es tinta sobre papel, es medicina para nuestros huesos, la palabra de Dios viviente a través de la cual le conocemos

No es asunto del número. Estos trescientos llevaron liberación a todo Israel, vencieron un gran ejército de decenas de miles, hicieron la diferencia porque tenían una fuerza inconmovible en sí mismos, fueron valientes y no cobardes, dieron la gloria a Dios y no a los hombres, se establecieron en la palabra, creyeron en el proyecto y creyeron en Dios, tuvieron un espíritu enseñable, gente de pacto, gente fiel y leal. Todo esto acumulaba la fuerza que los hizo inconmovibles; siendo trescientos vencieron al ejército de los Madianitas los cuales robaban el fruto de su cosecha.

El diablo quiere quitar la cosecha de tu vida, y la única forma de hacerle guerra es teniendo la fuerza de los inconmovibles, siendo personas de enfoque en el reino, parados en la palabra de Dios y llevarlas en su boca.