Romanos 12:1
“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.
El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo habla a la iglesia recomendándoles cuidar, guardar el cuerpo que es templo del Espíritu de Dios, creado para alabanza de Dios, para ser casa del Señor.
Que seamos nosotros casa de Dios, presentemos nuestros cuerpos agradables al Señor.
El verso 2 nos da la clave: No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
No nos dejemos contaminar por la corriente de este mundo y mucho menos nos conformemos al sistema. El consejo de Pablo es que seamos transformados en la renovación del entendimiento, y en el espíritu de nuestra mente. (Efesios 4:23)
Colosenses 3:10
“y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”
En este contexto Pablo hablaba sobre ser renovados hasta llegar al conocimiento pleno, habla sobre dejar las obras de la carne, o aquellas cosas terrenales. Y en versos anteriores dice: “Haced morir lo terrenal en nosotros!”
Colosenses 3: 5-6
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia.”
Y luego de hacer morir estas obras, continúa diciendo, ahora también dejen estas obras: Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: “ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos” (Versos 8-9).
Versos 12-16
“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales”.
Estamos hablando de una misma cosa, sobre ser renovados, hacer morir las obras de la carne, presentar nuestros cuerpos agradables a Dios, ser llenos de la palabra de Dios y tener acciones que glorifiquen el nombre de Jesús.
La revelación dada por el Espíritu a través de su palabra es lo que va a renovar nuestro entendimiento, la palabra de Dios revelada en nuestros corazones será la que nos ayudará a comprender la buena voluntad de Dios que es agradable y perfecta.
Romanos 12: 2
“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
Esto nos llevará a que en nuestras acciones Cristo sea representado.
Versos 9-11
“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno. Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros. En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”
Dios no puede ser burlado, todo lo que el hombre sembrare eso también cosechará. El hombre que teme a Jehová recibirá las bendiciones y la prosperidad de Dios porque la integridad les guarda. Lo ojos de Jehová atalayan la tierra, por esa razón debemos caminar en la palabra de Dios, con abundancia de la palabra, renovados en el espíritu.
Esto nos llevará a la excelencia, a la diligencia, a ser fervientes. De qué sirve querer mostrar acciones de excelencia si no andamos en integridad, es necesario quitar el pecado que estorba, no como aquellos que piensan que pueden burlar a Dios.
No seremos como címbalos que retiñen, sino que teniendo alrededor nuestro tan grande nube de testigos, nos despojemos de todo peso y del pecado que nos asedia para que Cristo siga siendo visto en nosotros, para que no deshonremos el ministerio sino que la gloria de Dios sea vista en nuestras obras.
Dios bendice al íntegro y reflejo de una verdadera integridad es hacer las cosas con excelencia, excelencia en la obra de Dios.
Que como resultado de un pueblo que camina en integridad veamos terminar este verano intenso con miles de almas en el palacio de los deportes. Que se mueva el poder de Dios en nuestras vidas por nuestra integridad y la excelencia que se manifiesta en nuestras obras. |