Juan 3:16-17
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él”.
La salvación es el reflejo del amor de Dios, la salvación es la manifestación más grande del amor de Dios en nuestras vidas. Cristo es la manifestación del amor de Dios.
Estábamos apartados, ninguno había hecho lo bueno, todos necesitábamos salvación y vida eterna y ahora estamos en Cristo.
Luego que somos salvos y que somos creyentes, ese amor, se sigue manifestando, se sigue desarrollando, sigue siendo presente en nuestras vidas y nos ayuda a crecer y a desarrollarnos.
Dice la palabra:
“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35).
1 Corintios 13:1-2
“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy”.
Y también habla de la fe que obra por el amor:
“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor”. (Gálatas 5:6)
Lo que energiza nuestra fe es el amor, el amor es el vehículo de nuestra fe. Puedes ayudar a los necesitados, hacer sacrificios, pero si no lo haces por amor, de nada sirve.
1 Corintios 13:4-8
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”.
El que ama no envidia, se goza con la bendición de otro, no se envanece, ni busca lo suyo. Y al final del verso dice: “el amor nunca deja de ser”.
Versos 9:12
“Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido”.
Muchos interpretan estos versos, refiriéndose a la palabra y a la manifestación de Cristo. Diciendo que por la manifestación de Cristo, que es lo perfecto, y por la palabra, entonces ya no necesitamos profecías, ni lenguas.
Pero la interpretación correcta hace referencia a el momento el que estemos cara a cara con el Señor, para qué necesitaremos las lenguas, para qué necesitaremos las profecías si estamos directamente con él a cara descubierta. No necesitaremos ciencia, ni conocimiento, sino que nuestros ojos será abiertos delante de él.
Lo que la palabra resalta en estos versos es que en ese momento en el que estemos en su presencia, lo único que permanecerá será el amor. No necesitarás las lenguas, las profecías, solo el amor permanecerá.
La palabra declara que Dios es amor, no que tiene amor:
“El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor”. (1 Juan 4:8)
Verso 16:
Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.
El origen de nuestra salvación viene por el amor, es energizada por el amor. Por tal razón debemos prestar buena atención a amarnos, y tener la buena intención en el corazón de amarnos, de que el amor de Dios se manifieste en nuestros corazones.
Por qué razón predicamos el evangelio y queremos que más personas reciban a Jesús? Por amor! Cuál es la actitud con la que estás predicando? Debe ser por amor, no por contiendas o vanaglorias como dice la palabra, sino por amor! Amamos a Dios, por eso amamos a la gente.
Es necesario que crezcamos en amor, que seamos ejercitados en el amor, en el amor hacia Dios, que es comunión, búsqueda de Dios, donde él es lo primero. Y también en la manifestación del amor de Dios para con otros.
Por eso tomamos el teléfono para consolidar, por eso trabajamos. Cuánto estás dispuesto a darte por los demás?
Es una bendición muy grande que estemos en una iglesia donde las ovejas se sienten amadas, donde el pastor se siente amado, donde hay una buena palabra que llena tu corazón.
El amor implica cobertura, protección, cuidado. Ese es el trabajo que Dios nos ha dado para con la gente.
1 Corintios 13:13
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor”.
Sigamos el amor, Dios es amor, y Cristo es la manifestación del amor de Dios. |