LA ORACION IV
 

Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.

(1 Tesalonicenses 5:27)

La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios; por esta razón el apóstol Pablo enfatizaba que se lea a todos los hermanos lo que él había recibido de parte de Dios, por esta razón las cartas del apóstol Pablo, y en este caso estamos leyendo la carta a Tesalónica.

En este momento continuamos hablando de la oración, y dentro del contexto de la oración veremos algunas instrucciones importantes:

Orad sin cesar
(1 Tesalonicenses 5:17)

Pablo habla de la necesidad de una oración continua, la oración como una herramienta, como un instrumento poderoso para tener una vida cristiana en comunión con Dios, en oración es que Dios te habla. No puedes conocer la voz de Dios si no pasas tiempo con él. Cuando yo escucho la voz de mi esposa yo se que es ella, no hay confusión porque he pasado tiempo con ella; hay momentos en los que nosotros no sabemos quién es que nos habla. Tenemos el caso de Samuel, Dios le estaba llamando y él pensaba que era Elí, pero después de aquí su oído se acostumbró a la voz de Dios y fue levantado como un gran profeta y como un gran Juez sobre Israel.

La oración tiene que ser continua, sin cesar, que no cese la oración en nuestros hogares, que no cese la oración en nuestros discipulados, que no cese la oración en nuestras reuniones, en la iglesia, en nuestras vidas, que no cese la oración. Yo tengo un sentir muy fuerte de que la iglesia sea movida a oración, porque necesitamos estar bien afinados para oír a Dios, que cosa extraordinarias continúen sucediendo, para que la gloria de Dios se incremente en nuestras vidas, en la iglesia.

Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.
(1 Tesalonicenses 5:27)

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan (1 Tesalonicenses 5:12).

Algunas cualidades de un líder:

  1. Un líder trabaja y es reconocido su trabajo entre los hermanos, es reconocido el fruto de su trabajo.
  2. Preside en el Señor y en autoridad dada por Dios para guiar y dirigir.
  3. Amonesta; más vale reprensión manifiesta que amor oculto.

El liderazgo no viene por nombre, viene por una evidencia, se ve el fruto de su labor y su trabajo; y la Biblia dice que reconozcamos a esta persona que es líder, que nos guía, instruye y amonesta. Cuando la Biblia se refiere a reconocer quiere decir apreciar el verdadero valor de la persona, que se valore el trabajo que hace, su labor en el reino de Dios que me bendice con lo que hace. El libro de Gálatas dice que hagamos partícipe de toda cosa buena a aquel que nos instruye en la palabra. Si yo he sido bendecido por la enseñanza, por la palabra de fe, entonces voy hacer partícipe a esta persona, voy tomar una semilla para bendecir a esa persona. No levanto mi mano en contra de quién me bendice, como lo dice la palabra no hagáis daño a mis profetas ni toquéis a mi ungidos. Pero si esta persona comete mal, entonces apártate pero no levantes tu mano en contra. Aún cuando Saúl fue desechado y tenía un espíritu malo que lo atormentaba, aún cuando él estaba en un error David no se levantó en contra de él. Usted no se deje engañar. Los hijos de Coré se levantaron contra Moisés, sin embargo Moisés no se levantó contra ellos, sino que Dios hizo justicia. Un cuerpo no puede tener dos cabezas, usted necesita estar bajo cobertura, ser obediente, hablar con su pastor y dejarse dirigir para cuando sea el momento propicio seas promovido por Dios y por tu pastor.

Y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros (1 Tesalonicenses 5:13).

Es necesario que el liderazgo en una iglesia sea un liderazgo bendecido y prosperado. Hace un tiempo atrás, un pastor no era un ejemplo de una persona prospera, sino de una persona honrada, de bendición, pero nunca una imagen en la que alguien dijera “Yo quisiera ser como él” sino que regularmente un pastor andaba a pie o mal montado, no era algo de lo que la gente dijera “wao” sino que te bendecía con una buena palabra, etc.… Nuestra generación necesita ser diferente, ser ejemplo, que los jóvenes anhelen llamado por el ejemplo que recibe de sus pastores. Si los líderes son bendecidos, la iglesia también estará bendecida.

Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.

(1 Tesalonicenses 5:27)

También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.
(1 Tesalonicenses 5:14)

Debemos amonestar a aquellos que están ociosos, que nadie esté sin hacer nada, sin ser productivo, jóvenes a la universidad, los hombres que trabajen, que no se queden sin hacer nada.

Nosotros estamos llamados a ser constructores de reino, constructores de la gente, no destructores, hay que alentar y soportar a los de poco ánimo dice la palabra, tener paciencia, formar discípulos; hay gente que quiere discípulos formados, hechos y etiquetados. Usted debe convertirse en formador de gente, tenerles paciencia a sus discípulos, si Jesús se hubiera cansado de los hijos del trueno, a nosotros el Señor nos sigue tendiendo paciencia. Hay gente que dice pásenlo a otro discipulado que yo no puedo, no puedo, no puedo, lo solté en banda, ya no puedo más. Tenga paciencia, aliente al cansado, al débil, no se canse de hacer el bien. Si no fuera porque yo tuve gente que me tuvieron paciencia y trabajaron conmigo con mi carácter, yo siendo un joven me acostaba en una cama deprimido desorientado a mirar el techo, yo fui un nuevo creyente que dio mucho trabajo, pero hubo gente que me tuvo paciencia. Así que usted forme a sus discípulos, trabaje en su carácter, hay gente que va a estar a tu lado para ayudarte a crecer.

Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
(1 Tesalonicenses 5:15-23)

Os conjuro por el Señor, que esta carta se lea a todos los santos hermanos.

(1 Tesalonicenses 5:27)